Trump en su desiderátum / Invasión en pico e` zamuro

La foto de la discordia. ¿Dónde está la frontera venezolana y dónde la colombiana? A la derecha del río puede considerarse como el hito fronterizo, sobre el puente, unos metros más allá, después de la gandola incendiada por los terroristas, en territorio colombiano, a unos 300 metros más o menos después está la alcabala donde está la frontera venezolano.

Miguel Ugas        

Exclusivo del autor para la Revista Caracola 

En Venezuela, cuando algo está a punto de finalizar, de perderse, se apela a la expresión, en pico e’ zamuro, vaya usted a saber el origen de la misma, pero, cierto es que forma parte de nuestra manera expresiva a la hora de comunicar que algo está por no darse.

Y es la que recoge, en nuestro humilde criterio, la situación en que se encuentra el desarrollo de la estrategia trazada por el equipo de Donald Trump para hacerse con el poder en nuestro país.

Camuflageada propuesta

Desde nuestro punto de vista, a la élite imperial que representa Trump no le queda otra sino repensar, es decir, cambiar la manera de relacionarse con la realidad venezolana puesto que la versión sesgada que le han hecho ver sus asesores inmediatos (Pompeo, Rubio, Abrams, etc.) y los voceros de la maltrecha e ineficaz oposición venezolana, no ha servido más que para dejarlo en entredicho como un ridículo y soberbio guapetón.

Les falló la intentona golpista, camuflageada en la propuesta de “ayuda humanitaria” que era el preámbulo a la intervención militar. Todos los esfuerzos de los últimos meses estuvo centrado en presentar, a la “ayuda humanitaria”, y justificarla ante su opinión pública internacional, como la respuesta a las necesidades presentes en el pueblo venezolano, dada la incapacidad, de acuerdo a ese interesado relato argumental, del gobierno bolivariano, de atender pertinentemente los requerimientos de alimentos y medicinas.

Presidente pirata

Para ello, ante la negativa del Presidente Maduro de aceptar tal ayuda interventora, se les hacía necesario crear una figura que tuviera visos de autoridad para que prohijara su entrada al país; es así, entonces, como se les ocurrió la peregrina idea de que un tal Juan Guaidó a quien ya habían hecho nombrar como presidente de la Asamblea Nacional en desacato se autoproclamara, en una calle de Caracas, presidente interino de la República, violentando el ordenamiento constitucional vigente.

Pues bien, el  “presidente” pirata Guaidó apenas se hizo con su nueva investidura procedió a ejercer su cargo de opereta nombrando representantes diplomáticos etéreos ante los gobiernos que lo reconocían como presidente interino, pero sobre todo a cohonestar las medidas económicas sancionatorias que el gobierno de los EEUU decide, arbitrariamente, en contra de Venezuela y a solicitar el ingreso de la fulana “ayuda humanitaria” al territorio nacional.

Infructuoso 23 de febrero

Es así como, a los días de esa ficción de gobierno se establece que el 23 de febrero  será el día en que la pregonada ayuda entraría al país, anunciando varios puntos fronterizos por los que tal acción se ejecutaría; siendo naturalmente por el estado Táchira por donde se pondría el mayor empeño dado las condiciones que este lado fronterizo ofrece para los planes intervencionistas.

Llegado el día sábado 23, todos los intentos por hacer ingresar los camiones portadores de la supuesta carga “humanitaria” resultaron absolutamente infructuosos, a pesar de las acciones guarimbéricas emprendidas que arrojaron 42 compatriotas heridos y de los falsos positivos empleados.

No pudieron concretar sus propósitos porque, por una parte hay una férrea unidad de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, una sólida conexión cívico-militar y un decisorio apoyo de un pueblo patriótico consciente de su papel protagónico en la defensa del suelo patrio.

No es loco, es un negociador 

Este revés pone a Trump en un desiderátum, el de continuar con su estrategia claramente intervencionista o aceptar que tiene que modificar su manera de relacionarse con la patria de Bolívar. Y nos inclinamos por lo segundo porque a pesar de lo que certeramente opina el senador estadounidense Bernie Sanders de que Trump es un presidente racista, sexista, xenófobo y un fraude, no es un loco, es más bien un empresario ducho en la negociación y terminará de entender, a diferencia de lo que postulan sus asesores, que en el caso de Venezuela no las tiene todas consigo.

Nuestro país tiene como defenderse, cuenta, militarmente con un moderno y respetable apresto operacional, con fortaleza política y reciedumbre moral y no está solo en el concierto internacional de 193 países que integran la ONU más de 140 lo respaldan, incluyendo potencias emergentes como China y Rusia.

A Trump le han hecho ver que en Venezuela estaban dadas las condiciones para que el pueblo venezolano mayoritariamente recibiera sin mayor resistencia y con los brazos abiertos la presencia de los soldados interventores. Falsa apreciación porque, la realidad es que aquí hay un pueblo que está decidido, inspirado en Bolívar y en Chávez, a defender con fervor patriótico la dignidad, independencia y soberanía nacional.

Frente a esto muy bien lo que  puede ocurrir es que Trump, que, por otra parte, en el orden interno, está enfrentando una situación bien compleja en la que quienes lo adversan tienen planteado someterlo a un juicio parlamentario que podría concluir en su defenestración como presidente de los EEUU, proceda, más bien, a destituir a Pompeo, Abrams y a todos aquellos que tan mal lo han asesorado en el caso venezolano.

Referencia inmediata

Ahí está, como referencia inmediata el caso norcoreano, que cuando Trump tensaba la cuerda al máximo y todo el mundo esperaba el inicio de una confrontación bélica de pronósticos reservados, terminó sentándose a negociar con Kim Jon-un y despidiendo, por mampuesto, a su Secretario de Estado, Rex Tillerson, quien terminó pagando los platos rotos.

Por esto decimos, que la sugerida intervención estadounidense está en pico e`zamuro así como el cargo de sus asesores.

miguelugas@gmail.com

 

 

 

 

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