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NUESTRO HOMENAJE A LA REVOLUCION BOLCHEVIQUE DE OCTUBRE

El líder revolucionario y luchador incansable por,los intereses de la clase obrera, Otto Vander Velde Quijada, nos presenta un enjundioso trabajo sobre los 100 años de la Revolución Rusa.

Otto Van der Velde Q. 

Exclusivo para la Revista Caracola

     (Parte I)

 Los cien años de la gran revolución proletaria del 25 de octubre de 1917 según el calendario Juliano de uso para la época (7 de noviembre de acuerdo el calendario Gregoriano) marcan un cambio fundamental en la historia del mundo. El 25 de octubre, bajo la dirección magistral de Vladimir Ilich Lenin al frente del partido bolchevique, el proletariado ruso derroca al gobierno reformista de Alexander kérenski, gobierno provisional que había sido montado por la burguesía en febrero de ese mismo año, a raíz de derrocamiento de la dinastía zarista de los Romanov.  El profesor Kerenski y su gobierno provisional de febrero, ya en el poder, paraliza las urgentes consignas reclamada por los bolcheviques y las grandes masas contra la guerra, por la <paz tierra y libertad>.

 Por la Paz, para detener la primera guerra mundial que masacraba a millones de obreros y campesinos de toda Europa pero especialmente de la gran Rusia. Guerra clásicamente de rapiña colonial entre la <Triple Alianza> que forman el imperialismo alemán, el decadente imperio Austro-húngaro e Italia, contra la coalición imperialista de Francia-Rusia e Inglaterra o <Triple Entente>.

 Por la Tierra para liquidar la tenencia absoluta del campo por la familia del Zar, la nobleza, la iglesia ortodoxa con sus Popes y los terratenientes feudales, causa de hambruna, miseria y muerte del campesino y de las masas rusas en todo el imperio.

 Por la Libertad, contra el despótico, atrasado y represivo régimen del Zar asociado a la creciente burguesía rusa. El <nuevo gobierno> provisional de Kerenski, continúa la represión policial apoyado ahora por el partido monárquico-institucional KADETE, los Menchevique (o minoría en ruso) cuyas fuerzas forman el ala reformista del Partido POSDR y por el sector de derecha del partido social-revolucionario – partido eserista (SR).

 La insurrección proletaria del 25 de Octubre de 1917 contra el gobierno provisional de Kerenski, la dirigen <los bolcheviques> (mayoría) dentro del PARTIDO SOCIALDEMÓCRATA RUSO (POSDR). Las masas obrero-campesina derrocan al vacilante y oportunista gobierno provisional instaurado por la burguesía y el reformismo en febrero del año 1917. La insurrección obrero-campesina de octubre lleva al poder, por segunda vez en la historia, a la clase obrera y sus aliados estratégicos. Los obreros soviéticos dirigidos por Lenin y los comunistas, se afianzan en el gobierno, justo 46 años después de la heroica Comuna de Paris de 1871, levantamiento obrero-popular que <asaltando el cielo> de Francia sostiene por dos meses -del 18 de marzo al 28 de mayo-, el primer gobierno proletario de la historia. La comuna obrera de París es ahogado en sangre por la burguesía francesa liderada por Adolphe Thiers, quien baña de sangre sus calles montado sobre las bayonetas del ejército prusiano. La revolución soviética obrero-campesina de 1917 reivindica a la comuna de París de 1871

 La revolución de octubre cumple de inmediato con las consignas del pueblo ruso <paz, tierra y libertad> abriendo en firme una nueva era del proletariado mundial. Al mismo tiempo, la gesta proletaria cierra el ciclo histórico de las revoluciones <democrático-burguesas>, la de 1777 de Estados Unidos; la monárquica-parlamentaria del capitalismo ingles desde 1688 y sangrienta revolución burguesa  de 1789 en Francia, la más emblemática de las revoluciones <democrático burguesas> del siglo XVIII. La revolución de octubre detiene además la expansión del imperialismo alemán y sus aliados de 1914.

 La toma del poder por el proletariado soviético es la continuación exitosa de las luchas proletarias europeas de 1848 a 1917. La revolución obrero-campesina en Rusia abre las puertas a un nuevo ciclo histórico mundial de luchas de clase contra la explotación capitalista. A partir de la insurrección de octubre la clase obrera toma la batuta de las revoluciones clasistas en contra del capitalismo, del colonialismo y por la liberación nacional de los pueblos oprimidos del mundo.

 En el marco de este formidable hecho ¿cual debe ser el homenaje de los comunistas y revolucionarios venezolanos a 100 años de la gran revolución del proletariado soviético?

 El mejor y más justo reconocimiento de tan formidable suceso clasista del siglo XX, no puede ser otro que ratificar su continuidad en el tiempo y el espacio, recoger científicamente las valiosas enseñanzas del partido y del proletariado soviético, las lecciones del triunfo, pero también sus errores y retrocesos para que el avance socialista-comunista de la humanidad de nuevos pasos en medio de los interesantes cambios, económicos, políticos y sociales del siglo 21.

 La lección bolchevique también nos sirve para ridiculizar a los impostores del socialismo; sobre todo para hacer burla de los pronósticos anticomunistas de los liberales, reformistas e imperialistas de los años noventa, de los Fukiyamas de turno, de aquellos profetas del mercado anunciando con bombos y platillos el fin de la historia, el final del comunismo y el esplendor eterno del capital.

 La actual crisis estructural del capitalismo -una realidad internacional desde el año 2007 que ni el sistema ni sus publicistas pueden ocultar- deja al descubierto la política fascistas del imperialismo norteamericano y sus socios locales. El comunismo no muere a pesar de la estúpida burocracia de Boris Yetsin, Mijail Garbachov, y Edwer Shevardnanze. Hoy resulta evidente que el desmembramiento de la URSS y otros golpes lanzados por el capital internacional, los revisores europeos y el Vaticano, no significaban el fin del comunismo pero sí la antesala del crisis histórica del capitalismo.

 Al lado del reconocimiento de la revolución de octubre, debemos hacer el reconocimiento sustancial, <práctico>, del hecho en sí. Con el fracaso capitalista y la decadencia del reformismo internacional, los principios de la revolución bolchevique restauran su vigencia, al tiempo que sanan las viejas heridas dejadas por la traición del <comunismo burgués> dentro del PCUS. La revolución limpia sus desperdicios, levantándose una vez más como luz del comunismo que recupera su energía en Europa y el mundo, que especialmente brilla en Venezuela y Latinoamérica.

El genial Vladimir Ilich Lenin comparte con José Stalin en los años iniciales de la Revolución Rusa .

 Los sucesos revolucionarios del siglo 21 rehacen la continuidad dialéctica del proletariado. De nuevo la historia hace vigentes las famosas previsiones de Marx en el Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, sobre  los acontecimientos revolucionarios  en Francia entre los años 1848-1851. En cambio -señala Marx- las revoluciones proletarias “se critican constantemente a sí mismas, se interrumpen continuamente en su propia marcha, vuelven sobre lo que parecía terminado, para comenzarlo de nuevo, se burlan concienzuda y cruelmente de las indecisiones, de los lados flojos y de la mezquindad de sus primeros intentos, parece que sólo derriban a su adversario para que éste saque de la tierra nuevas fuerzas y vuelva a levantarse más gigantescos sobre ellas, retroceden constantemente aterradas anta la vaga enormidad de sus propios fines, hasta que se crea una situación que no permite volverse atrás y las circunstancias mismas gritan ¡Hic Rhodus, hic salta! ¡Aquí está Roda salta aquí!

 Y precisamente, este es el curso de la revolución proletaria en Venezuela, también de un Continente que, desde el siglo XX, cae, se levanta sobre sí misma, para retroceder constantemente aterradas anta la vaga enormidad de sus propios fines., pero acercándose, cada vez más al desafío final, al ¡Hic Rodhus, hic salta!, aquí el poder ¡salta aquí!

 El proletariado se yergue pues, amenazante contra al decadente sistema capitalista venezolano y su Estado, tan decrépito ambos que ya no pueden consigo mismo.

Parte II

 Para los comunistas y revolucionarios en general, el homenaje a la revolución bolchevique del octubre rojo significa: volver los pasos sobre sí mismo; recoger la experiencia teórico-práctica del bolchevismo en dirección del proletariado y tensar todos los músculos al máximo para ejecutar el gran salto. Ese gran salto tiene como condición socialista que los marxistas y proletarios descifren el problema nacional en Venezuela y Latinoamérica. He aquí el meollo del proceso revolucionario venezolano.

 La <cuestión nacional> es un debate teórico de vieja data para los marxistas. Va, desde la lucha colonial independentista, atraviesa el siglo XX y llega a la actualidad política involucrada en los problemas de la liberación nacional y el socialismo. Existe en forma compleja pero concreta y dialéctica para el caso venezolano y Latinoamericano. No se trata de una especulación filosófica sino de un hecho político cotidiano, muy concreto. Pero su presencia ha sido subestimada sistemáticamente por muchos revolucionarios, de modo inexplicable por la mayoría de nuestros marxistas. El problema nacional ha sido rebajado hasta el pragmatismo electoral, al discurso simplemente patriótico desvinculado del proceso histórico y de su relación con la lucha de clases.

 Podemos afirmar que en Venezuela, desde el medinismo en los años cuarenta hasta el chavismo en el siglo 21; que en Bolivia, desde el MNR de Paz Estensoro y Lechin -durante los años cincuenta- hasta el gobierno de Evo Morales en el 2017; que desde Mariátegui al APRA peruano y de este al gobierno antimperialista de Velazco Alvarado en el 1968 o que desde los Tupamaros al gobierno de Pepe Mujica, el problema nacional ha estado presente y activo en sus diversas formas ideológicas, pero sin que muchos lo perciban como tal.

 El movimiento bolivariano en Venezuela encarna gran parte de la <cuestión nacional> en Venezuela, por lo tanto una tarea de los marxistas es descubrir el papel del proletariado tanto en la lucha de clases como en el problema nacional. Se trata de investigar en profundidad la combinación de la contradicción burguesía-proletariado, con la contradicción nacional opresores-oprimidos. Para alcanzar ese objetivo habría  que regresar obligatoriamente a las tesis de Lenin sobre los movimientos de liberación nacional, precisar el rol de los comunistas y del proletariado en ellos. Significa volver a los intensos debates del marxismo sobre el tema.

 Se trata de una teoría compleja difícil de abarcar en pocas líneas, por lo que ahora solo enunciaremos algunos de sus componentes vistos desde proceso revolucionario venezolano y la profunda crisis que estremece al capitalismo mundial. Tomando además en cuenta los avances y retrocesos del choque fundamental capital-trabajo, su influjo en la relación antagónica opresores-oprimidos, pero igualmente considerando los avances y retrocesos del socialismo. Como hemos dicho, habremos de analizar, con certera y precisión crítica, el meollo del problema nacional-chavista, sus vasos comunicantes con una lucha de clases en constante crecimiento.

 Es decir, debemos identificar históricamente el problema nacional fuera de todo afeite electoral o burocrático; sus categorías y su relativa <autonomía>. Estudiar, de manera especial, el nuevo papel de los marxistas leninistas, de la clase obrera y las masas generales, para resolver esta relación contradictoria del problema nacional y la lucha de clases, una interrelación  que forma el nudo gordiano del socialismo científico y el antiimperialismo en Venezuela. Situación que no se resuelve espontáneamente.

 Por lo cual se hace necesario e imprescindible introducir en el debate las tesis de V. Lenin sobre la cuestión nacional, su imbricación en la lucha de la clase proletaria y la defensa de los principios socialistas dentro del problema nacional. Es necesario entonces  verificar (1) el momento y la forma como aparece el ciclo nacionalista o nacional revolucionario, los ascensos y descensos de él. (2) ¿Nacionalismo revolucionario? ¿Nacional chovinismo? ¿Capitalismo nacional o liberación nacional antiimperialista?¿Retroceso con nuevo ropaje  hacia el viejo neocolonialismo? ¿Socialismo revolucionario y antimperialismo? ¿Antiimperialismo proletario o antiimperialismo burgués? ¿Asistencialismo y capitalismo de Estado o socialismo científico? (3) ¿A qué nivel de la lucha de clases e inter-clases llega la poderosa contradicción nacional venezolana? ¿Por qué se mantiene exitosamente como política gubernamental durante los últimos 20 años? (4) ¿Cómo determina la contradicción fundamental burguesía proletariado a la contradicción nacional opresores-oprimidos? ¿Cuál es la conciencia de la clase obrera y el campesinado al respecto? ¿Cuál la de sus aliados estratégicos? y ¿Cuál la estrategia del proletariado frente al importante asunto nacional-bolivariano?

 Todas estas  interrogantes y las  que faltan, son claves para descifrar las preguntas de arriba. Como introducción al debate de los temas planteados, comenzaremos esta secuencia de notas, transcribiendo -sin detenernos más de lo necesario- algunos pasajes de la Conferencia Nacional del Partido Revolucionario de los Trabajadores del 2007, que pensamos son útiles en cuanto al entrelazamiento del problema nacional con la lucha de clases venezolana. Otros elementos sobre las preguntas de arriba están regados en documentos, libros y artículos del Partido.

 En las palabras a la <I Convención Nacional Extraordinaria del Partido> exprese lo siguiente: “...la contradicción señalada arriba se ahonda internamente, porque el fracaso capitalista intensifica los choques fundamentales entre la burguesía y el proletariado venezolano y porque la jefatura chavista no alcanza a cumplir con los fundamentos democráticos burgueses de su propio proceso, que debería comenzar disolviendo los monopolios privados (según el mandato del art.113 de la Constitución Nacional Bolivariana) redistribuyendo los medios de producción a los trabajadores, comunidades campesinas, pequeños productores capitalistas del campo y la ciudad y el Estado, estableciendo una dirección obrero-comunal en PDVSA y las empresas básicas, sancionando la Ley de Seguridad Social, constitucionalizando las misiones, abriendo mecanismos de poder político directo a las masas explotadas y oprimidas, etc…” (V. I Convención Nacional Extraordinaria del Partido Revolucionario de los Trabajadores. PRT, ediciones El Proletario, junio 2007)

 El fragmento indicaba entonces, que, a pesar del discurso patriótico, la liberación nacional como programa del movimiento bolivariano e incluyendo la parte democrático-burguesa de dicho proyecto- no estaba en el 2007 realizada. A pesar del discurso patriótico del gobierno bolivariano, del formidable triunfo popular contra el golpe del 2002-2003 y de las consignas antinorteamericanas de sectores progresistas del Estado, de las masas y de los partidos revolucionarios del Polo Patriótico, las fuerzas nacionalistas no alcanzaban a perforar la estructura neocolonial de los monopolios FEDECAMARAS-VENAMCHAM -mucho menos su sistema financiero siempre  a la sombra del proteccionismo estatal.

 Los nacionalistas en función de Estado y gobierno continuaron con las bondades en materia de divisas, complaciendo las ganancias de una burguesía importadora maula y parasitaria, amén de otras de medidas económicas y políticas preferenciales para el capital criollo y extranjero que opera en Venezuela, salvamento que actúa como remache de la dependencia económica a los intereses del imperialismo mundial. La política de movilización antiimperialista -incluso la del propio gobierno- debió seguir arrastrando los grilletes del capital monopolista, en consecuencia los del imperialismo y la oposición de la derecha local. Se mantiene así una confrontación de clases y nacional permanente que debe ser resuelta por el proletariado venezolano.

 En dicha Conferencia (aunque mucho antes) propusimos que nuestra tarea, en función del verdadero cambio estructural anticapitalista, se centrara en acabar con la estructura monopolista del capital y sus consecuencias ideológico-políticas generales. Exigimos que se aclarasen las cosas ideológicas dentro del proceso revolucionario, principalmente que se resolviera la confusión entre nacionalismo y socialismo, producto del empirismo intelectual nacionalista en concordancia con <el marxismo legal>, dijimos que, en particular, debíamos aclarar las cosas en las filas del movimiento obrero.

 En función de contribuir a la aclaratoria de semejante enredo ideológico que tanto daño hace al proceso revolucionario venezolano, que tantas facilidades otorga al oportunismo electoral, a la burocracia y a unos cuanto escaladores institucionales, es necesario saldar las cuentas con la confusión del asunto nacional y e socialismo. He allí, el mejor homenaje del movimiento revolucionario venezolano a los cien años del bolchevismo. En razón de esto vienen pues al caso los pronunciamientos de Lenin sobre la <cuestión nacional>. Algunos de sus pasajes sobre el tema copiaremos y comentaremos a continuación.

 Dice Lenin, aclarando la confusión referida: “Pero la política del proletariado, en la cuestión nacional (como en las demás cuestiones), sólo apoya a la burguesía en una dirección determinada, pero nunca coincide con su política…” (V. Lenin< Sobre el derecho de las naciones a la autodeterminación>, febrero-mayo de 1914, recopilación <ediciones en lenguas extranjeras, Pekín 196, p28)

 El párrafo es lo suficientemente explícito y claro. Lenin obviamente se refiere a la posición del proletariado y los comunistas, en relación a la burguesía nacional o sus sectores (políticos o económicos) con alguna posición autónoma, anticolonial en la lucha nacionalista. Ese podría ser el cas venezolano de algunos círculos avanzados de la pequeña y mediana burguesía en las filas bolivarianas de la PYME, del chavismo y otras corrientes del nacionalismo de Estado, los que, a su manera, acompañan los discursos nacionalistas del Gobierno de Maduro; pero no sería el caso de la burguesía neocolonial, parasitaria e importadora tipo FEDECAMARAS-VENAMCHAM ni de sus asociados de la MUD. En 1914, Vladimir Lenin dirigía su señalamiento a los movimientos de liberación nacional descolonizadores en los países eslavos, asiáticos etc., a la política de los comunistas chinos, eslavos, polacos, del movimiento irlandés y otros.)

 Lenin entrelaza en estos escritos, la lucha de clase con el asunto nacional, estableciendo, que en condiciones determinadas, es posible el apoyo táctico del proletariado a ciertas política nacional burguesa autónomas respecto al imperialismo, más no la coincidencia con la política general de ella. El lector  podrá entender rápidamente, el error de algunos camaradas, proletarios y revolucionarios militantes venezolanos, en relación a las posturas del nacionalismo bolivariano y a “la coincidencia” del proletariado y los marxistas con dicha política (particularmente electorales y dentro del medio obrero), que traspasan el simple apoyo táctico, cayendo en las coincidencias políticas generales, lo que debilita no sólo el pliego reivindicativo de la alianza obrero-campesina, su toma de conciencia histórica y de poder proletario, sino al propio programa socialista, cuyos fundamentos se debilitan por la confusión ideológica producto del enroque de nacionalismo por socialismo (y viceversa).

 La transferencia ideológica que define como socialista consignas y políticas propia del  nacionalismo pequeño burgués o del nacional-reformismo, no es, como algunos piensan con sobrada candidez y otros con visible oportunismo, un buen atajo ideológico para las masas; no es muestra de habilidad y pragmatismo político, para inducir en su seno -y precisamente la filas proletarias- la idea de que tal nacionalismo es el socialismo de nuestros días; por el contrario, tal procedimiento enreda mucho más as cosas del pueblo, que caerá entonces en la coincidencia con el nacionalismo burgués. No en el apoyo táctico a determinadas políticas nacional revolucionarias, como advertía Lenin, sino en la coincidencia general del proletariado con las posiciones nacional-reformistas de la burguesía y la pequeña burguesíapatriótica, activa dentro del escenario venezolano, incluyendo sectores del chavismo y otras corriente política de actualidad. De aquí al fanatismo sólo hay medio paso.

 En otras palabras, <no se recorta camino> como aparentemente pareciera, al contrario se alarga, se extravía a las grandes masas que dan un paso adelante y dos atrás; dentro del movimiento obrero se retrocede en materia de autonomía e intereses de clase, pero también se frenan los avances antimperialista dentro del movimiento bolivariano. Definitivamente la coincidencia del proletariado con el nacionalismo pequeño burgués se hace a costa del primero, es una absorción ideológica que nada tiene que ver con una conveniente política de alianzas entre el proletariado y el nacionalismo revolucionario de las capas oprimidas (incluso explotadas) dentro y fuera del movimiento bolivariano.

 En otras palabras, facilita el camino de los etapistas y del nacionalismo burgués, que de hecho y según nuestra propia experiencia, es el camino del capital monopolista. El resultado de semejante transferencia es la extensión de un social-patriotismo inseguro y confuso dentro del movimiento obrero campesino, comunal etc. En tal confusión -de la que participan en primera fila los <marxistas legales>- el llamado capitalismo nacional, los oportunistas y el nacional-reformismo ganan espacio a costa del programa socialista revolucionario; la anarquía del mercado a costa de la planificación y lo individual por encima de lo social.

 También son concretas y conocidas las debilidades históricas de la PYME, que, siendo un sector de clase cobijado por el capitalismo de Estado, no es en propiedad una clase políticamente para sí, debido a condiciones históricas determinadas dentro del neocolonialismo, que deben ser abordadas aunque no en el presente trabajo. Es claro que se trata de un sector capitalista que no ha acumulado capital original suficiente, que si bien aprovecha la plusvalía que obtiene explotado a sus trabajadores, al mismo tiempo es subyugado por el gran capital monopolista. La Pyme no maneja políticamente sus propias contradicciones inter-capitalistas dentro del problema nacional venezolano, conformándose con recoger las migajas de la renta petrolera. Los grandes capitales monopolistas y sus partidos dentro o fuera de a MUD terminan aprovechando esa enorme y simultaneo vacío político del proceso revolucionario venezolano.

 

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