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Voces poéticas de América

 

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POESÍA DE AMÉRICA

Humberto Gómez García

En la Revista Caracola desde su nacimiento, tenemos un postulado: La revista donde los poetas y los revolucionarios de La Guayra, Venezuela y América se ponen en contacto con su pueblo.

Cuando años atrás la Revista Caracola salía impresa, desde que se fundó en La Guayra aquel 28 de enero de 1984, es decir hacen ya 32 años, la poesía era uno de los elementos predominantes junto al cuento, la narrativa, la historia. El que se ha arriesgado a la aventura de hacer una revista alternativa sin depender de gobierno o intereses creados, a grupos económicos o mediáticos, a puro coraje, conciencia y tenacidad, con amor al periodismo, a la literatura, a la Historia, al arte; cayéndose y volviéndose a levantar, perseguidos a veces por policías represivas como nos ocurrió durante la Cuarta República sabrá de lo que estamos hablando.

Tuvimos que detener, por ahora, el tiraje impreso de la revista por los altísimos costos editoriales. Las editoras capitalistas nos clavan sus garras, acaparan el papel, encarecen insólitamente los insumos y eso nos obligó a emigrar a internet e intentar continuar en parte aquella experiencia que tantas satisfacciones no ha dejado en esas tres décadas. Estamos luchando junto a muchos otros medios alternativos para que el Gobierno Revolucionario le dé rango de política de Estado al papel y todos los insumos editoriales, con la misma fuerza que se le ha dado a la construcción de viviendas. Una cola kilométrica de escritores que esperan publicar sus creaciones en todos los géneros y que vuelva a florecer la prensa alternativa y comunitaria.

Coherentes con los postulados que privilegian a los poetas, escritores y revolucionarios  hemos publicado diferentes trabajos literarios de gran calidad, cuentos, comentarios y análisis de libros de diversos géneros, y el poema ha ido ocupando poco a poco, paulatinamente, su espacio y llega para quedarse porque los poetas son seres extraordinarios excepcionales, cargados de magia, así lo creemos.

Una pequeña selección de poetas de América, cortesía la mayoría del blog Grandes Poetas Contemporáneos, presentamos hoy.

 

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MUJER, NADA ME HAS DADO

 Pablo Neruda, Chile 

Nada me has dado y para ti mi vida
deshoja su rosal de desconsuelo,
porque ves estas cosas que yo miro,
las mismas tierras y los mismos cielos,

porque la red de nervios y de venas
que sostiene tu ser y tu belleza
se debe estremecer al beso puro
del sol, del misino sol que a mí me besa.

Mujer, nada me has dado y sin embargo
a través de tu ser siento las cosas:
estoy alegre de mirar la tierra
en que tu corazón tiembla y reposa.

Me limitan en vano mis sentidos
-dulces flores que se abren en el viento-
porque adivino el pájaro que pasa
y que mojó de azul tu sentimiento.

Y sin embargo no me has dado nada,
no se florecen para mí tus años,
la cascada de cobre de tu risa
no apagará la sed de mis rebaños.

Hostia que no probó tu boca fina,
amador del amado que te llame,
saldré al camino con mi amor al brazo
como un vaso de miel para el que ames.

Ya ves, noche estrellada, canto y copa
en que bebes el agua que yo bebo,
vivo en tu vida, vives en mi vida,
nada me has dado y todo te lo debo.

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SIMPLEMENTE AMARTE

Humberto Gómez García, Venezuela

 

Si te amo

¿no envejeceré nunca?

 

Si toco tu piel

–de blanca seda

y voluptuoso armiño–

¿desandaré el tiempo?

 

Si desato los nudos

amarillos y azules

de tu corazón

¿cruzaré la dimensión

de la inmortalidad?

Déjame    entonces

amarte

cubrir tu vida

con mis dioses de fuego

tender mis días

sobre tu cuerpo

invocar los astros

con las serpientes

de mis sueños

ensalmar tu sexo

con mis antiguos ritos

hacerte mía

hasta las próximas

latitudes

de la memoria

La Guayra, 1° de mayo de 1990

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REBELIÓN

Yolanda Bedregal, Bolivia

Miraba yo la pampa inmensa soñando con el mar.
Miraba yo la pampa tensa, tan alta, tan serena,
tocando con el cielo su frente de cristal;
un acorde de grises y violetas su manto,
que altura en la belleza!
que altura en la belleza!
que majestad estática en el día altiplánico!

De pronto un niño llora.
Entre la paja brava, con su ponchito viejo
llora un niño. ¿Por qué?
Quién sabe…

El indio aymará se lleva el grito en su raza,
y su clamor innato
desgarra la serena nobleza del paisaje.

Un niño, un llanto humano es una herida abierta
que ensangrienta este mundo.
Tiemblan y se estremecen los monolitos míticos:
se rompen y entreveran los caminos de paz.
Hay maldad en la tierra.
Arde lo que era de hielo.

Las palabras suaves se crispan en los puños
desafiando al relámpago.
Corro sobre la pampa desaforadamente;
me quema el corazón como una brasa.
Hay maldad en la tierra, hay injusticia.

Quizás más lejos halle la bandera que busco.
Quiero la gleba abierta con sus labios de surcos
como un libro de música.
Quiero que se calme este llanto de niño
que es llanto del mundo.


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SI TE QUEDAS EN MI PAÍS 

Enrique Verástegui, Perú 

En mi país la poesía ladra
suda orina tiene sucias las axilas.
La poesía frecuenta los burdeles
escribe cantos silba danza mientras se mira
ociosamente en la toilette
y ha conocido el sabor dulzón del amor
en los parquecitos de crepé
bajo la luna
de los mostradores.
Pero en mi país hay quienes hablan con su botella de vino
sobre la pared azulada.
Y la poesía rueda contigo de la mano
por estos mismos lugares que no son los lugares
para filmar una canción destrozada.
Y por la poesía en mi país
si no hablaste como esto
te obligan a salir
en mi país
no hay donde ir
pero tienes que ir saliendo
como el acné en el cascarón rosado.
Y esto te urge más que una palabra perfecta.
En mi país la poesía te habla
como un labio inquietante al oído
te aleja de tu cuna culeca
filma tu paisaje de Herodes
y la brisa remece tus sueños
–la brisa helada de un ventilador.
Porque una lengua hablará por tu lengua.
Y otra mano guiará a tu mano
si te quedas en mi país.

 

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LOS ELEMENTOS DE LA NOCHE 

José Emilio Pacheco, México

Bajo el mínimo imperio que el verno ha roído
se derrumban los días, la fe, las previsiones.
En el último valle la destrucción se sacia
en ciudades vencidas que la ceniza afrenta.

La lluvia extingue
el bosque iluminado por el relámpago.
La noche deja su veneno.
Las palabras se rompen contra el aire.
Nada se restituye, nada otorga
el verdor a los campos calcinados.

Ni el agua en su destierro
sucederá a la fuente
ni los huesos del águila
volverán por sus alas.

 

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DE TODAS LAS DESAPARICIONES 

Enrique Lihn, Chile

 
De todas las desesperaciones, la de la muerte tiene que ser la peor
ella y el miedo a morir, cruz y raya
cuando ya se puede pronosticar el día y la hora
Hay una fea probabilidad de que el miedo a morir y la desesperación
/ de la muerte sean
normalmente inseparables como la uña y la carne
Recuerdo a un amigo de otros años él huía de noche de
/ su casa y del hospital
sin más salvoconducto que el que se daría a un condenado en el infierno
/ por ellas, condenadamente bellas
exigía con argumentos propios de la ciencia de la locura
que lo recibieran en esas casas como huésped estable
me parece ver cómo al final de esas conversaciones imposibles
era reconducido a su madriguera por las señoras y los esposos
en medio del gran silencio, él, el gnomo de la selva negra del amanecer
de vuelta a su anticasa
o al aeródromo de los hospitales para que no perdiera su vuelo.

 

 

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