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EL VÁMPIRO ANTONIO LEDEZMA, DE POLÍTICO PRESO POR GOLPISTA A “PRESIDENTE” EN EL EXILIO

Trincheras de Ideas

Humberto Gómez García

Se acaba de producir la fuga de un prominente líder de la extrema derecha, el vámpiro Antonio Ledezma, intelectual del terrorismo y la violencia, golpista consumado y presunto asesino frustrado, quien junto al no menos vende patria de Julio Borges, del frustrado asesinato de Leopoldo López, cuyo ejecutor presuntamente sería el descuartizador Pérez Venta. Esa, se dijo, fue una de las causas de su encarcelamiento, además de descubrirse que estaba organizando un golpe de Estado, con bombardeo aéreo de Caracas y todo.

En esta fuga de Ledezma hay que detenerse. Meses atrás, después de la orden emanada del Tribunal Supremo de Justicia, de detención a este bandolero, agente conocido del sionismo mundial, estrechamente vinculado a la CIA norteamericana, comprometido desde hace años en las peores causas que atentan contra el pueblo venezolano, fue repentinamente llevado de su casa donde guardaba prisión, a la cárcel por, suponemos, haber descubierto el supremo tribunal algún plan de fuga, junto a otro probable intento de fuga de Leopoldo López. Lo que nunca se entendió es que aquella orden de encarcelamiento en Ramo Verde (que es donde deben estar ambos delincuentes) fue revocada a los pocos días y devueltos a sus casas, “por razones humanitarias”.

¿Qué pasó allí, de dónde emanó esa absurda e insólita contra orden que más pareció una lucha de poderes? Un misterio que ahora se medio aclara con esta fuga, por demás  presumible y anunciada, del golpista, y que a los tres días de su rocambolesca huida fue proclamado pomposamente desde los Estados Unidos del Norte como presunto “presidente de Venezuela en el exilio”.

Evidentemente que la fuga del golpista, meticulosamente planeada por los expertos de la CIA y otros organismos de espionaje como el mossad israelí y los serviles fascistas criollos, está conectada con el show montado por el gobierno de Trump, siguiendo su línea injerencista, intervencionista y golpista contra el legítimo gobierno de nuestro país, de nombrar, por un espurio y no menos golpista tribunal supremo de (in)justicia, desde la sede norteamericana del ministerio de colonias yanqui, la OEA, como “presidente provisional de Venezuela en el exilio” a Antonio Ledezma.

Antonio Ledezma y su metamorfosis. Transformándose en el vámpiro asesino, el mismo que ha destruído miles de vidas venezolanas. Suya fue la orden, en 1992, de abrirle las rejas de las celdas a los presos del Retén de Catia, donde 300 de ellos fueron masacrados en la calle por los poliocías metrpolitanos y los sicarios de la disip que los estaban esperando, una vez que se evadieron.

 

¿Qué viene ahora en la política injerencista y golpista del imperio yanqui contra Venezuela en este movimiento “maestro” de sus fichas, revivir ese muerto de Ledezma –al que repentinamente se le quitaron todos los males y dolencias que dieron pie a su prisión “humanitaria” en su casa– que se presta a los intentos de destruir la Patria?

¿Quién o quiénes, dentro del Gobierno, es responsable de la fuga de Antonio Ledezma, de Luisa Ortega Díaz y Freddy Guevara para no mencionar otras fugas?   

¿No amerita esta tercera de delincuentes políticos fugados al exterior o asilados, de una profunda investigación para determinar qué es lo que está pasando y precisar las responsabilidades?

Pudiera decirse que hay un verdadero record de fugas de prominentes líderes que se han burlado del gobierno como les ha dado la gana y, para colmo, no hay responsables, que se sepa. Podemos contar, así por encima, la fuga de la ex fiscal general, Luisa Ortega Díaz, corrupta y traidora al país y al pueblo hasta lo indecible como lo está demostrando el eficiente y honesto Fiscal General Tarek William Saab en sus investigaciones. El 6 de junio publiqué un artículo que titulé: ¿Qué pasa con la justicia que todos los buscados se fugan del país? Allí escribí algo que hoy ratifico.

“… la huida de la ex Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz. Esa fue una fuga prácticamente anunciada, injustificada desde todo punto de vista donde no se vio la contundencia con que las autoridades han debido actuar, más después del juicio que se le siguió en el TSJ. El daño que esa dama le hizo y hace, – el gobierno norteamericano, de Canadá y otros la “reconocen” como Fiscal General– a la nación es cuantioso, sobre todo a nivel de la justicia como agente del gobierno norteamericano, de la impunidad que se enseñoreó en la Fiscalía y la Caja de Pandora que le está tocando abrir al Fiscal Tarek William Saab en ese organismo a punto de colapsar y con él la justicia, si la ANC no destituye  a tiempo a la conspiradora ex fiscal. Pero todo ese proceso fue en exceso público, la derecha política pretendió politizarlo y tomarlo de bandera para enfrentar al gobierno. El proceso jurídico en su contra prácticamente se proclamó y hubo –al menos eso es lo que se percibió desde la calle– un teatro –la salida de Luisa Ortega en motocicleta y aquella sarta de payasadas y no se procedió a detenerla. ¿Qué pasó allí que se fue tan fácilmente del país? ¿Por qué no se la vigiló con la intensidad que el caso ameritaba? ¿Por qué tanta liberalidad e incluso negligencia o complicidad? Alguien debe explicarlo, el TSJ por ejemplo, las autoridades de interior y justicia”.

Después se produjo la fuga y asilo en la Embajada de Chile del terrorista e igualmente vende patria, diputado Freddy Guevara, y se puede decir que en las mismas narices de los agentes del Sebín que rodeaban su vivienda. Mayor burla no es concebible. ¿Cómo fue eso posible si esa era otra fuga cantada? Ese terrorista merece ser juzgado por los muchos crímenes de los que es responsable, los daños a la estructura física y material del país, el daño moral y espiritual a nuestro pueblo, los cerca de 170 venezolanos y venezolanas asesinados y asesinados en los 4 meses de terrorismo, la figura horrible, monstruosa que él avaló y estimulo en sus arengas a los terroristas asesinos, de quemar vivas a 27 personas por ser chavistas o de piel negra. ¿No hay responsables de esa fuga a ningún nivel?

¿Actuará el gobierno con contundencia contra este complot en su contra que está fugando a prominentes reos y delincuentes políticos o tendremos que presenciar impotentes que en los próximos días fuguen al asesino violento de Leopoldo López en un plan que ya la CIA tiene montado y lo veamos dirigiendo las bandas asesinas de paramilitares colombianos que invadirían por la frontera para fomentar el caos y la guerra civil?

Con esta es la tercera vez que alerto públicamente y por escrito, a través de los medios digitales, a todas las autoridades de una fuga que se ve venir prontico, prontico, si no retornan a López a su cómoda celda de Ramo Verde de donde no ha debido salir nunca hasta cumplir los 14 años a los que está condenado. Ese criminal no merece esos privilegios y su salud es óptima.

Esas fugas son muy graves, ¡gravísimas! Y el gobierno del Presidente Maduro debe saberlo. Son fugas en su contra que tiene la intención de derrocarlo, en contra del proceso revolucionario y de nuestro pueblo. Son variantes de las guarimbas terroristas que por 4 meses vivimos y sufrimos este año los venezolanos, forman parte de la guerra económica, de la lentitud con que la ANC, el TSJ y la FGR han actuado para legislar e impartir justicia.  Está muy bien lo que se hace contra loa corrupción por parte de la Fiscalía, pero no debe temerse tomar decisiones contra los autores intelectuales y materiales de los crímenes y destrucciones recientes. Hay demasiados asesinos sueltos con cargos de diputados que conspiran abierta o solapadamente y, o preparan su fuga o continúan organizando la subversión. Hay demasiados líderes derechistas de los grupúsculos de la antigua Mud conspirando nuevamente, baste ver el llamado a no participar en las elecciones municioales.

En otros países cuando menos el jefe de la policía política o el ministro del interior ya hubiesen renunciado –por pudor y decoro– o ser removidos de sus altos cargos no solo por incompetencia, negligencia. Visto que el hecho de las fugas de prominentes líderes políticos se han repetido tres veces seguidas, en línea, en un espacio muy breve de tiempo de menos de dos meses, creemos que, como mñinimo, podemos sospechar que a algún nivel de la institución haya complicidad. Ese es un error policial y político extremadamente grave que todos podemos pagar muy caro y se le debe dar al país, al pueblo, como mínimo, una explicación y sancionar a los culpables. (20/11/17) (humbertocaracola@gmail.com) (@hgcaracola) (revistacaracola.com.ve)

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