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¿Por qué Duque no firmó el comunicado del Cartel de los 13 de Lima? Los planes colombianos de invadir a Venezuela

La bestia albina de Luis Almugre, por su torpeza destapó la Caja de Pandora y se están saliendo todos los demonios. Sin tapujos habló de una posible agresión militar a Venezuela. El Grupo de Río, soporte principal de las políticas injerencistas del gobierno norteamericano contra nuestro país, rechazó las insólitas y peligrosas declaraciones en un Comunicado. Ya comenzó da a entender la descomposición y disolución del grupo, es cuestión de poco tiempo.
Aquí analizo las graves consecuencias de las declaraciones del Luis Almugre anunciando una agresión militar a Venezuela y la actitud del gobierno de Colombia de no firmar el documento del Grupo de Lima rechazando precisamente esa posibilidad.

Trincheras de Ideas

Humberto Gómez García

Al jefe de la OEA Luis Almugre se le chispoteó la lengua en el enclave paramilitar colombiano de Cúcuta y, siguiendo lo ya afirmado por el presidente norteamericano, que había que considerar la opción de agredir militarmente a Venezuela como única forma de salir de Maduro, como un loro repite la voz de amo y anuncia una probable guerra contra Venezuela.

Ese lengua larga por supuesto no midió lo que estaba diciendo y donde lo estaba diciendo, es decir, le dio la soga al verdugo en su propia casa. El capo Uribe y todo el estado mayor del cártel narcomilitar uribista se refociló frotándose las manos y agradeciéndole al desnaturalizado Almugre el favor que les estaba haciendo. Eso explica por qué la marioneta de Duque no firmara el escuálido comunicado que hizo público el mal llamado Grupo de LIma para medio deslindarse de la barbaridad dicha por Almugre. No firmó porque Colombia se apresta a desatar una guerra contra Venezuela.

Que Almugre había metido la pata hasta el fondo, no cabe la menor duda, pues sin consultar estaba arrastrando a toda América Latina y el Caribe a una carrera armamentista y belica, a la OEA completa, arrastrando a todos los países al expresar públicamente un planteamiento no consultado con los estados miembros, ratificando, de paso y una vez más, que ese organismo es un apéndice o Ministerio de Colonias del Estado norteamericano.

Como era de esperarse, ante tan torpes, inoportunas, graves y delicadas expresiones guerreristas hechas nada más y nada menos que por el secretario general de la OEA, el deslinde no se hizo esperar. Precisamente de los aliados, del grupo de gobiernos cipayos a los dictados del gobierno fascista de Donald Trum, grupo de gobiernos que han sido, no adversarios de nuestro gobierno sino enemigos declarados del pueblo venezolano, o sea, el grupo de 13 países que se asumió como el Grupo de Lima, especie de OEA paralela, ante el hecho que no contaban en el organismo con la mayoría de votos para agredir a Venezuela. Bien, con todo y eso, la mayoría de ese grupo, y ante aquel inesperado baño de agua fría, condenó las declaraciones guerreristas de Almugre por la gravedad y peligros políticos y sociales que ellas implican para cada una de esas naciones y gobiernos, en un comunicado hecho público. Diez países condenaron las declaraciones Almugre y sólo tres, Colombia, Guyana y Canadá, no lo firmaron.

El comunicado fue suscrito por 10 de los 13 países miembro del grupo: México, Argentina, Brasil, Perú, Costa Rica, Chile, Guatemala, Honduras, Paraguay y Santa Lucía.

Las guereristas declaraciones dadas por el secretario general de la OEA en Colombia, estremecieron hasta las cimientes el Grupo de Lima, instancia creada por los gobiernos dóciles a las políticas del gobierno de los Estados Unidos para combatir a la Revolución Venezolana. Algo serio pasó que no asumieron lo dicho inconsultamente por Almugre. La mayoría del grupo se deslindó de Almagro, pero eso tiene otras graves consecuencias que pudieran desmoronar el grupo y extenderse a la OEA.

En el Comunicado del Grupo de Lima la mayoría claramente se deslinda de lo afirmado por Almugre, así se lee: “… expresan su preocupación y rechazo ante cualquier curso de acción o declaración que implique una intervención militar o el ejercicio de la violencia, la amenaza o el uso de la fuerza en Venezuela”.

Particular importancia tiene la decisión del gobierno colombiano de no firmar el comunicado del cártel de Lima porque con esa conducta evidencia el espíritu guerrerista, militarista, injerencista particularmente contra Venezuela de la oligarquía colombiana, y en menor grado contra Ecuador, que lo tienen en la mira. A estas alturas no deben caber dudas que Colombia se apresta, como miembro de la OTAN, con el apoyo abierto del Comando Sur y del Ejército norteamericano, que controla 9 bases militares en todo el territorio neogranadino, a intentar una aventura de invasión. Difícilmente el gobierno del señor Duque, que será arrastrado por la histeria guerrerista y xenófoba de Uribe y Santos contra Venezuela, pueda evitar por sí mismo lo que ya parece ser un hecho cumplido, de hecho las recientes declaraciones del capo Uribe en el senado colombiano contra Venezuela y su presidente, ratifican la posición no ya del gobierno de turno sino del Estado colombiano todo. La gira que comenzó el nuevo canciller colombiano donde el único objetivo es “el tema venezolano”, evidencia esas intenciones, por ahora injerencistas, que pueden transformarse en militaristas.

Tenemos la certeza que a nivel del Ejército colombiano no hay homogeneidad para plantearse una guerra con un país hermano. Primero porque en su seno hay sectores sinceramente bolivarianos, que no comparten las locuras de presidentes dementes y serviles como los santanderistas Uribe o Santos que obsecados por agredir a Venezuela, querer ponerle las manos a parte de su territorio (la llamada Media Luna) y a sus riquezas mineras; piensan que venir a agredir militarmente a Venezuela sería un paseo militar, que invadiendo por Táchira o Zulia ya tienen el mandado hecho, que los venezolanos no vamos a defendernos y que no estamos preparados para hacerlo.

En fin, esa aparente y publicitaria homogeneidad en los mandos castrenses y políticos colombianos, no es tal. Una guerra puede saberse como empieza pero no como termina. Nicolás Maduro no es Gadaffi que cometió el error de  desmantelar su sistema defensivo aéreo y después fueron barridas sus pocas defensas con miles de bombardeos por los aviones asesinos de eses gang militarista que es la Otan y los mercenarios que actuaron en contra de la revolución Libia. Aquí aprendimos esa lección, tenemos un sistema aéreo defensivo ruso de última generación –porque por el aire comenzaría la  agresión– incluso, como dijo el constituyente Pedro Carreño, si nos agreden, también podemos traspasar las fronteras y combatir en el propio suelo colombiano. Ojalá no nos agredan porque la nuestra no es una Revolución desarmada como muchas veces lo dijera el Comandante Supremo Hugo Chávez. Si hay dudas, el viaje de Maduro a China refuerza, con los Convenios la parte defensiva. Rusia nos apoya, Cuba es una hermana incondicional, los pueblos de América se levantarían, es a eso a lo que le temen los gobiernos del grupo de Lima, a una insurgencia continental para defender a Venezuela.

Los generales locos norteamericanos y colombianos, o de la Otan se van a enfrentar, si se atreven a agredirnos, a la guerra de todo el pueblo, a un millón de milicianos, a medio millón de soldados regulares y a todo un pueblo. No se olviden que el pueblo vietnamita (1975), el coreano (1953) o el cubano (1961), derrotaron al poderoso imperialismo yanqui y a su ejército asesino. El imperio con pies de barro.

En nuestro caso se van a enfrentar a la guerra de todo el pueblo, con la Patria como símbolo y guía, con el ideario chavista y socialista por delante. Los colombianos y los yanquis están jugando con fuego y se pueden quemar. No conocen nuestra historia, las luchas antimperialistas de nuestro pueblo durante la guerra nacional de independencia, que somos un pueblo Caribe como decía el Libertador Bolívar. Recordemos aquella famosa carta del general español Pablo Morillo al Rey Fernando VII. La sinceración de aquel super guerrero que derrota nada menos que a Napoleón Bonaparte pero que en esta tierra mordió el polvo de la derrota ante los soldados del Libertador Simón Bolívar y el pueblo venezolano.

El general español ante su incapacidad de derrotar al Ejército del Libertador Simón Bolívar, le escribe al Rey: “Su majestad, es que no son ningunos salvajes. Si usted me da un Páez y cien mil llaneros de Guárico, Apure y Barinas, le pongo a Europa completa a sus pies”. Allí expresaba con amarga sinceridad su asombrado reconocimiento por la capacidad de lucha de los venezolanos durante la cruenta Guerra Nacional de Independencia. Así le decía al Rey: “Estos cabalgan sus caballos sin sillas de montar, sin equipamiento y no requieren botas, pues andan descalzos (…) es una gente vigorosa, valiente. Comen cualquier cosa, no tienen hospitales, ni gastan vestido”.

El teniente general español tenía una visión abiertamente colonial y despectiva de los guerreros  venezolanos de entonces y los consideraba seres inferiores, así se lo expresa al Rey aunque, como se vio, los veían como extraordinarios guerreros. Dice en la contradictoria carta: “En su propio país es una horda feroz, y si se dirige bien, nos va dar qué hacer por mucho tiempo, y será necesario sacrificar muchos soldados y muchos tesoros para reducirlo a la obediencia”.

Pero los colombianos, esa oligarquía ahíta de odio y prepotente, no deben olvidar al aporte fundamental no sólo del genio del Libertador en el plano de la estrategia militar, y la activa participación de los soldados venezolanos que desemboca en la Batalla de Boyacá que libera del yugo español a la Nueva Granada. Ya eso lo olvidó hace muchos años esa oligarquía mezquina y ambiciosa, como olvidó los esfuerzos unitarios de los dos pueblos en la lucha por la independencia, incluso que el nombre actual de ese país, creado por Bolívar en el proyecto de la Gran Colombia, se lo apropia la oligarquía colombiana cuando el santanderismo hizo lo imposible por destruir el proyecto de la Gran Colombia. Pero esa unidad de los dos pueblos sigue allí, si no dígalo ahí que casi 6 millones de colombianos, despreciados y envilecidos por esa oligarquía, viven en Venezuela y son venezolanos.

¿Pero cree la ultraderecha fascista santanderiana, la oligarquía parásita que vive de los proventos de la industria de la droga y del contrabando de extracción de la gasolina, alimentos, el café y otros bienes que sacan de Venezuela, que amplios y masivos sectores del digno pueblo colombiano no nos van a apoyar si ellos nos atacan militarmente, la izquierda, los camaradas de las Farc y el Eln, de los partidos de izquierda, los sectores sociales y populares, ese sector que masivamente votó contra Duque y apoyan la paz, o piensa, acaso, que los restantes pueblos de América no nos van a apoyar y van a enfrentar a los invasores, sean colombianos o norteamericanos? Van a venir por lana y van a saldrán trasquilados, ojalá no haya que demostrárselo en la práctica porque somos un pueblo que ama la paz..

¿Piensa la oligarquía santanderista colombiana, el gorilaje fascista del Ejército, los líderes dementes y sátrapas como Uribe o vende patrias como Santos, que de ellos agredirnos militarmente no saldrán grupos de patriotas y revolucionarios como el ELN, las FARC, convertidas hoy en partido político, las organizaciones sociales y partidos de izquierda no nos apoyarían? No saben de qué  materia rebelde, la sangre caribe, bolivariana de la que están hechos esos miles de miles de hombre y mujeres de Colombia que nos defenderían? Piénsenlo dos veces antes de meter la pata.

Otro de los países que no suscribió el Comunicado de Lima fue Guyana. No podía esperarse otra cosa de los míseros gobernantes que dirigen el empobrecido país, alineado su demente presidente con las ambiciones de la Exxon móvil que los amamanta, y con los Estados Unidos con cuyo ejército creen contar para agredir a Venezuela. Es particular esa posición del gobierno guyanés, totalmente ganado para el derrocamiento del gobierno venezolano por su firme posición de defender los derechos venezolanos sobre los 150 mil kilómetros cuadrados del territorio Esequibo, arrebatados a nuestro país por la pérfida Albión el siglo XIX con aquel infame Laudo Arbitral. Ese territorio, donde la zona en reclamación le está siendo entregada a la Exxon Móvil para la exploración y explotación del petróleo existente en la zona en reclamación, así como concesiones a otras transnacionales que está depredando nuestro territorio esequibo. Pero no sólo eso, es poner el territorio para albergar eventuales tropas invasoras y pretender hacer una pinza contra Venezuela, entrar por Colombia y Guyana. Ese gobiernito también está jugando con fuego y se va a quemar.

Luis Almugre con sus declaraciones desde el enclave paramilitar de Cúcuta, destapó la Caja de Pandora, se salieron los demonios. (Caracas, 17 de septiembre) (humbertocaracola@gmail.com) (@hgcaracola) (revistacaracola.com.ve) (Miembro de la Unión de Medios Alternativos y Comunitarios Impresos UNAMACI)

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