Repelido ataque de militares y paracos colombianos a puesto La Mulata de la GNB fronterizo con Colombia

Fachada del Cuartel de La Mulata quedó totalmente agujereada por la andanada de tiros que recibió de los invasores colombianos.

Cortesía de Ensartaos para la Revista Caracola

La tensión en la frontera colombo venezolana se mantiene y han comenzado a producirse ataques violentos y muchos se pregunta: ¿es el inicio de la invasión yanqui/estadounidense?

El domingo por la madrugada un grupo de alrededor de 60 militares colombianos y paracos armados hasta los dientes atacaron el cuartel fronterizo de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) conocido como La Mulata. El violento ataque con fuego de ametralladoras, fusilería y lanzamiento de granadas fue repelido con valor y fuego cerrado por los 30 guardias nacionales bolivarianos luego de prácticamente una batalla campal durante casi una hora.

El referido puesto de la GNB se encuentra ubicado a escasos 20 metros del límite con Colombia y cerca de un caserío perteneciente al municipio Pedro María Ureña del estado Táchira, a solo 15 minutos del puente Ureña donde los militantes de la derecha venezolana quemaron el sábado camiones con la supuesta ayuda humanitaria. Después se descubrió que los vehículos traían guayas, miguelitos para espichar cauchos, máscaras antigases, armamento “casero” para las barricadas.

La maniobra bélica contra el puesto militar bien puede ser considerada como parte de la estrategia de ataques y asedio permanente que el designado representante especial para Venezuela por el gobierno de los Estados Unidos, Elliott Abrams adelantó prácticamente desde su nombramiento por Trump y pocos días después de que se iniciara el proceso desestabilizador y golpista liderado por el autoproclamado Juan Guaidó siguiendo las órdenes del presidente norteamericano Trump.

ATAQUE AL CUARTEL LA MULATA A LA UNA DE LA MADRUGADA

Cerca de la una de la mañana, los efectivos de la GNB comenzó el ataque al cuartel desde territorio colombiano. En la pequeña guarnición estaban acantonados cerca de 30 efectivos que desde el interior de las instalaciones tomaron posiciones defensivas y respondieron el inesperado y concentrado ataque de los colombianos con sus armas.

Pese a la magnitud del ataque de los invasores colombianos, que incluso utilizaron granadas de mano, entre los guardias nacionales venezolanos no hubo heridos ni bajas que lamentar, no así entre los atacantes que se sospecha se produjeron heridos y muertos por los intensos rastros de sangre que se descubrieron en la zona del combate, una vez que los atacantes fueron repelidos hacia Colombia y volvió la tranquilidad.

“NO NOS RENDIREMOS. LA PATRIA ES PRIMERO”

Según relataron los miembros de la GNB, los atacantes en más de una oportunidad, cuando aún el combate no había arreciado, les gritaban desde afuera donde estaban los agresores e invasores, para tratar de convencerlos de que abandonaran el puesto y se incorporaran a las fuerzas de la derecha venezolana. Una voz, con el típico lenguaje de los colombianos le gritaban a los valientes soldados venezolanos: “Ríndanse, no pierdan la vida por este gobierno”, les gritaron varias veces. “Nunca, la Patria es primero” les respondieron desde dentro del cuartel. No tuvieron éxito y el combate arreció y continuó durante una hora.

“No aceptamos porque nuestro pensamiento es defender la patria. No tenemos otra voluntad”, aseguró el sargento primero Jhonatan Caballero Cárdenas. En tanto, el sargento supervisor Mario Oviedo, señaló a las cámaras de TeleSur, que los atacantes “se encontraron con la sorpresa de que nosotros estamos firmes, que nunca vamos a rendirnos, siempre vamos a estar atentos y vamos a defender el país y la patria. Si es necesario entregaremos nuestra vida”, indicó.

El ataque dejó sus señas en las paredes del destacamento donde se pueden observar los impactos de balas de uso militar y los destrozos. Pero también la parte interna del cuartel sufrió, ni siquiera se salvó el cuadro del Padre de la Patria, Simón Bolívar, que fue agujereado a tiros. El artero ataque contra el pequeño cuartel con fuego de ametralladoras comenzó cerca de la una de la mañana, cuando buena parte de los efectivos dormían y desde los mismos dormitorios respondieron al ataque.

En el puesto militar de La Mulata estaban acantonados cerca de 30 efectivos entre mujeres y hombres, entre soldados y oficiales, ¡y ninguno se rindió, se vendió a se pasó al enemigo!

 

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