Opinión 

Producir lo que comemos

 

Lo alimentario es la política fundamental de una Revolución, si es verdadera.

Letra Bolivariana

José Gregorio Linares

Especial del autor para la Revista Caracola

Venezuela debe garantizar la producción de los alimentos que consume. Si no lo hace se convierte en un blanco vulnerable frente a sus enemigos. En ese sentido debemos desarrollar proyectos de autosustentabilidad alimentaria, que hagan a nuestro país independiente de los mercados internacionales que le suministran los alimentos que consumimos.

En el pasado Kléber Ramírez Rojas dio la voz de alerta: “La alimentación material es una necesidad primaria de todo ser viviente; por lo tanto pasa a ser la obligación material y moral primera de toda sociedad organizada y la primera preocupación de sus dirigentes”, advirtió. No le prestamos la debida atención porque éramos una neocolonia subordinada a los poderes imperiales encargados del lucrativo negocio de llenar nuestras alacenas con los productos alimenticios que producían. Pero ahora EEUU nos amenaza y, en la práctica, nos ha declarado la guerra “no convencional”, que significa que nos atacan con todo tipo de proyectiles menos con balas; esas se las reservan para una eventual invasión en el caso de que todo lo demás les falle.  Pues bien EEUU, conocedores como lo son de la pirámide de Maslow, que establece que la necesidad prioritaria de todo ser humano es la alimentación, arremete precisamente contra este flanco para debilitarnos y rendirnos. Por tanto, estamos en la obligación de preparar la defensa integral de nuestra patria, comenzando por la alimentación.

Tengamos presentes entonces las palabras de Kléber: “Aquí y en cualquier país del mundo, disponer de las despensas llenas es el primer factor estratégico militar para la defensa nacional. Desde Sun Tsu hasta nuestros días, todos los Estados responsables con sus naciones, hicieron siempre un análisis del estado de sus despensas para eliminar esa vulnerabilidad frente al ataque o ante la defensa de posiciones”. Los enemigos de los pueblos siempre han tenido esto claro. Por esta razón cuando los conquistadores españoles tomaron el Valle de los Caracas, quemaron el bledo o pira, que era fuente principal de alimentación de nuestros indios; igual hicieron los colonos gringos cuando se expandieron hacia el este, exterminaron los búfalos para que los indígenas no tuvieran qué comer.

De igual modo, los revolucionarios han cuidado la alimentación de los pueblos y sus soldados. A partir del momento cuando Bolívar tuvo claridad en torno a la importancia de este asunto, triunfó en la lucha por la independencia. Esto ocurrió a partir de 1817, después de haber conquistado Angostura: pudo disponer de las haciendas de los capuchinos, que le suministraron los principales insumos alimentarios que necesitaba. Del mismo modo, Pancho Villa cuidó siempre de que los alimentos no faltaran. Sus milicianos eran a la vez campesinos y soldados: en tiempos de paz trabajaban en los campos, pero apenas se declaraba la guerra se incorporaban a la batalla. Igualmente Sandino: se enfrentaba militarmente a los marines y simultáneamente organizaba cooperativas agrícolas. Ahora en Venezuela estamos en una guerra de cuarta generación. EEUU nos ataca sitiándonos desde el punto de vista alimentario. Nuestro contraataque debe ser: Producir lo que comemos … y comer lo que producimos.

 

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