Opinión 

Respuesta plausible a la guerra económica

Guillermo Morillo                                                                                                                                                                                                                          Exclusivo del autor para la Revista Caracola         

Es evidente que la “Guerra económica” contra Venezuela es una operación encubierta, lo que nos debería llevar a concluir que una respuesta adecuada es divulgar sus planes y objetivos. Estos deberían ser difundidos con minuciosidad por todos los medios a nuestro alcance. El destinatario de esa propaganda serían todos y cada uno de los venezolanos, así sean oposicionistas. Y en la medida de lo posible todos los habitantes del planeta tierra.

Podría alegarse, en contra de esta apreciación, que personeros del gobierno estadounidense, esto incluye a su presidente, están constantemente anunciando sanciones contra el país, pero éstas, al mejor estilo yanqui, son personalizadas y el líder del grupo, satanizado. Todo esto, seguramente, con dos objetos: uno hacer patente que se está atacando al enemigo y otra, que es contra miembros de los gobiernos y no contra los pueblos.

Hay varios aspectos que deben ser considerados para el desarrollo de un contraataque, en este caso, mediático. Entre ellos que el enemigo imperial emplea, simultáneamente, varias estrategias de agresión como: estímulo a la delincuencia común. Tómese como ejemplo México, Centro América, en su momento Colombia. Y lo hacen hasta dentro de sus propias fronteras, en sus barrios pobres. Ésta estrategia se basaría en organizar, armar y entrenar a delincuentes comunes, poniendo especial énfasis en el control territorial. Y la base fundamental de ella sería la “Guerra de perros”.

Otra sería la caotización de la sociedad del país agredido. Esto lo hacen bajo las investigaciones que se han realizado sobre lo que ellos denominan “Gobernanza”. Por supuesto tomando esos principios negativamente. Las investigaciones en este aspecto fueron financiadas, originalmente, por David Rockefeller.

Debe indicarse también que dentro de sus estrategias está la aplicación de ataques secundarios y de diversión. Aquí hay que diferenciar, los efectos provocados por los ataques, de los planificados como secundarios o de diversión.

Así mismo debe estudiarse con minuciosidad los métodos propagandísticos del enemigo, pero deben ser investigadas, igualmente, sus formas ocultas de aplicación.

Puede y debe hacerse, propaganda positiva de nuestras acciones, pero igualmente; divulgarse los planes de agresión del enemigo, y hasta sus acciones, de una manera intensa, sin llegar, por supuesto a la saturación del destinatario.

Puede suponerse que la “Guerra económica” es la estrategia fundamental del enemigo imperial, sin negar que pueda haber otra, como se ha expuesto líneas arriba. Lo primero, puede desprenderse de su concepción “economicista” de la realidad.

Lo que no sabe la muerte yanqui esd que el pueblo de Venezuela la está esperando para partirla con su propia guadaña.

 

Esto nos obligaría a estudiar con detenimiento sus principios económicos, cosa que han mantenido, como cuerpo teórico, bastante velado. Aunque todo el mundo maneja ese grupo de conceptos sueltos, individuales. Para la agresión económica pueden emplearlo torcidamente. Razón por las que hay que investigarlos: encontrarlos, definir cada uno de ellos. En términos generales, deben ser agrupados como teoría. Y, a partir de allí, ver los efectos que pueden producir en la economía de cualquier país agredido.

Uno de los conceptos a investigar debe ser el ataque contra los signos monetarios de los países, empleado como arma de agresión, incluso contra países amigos, con el fin de lograr algunos objetivos. Particularmente lo usaron para destruir la economía de América Latina en los años 70 del siglo pasado, con el objeto de introducir los Programas de ajuste económico (PAE), léase Neoliberalismo. Posiblemente lo aplicaron también contra la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas en 1991. Es probable que lo hagan introduciendo dólares, tanto legal, –préstamos blandos– como ilegal –“mercado negro de divisas”– a las economías que tengan en la mira. La consecuencia más notable es la contracción del Producto interno bruto (PIB), pero igualmente destruye el poder adquisitivo de los signos monetarios nacionales, produciendo un descomunal e incontrolable aumento de precios. Es probable que también ocasionen la escasez de moneda, que puede ser agudizado extrayendo éstas de la nación agredida. Una de las consecuencias de este ataque es la hiperinflación. Aquí cabe una autocrítica al autor de éstas líneas. Originalmente se planteó, que este tipo de acciones se denominaba hiperinflación, pero realmente ésta es una consecuencia, no el ataque mismo. Ya que ésta realmente es un índice de precios en un tiempo determinado, y es, como ya se escribió, una secuela.

El bloqueo, pero no declarado, debe ser también descrito. Éste puede ser absoluto o racionado. Las consecuencias de esto tienen una larguísima historia, que llevó incluso al canibalismo. Ha sido empleado múltiples veces en las agresiones imperiales, las cuales ellos mismo sufrieron por parte de los ingleses (1812) y Holanda. Pero debe llamar la atención, una variante, que es el no declarado. Este debe ser de reciente creación. Y debe contar con un control mundial de la producción de todos los renglones de los productos de consumo masivo. Cuyos precios ya no dependen de la oferta y la demanda de los productos en sí, sino de los “papeles de ventas a futuro”. Hasta la obligatoriedad legal de emplear solo semillas certificadas para sembrar, que como se verá, es peor que las semillas transgénicas y ellos han adquirido tierras en todas las latitudes del planeta para producirlas.

Este escrito fue pensado con el objeto de señalar algunas críticas que se le están haciendo al gobierno revolucionario, acerca de tomar medidas en contra de: especuladores, acaparadores y “bachaqueros”, cuando el problema va, realmente, más allá de eso. El ataque que sufrimos no es generado, aunque puede ser, parte de él, por enemigos internos, es el Imperio, y para ello emplean a estrategas contratados para tal fin. Si ciertamente deben ser perseguidas las actividades nombradas antes, esa no es la vía para atacar, por ejemplo, al “dólar negro”, que es la manera de devaluar nuestro signo monetario que produce el aumento desmesurado de precios (hiperinflación). Luego el aumento de precios, según esta hipótesis, no son ni la especulación, ni el acaparamiento ni los “bachaqueo”, aunque estos pueden incidir, en menor medida, en esto, pero no al nivel que lo padecemos. Así mismo, hoy puede pensarse que los grandes empresarios pueden estar produciendo a buen nivel, no óptimo, concepto borrado del Capitalismo contemporáneo, pues la producción es a “escala”… reducida. Seguramente para protegerlos de medidas gubernamentales, y también para ahorrar, pues no tienen que financiarlos. Así mismo, sabemos que la industria nacional siempre ha vivido de los dólares de la renta petrolera, asignados por los gobiernos, para la compra de insumos semielaborados para su industria intermedia, hoy tenemos un bloqueo financiero, y por ende, menos dólares, esta carencia la sufrimos todos los venezolanos, incluyéndolos a ellos, que es otro componente de las escasez de productos.

Como se escribía más arriba en este escrito, hay que identificar los efectos de los diversos ataques de los que somos objeto: cuales son consecuencia de ellos, cuales son ataques secundarios y cuáles de diversión.

El enemigo interno es realmente “un saco de gatos”, son adversos entre sí, incluso hay grupos que odian a los “políticos”, esto es producto de una campaña de desprestigio, en los años 80 del siglo pasado, para aislar a los pueblos de la política, y esto pasaba por destruir a los partidos de estructura piramidal y doctrinarios; “cogolléricos”, les decían. No pueden tener orden ni concierto, lo único que los pone de acuerdo, son los dólares. Se limitan a recibir órdenes del enemigo imperial, pago de por medio, por supuesto.

 

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