Opinión 

¡Todo el Poder para los Soviets!

Letra Bolivariana

José Gregorio Linares

Especial del autor para la Revista Caracola

Esta fue la consigna que animó a los obreros, campesinos y soldados rusos a hacer la Revolución. Fíjense bien que éstos no pedían todo el poder para un partido, para el Estado o para un líder. Coreaban: ¡Todo el Poder para los Soviets! Esto significaba que, tras el derrumbamiento del zarismo y del gobierno de Kerensky que lo sustituyó, el Poder debía pasar directamente a manos del pueblo trabajador, que ejerciendo la democracia directa asumiría la conducción del Estado y la sociedad en general.

Los soviets se constituían así en “voceros” de las inquietudes y necesidades del pueblo, en gobierno popular. En sus memorias Nadia Kruskaya, la compañera de Lenin, recuerda que para éste los Soviets constituían la base de la Revolución. Escribió: “Vladimir Ilich reflexionaba constantemente acerca de las nuevas formas de gobierno. Meditaba en la manera de organizar un aparato estatal de tal índole que no tuviera nada de burocratismo, que supiera encontrar el apoyo de las masas, que supiera organizarlas para que le ayudasen en su labor, que supiera preparar en esa labor a funcionarios de un nuevo tipo”. También John Reed, autor de Los diez días que estremecieron el Mundo, y testigo de los hechos afirmó: “Existe actualmente en Moscú y en todas las ciudades y pueblos de Rusia una estructura política enormemente compleja, sostenida por la mayoría del pueblo y que funciona tan bien como ningún otro gobierno popular recién nacido ha funcionado jamás. El Estado Soviético está basado en los Soviets. Nunca antes se creó un cuerpo político más sensible y perceptivo a la voluntad popular”.

La respuesta de los grandes latifundistas, el imperialismo y los gobiernos capitalistas extranjeros fue de oposición brutal al gobierno soviético. Reductos del ejército zarista atacaron despiadadamente al poder popular organizado; al tiempo que las potencias imperiales enviaban tropas invasoras, promovían una artera campaña periodística e imponían un bloqueo económico y diplomático contra Rusia. No obstante todo eso, la influencia de la Revolución Rusa se extendió entre los pueblos del mundo. En nuestro país, pocos años después de su triunfo, es fundado el Partido Comunista de Venezuela. En su Primer Manifiesto (1931) declara: “En Rusia, el país más grande del mundo, y con una población cincuenta veces mayor que la de Venezuela y que estuvo sometida durante siglos a una tiranía tan sangrienta como la de Gómez, al régimen de los Zares, los obreros y campesinos hace ya trece años derrocaron este gobierno e implantaron el gobierno de su propia clase, el gobierno obrero y campesino llamado SOVIÈTICO”.

Ahora bien, mientras el pueblo organizado en soviets ejerce el Poder directamente, la Revolución Rusa se renueva y consolida. Luego, a medida que la autoridad de los soviets es coartada por la burocracia estatal, la Revolución se va divorciando del pueblo. Con ello se socavan sus bases de sustentación y se da paso al enemigo. De esta experiencia debemos aprender que “solo el pueblo salva al pueblo”. En consecuencia, la mejor conmemoración que podemos hacer de la Revolución de Octubre es ser fiel a su ideal originario, ¡Todo el poder para los soviets!, y propiciar ¡todo el poder para el pueblo organizado!

 

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