¿Qué dementes fascistas fueron capaces de incendiar medicinas y equipos médicos o dañar la estatua Reverón?

Voraz incendio de los galpones de medicinas y equipos médicos en Guarenas.

 Trincheras de Ideas

Humberto Gómez García

En las guarimbas del 2017 pudimos apreciar con horror y asombro, dentro de aquel aquelarre piromaníaco y destructivo, cómo se rociaban de gasolina a personas por el color de su piel o sus presuntas o reales ideas políticas, y se les prendía fuego. Cerca de 30 compatriota (cifra espeluznante) fueron absurdamente sacrificados por el odio de los grupos fascistas, por jóvenes y no tan jóvenes que “compraron” esos modelos de violencia de lo que es un lugar común en Colombia por parte del llamado paramilitarismo, muchos de sus miembros actúan en Venezuela.

La maldad desatada, la insensatez, el odio injustificado inoculado en las bandas terroristas, mercenarios que sembraron el terror y el horror en la población, tal vez drogados o borrachos para llegar a aquellos increíbles niveles de crueldad. Pero no es sólo el terrorista en sí mismo es quienes los mandan, los superiores que emplean esos métodos como técnicas militares. Esa es la esencia de aquella estrategia de maldad, típica del modelo norteamericano del crimen contra poblaciones sometidas en dictaduras, enseñado a los militares latinoamericanos en la tristemente célebre Escuela de las Américas que funcionaba en la Zona del Canal de Panamá.

Adicionarle el horror como quemar seres vivos (humanos o animales), descuartizar y picar en pedazos a una persona (dixi Pérez Venta), crear hornos crematorios (práctica del paramilitarismo colombiano) fue una práctica del fascismo alemán bajo la perversa época de Adolfo Hitler durante la II guerra mundial o por los gobiernos dictatoriales o democrático representativos de Latinoamérica, así que no hay nada nuevo en el fascismo sino métodos actualizados, traído a esta época o nuevo siglo.

¿Qué hacían las dictaduras del Cono Suro de América entera, los sicarios y criminales presidentes y sus ejércitos colonialistas de Venezuela, Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, Paraguay, Bolivia, Haití, El Salvador, Honduras, Guatemala, si no el mayor de los genocidios de la época moderna latinoamericana donde abundaron los hechos de terror como descuartizar, quemar vivos a los revolucionarios, a los izquierdistas y todo lo que la infamia y el horror, la maldad y la crueldad fueron concebidos por esos “cerebros del mal»?

Otro aspecto de la estatua de Armando Reverón. Nótese las fracturas.
La estatua de Armando Reverón volada con explsivos por grupos terroristas. Se aprecia la estatua del genial pintos boca abajo.

¿A Cuántos ascienden los brutalmente torturados, asesinados, enterrados en pipotes de aceite y lanzados al mar, o tirados desde miles de metros de altura desde helicópteros; cuántos miles permanecen aún sin ser encontrados sus restos en esos países entre 1960 hasta 1990?

Sin dudas que desde Colombia la oligarquía de ese país ha pretendido y pretende colombianizar a Venezuela con su violencia, traer a nuestro suelo esos deleznables métodos de violencia, de uso común en ese país tanto por factores del Estado como de los grupos paramilitares, igualmente creados por el estado oligarca durante la guerra civil, pasiva o activa que se inició con el asesinato de Eliecer Gaitán aquel fatídico 9 abril de 1948.

En ese contexto habría que ubicar los dos abobinables hechos terroristas ocurridos el 10 y el 13 de enero; la voladura e incendio de los galpones de equipos médicos y medicinas del IVSS en Guarenas precisamente cuando el Presidente Nicolás Maduro se juramentaba y la voladura de la estatua del genial Armando Reverón en el paseo de Sabana Grande, cuando sólo tenía tres días de comenzado su segundo mandato. Y uno de pregunta: ¿Cuántos otros hechos terroristas como en de Guarenas o Sabana Grande no serían conjurados por los cuerpos de seguridad por esos días?

¿Por qué destruir medicinas, tratamientos, equipos médicos, hospitales de campañas que estaban destinados a aliviar males (los enfermos renales, por ejemplo), a curar enfermedades y salvar vidas? ¿Cuál “objetivo militar” es ese que el grupo comando que cometió ese crimen se cebó en la salud del pueblo venezolano, precisamente cuando hay severas faltas de medicinas producto de la guerra económica y hay grandes limitaciones en ese sentido? ¿Por qué destruir el sistema eléctrico del Hospital Universitario de Caracas cuando habían pacientes siendo operados en los quirófanos en esos momentos?

Ambas acciones criminales ponen de relieve la nueva estrategia del terrorismo de los fascistas venezolanos, los paracos colombianos, la CIA que actúa desde la Embajada yanqui. Golpear el sistema hospitalario para hacerle más daño al pueblo venezolano. El alerta a las autoridades está planteado. Hay que vigilar y proteger el sistema hospitalario, esa debe ser una tarea de las Milicias Populares.

Así era la estatua de Armando Reverón ubicada en el paseo de Sabana Grande.

Ahora los hospitales parecen ser uno de los objetivos del terrorismo fascista, pero no sólo allí, también arremetieron contra la cultura, golpeando los símbolos más sagrados de un pueblo como lo son sus artistas. Un personaje extraordinario, único, genial, auténticamente popular como lo es Armando Reverón cuya estatua enriquecía el paseo de Sabana Grande y esparcía cultura pura para el pueblo, fue destruida. ¿Pero por qué particularmente la estatua de Reverón?

Debemos recordar la voladura de la estatua del Che que estaba en la avenida Bolívar por los mismos terroristas que cometieron el atentado magnicida contra Maduro en agosto pasado. El Che no era un artista pero sí una gran político y un hombre de principios y valiente. Lo traigo a colación, a propósito de la destrucción de la efigie de Reverón, porque hay una similitud, quienes lo hicieron son iguales a los que destruyeron el busto del Che. Es el mismo odio, pero también el mismo miedo, la misma frustración. Los que destruyeron la estatua de Reverón gritaban a pleno pulmón, según reveló el ministro de Cultura, consignas contra el Presidente y su nuevo gobierno, lo que sugiere que pudo ser un grupo numeroso. Es claro quienes cometieron el culturisidio contra Reverón son de los mismos que incendiaron los galpones de Guarenas o cortaron los cables de la luz del Hospital Universitario. Los terroristas ya dijeron por dónde van a venir sus tiros. Terrorismo puro y si el gobierno no los detiene (como lo va a hacer), intentarán volar hasta Miraflores si los dejan. Seres enfermos psicópatas, dementes, criminales que son los únicos que pueden despedazar o quemar un ser humano vivo, desenterrar urnas en los cementerios para ponerlas de barricadas, incendiar hospitales de niños…

Además de la condena categórica a esos bárbaros hechos, hay que estar alertas. La vigilancia popular debe ayudar la vigilancia del Estado. No bajar la guardia.

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