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Mis recuerdos del Foro de Sao Paulo en La Habana en el 1993

El Comandante en Jefe Fidel Castro clausura el IV encuentro del Foro de Sao Paulo, La Habana, el 24 de julio de 1993. La izquierda latinoamericana se hizo presente en momentos que enfrentaba la ofensiva del imperio yanqui y las oligarquías cipayas del imperio.

Trincheras de Ideas

Humberto Gómez García

Me correspondió asistir a la cuarta edición del Foro de Sao Paulo el año 1993, representando al Movimiento Pro Defensa de las Ideas Nacionalistas (MPDIN, y tenía como orientación buscar el fortalecimiento y los vínculos con las organizaciones de izquierda latinoamericanas y caribeñas y los movimientos sociales, además ir a defender los acontecimientos vividos recientemente en Venezuela en febrero de 1992 con el alzamiento de la juventud militar, buscar la solidaridad internacional con los presos políticos, militares y civiles, y fortalecer el liderazgo de aquel que encabezó la gesta del 4 de febrero, el Comandante Supremo Hugo Chávez Frías.

De ese evento han transcurrido 25 años, un cuarto de siglo y creo que aquella importante jornada se diferenció de las anteriores porque el MPDIN introdujo en las discusiones, como señalé, el tema de los acontecimientos del 4 de Febrero y la defensa del Comandante Chávez. Debo decir, en aras de la verdad histórica, que fuimos los únicos que por Venezuela asumimos la defensa de aquellos hechos que, sin dudas, marcaron la historia de nuestro país, y que en general no estaban claros para las organizaciones y grupos latinoamericanos y caribeños porque la historia de nuestro continente decía reiteradamente que los militares, los ejércitos, siempre volcaron sus armas contra los pueblos, cometieron terribles genocidios  y masivas violaciones de los derechos humanos en naciones hermanas como Argentina, Chile, Uruguay, Bolivia, Paraguay, Nicaragua, Guatemala…

Recuerdo la participación de algunas organizaciones políticas venezolanas como el MEP, Bandera Roja, la Causa R. Todos estuvimos muy activos y de alguna forma fuimos centro de la atracción de muchísimas organizaciones de izquierda y movimientos sociales como las Farc y el ELN de Colombia, el FMLN de El Salvador, los guerrilleros guatemaltecos, los sectores insurgente de Perú y Brasil, y muchos más, precisamente por los hechos acontecidos en Venezuela en 1992 con la insurrección militar, pero los únicos que hicimos la defensa de Chávez y su gesta, sin cortapisas ni dudas, fuimos los representantes del MPDIN, los compañeros de otras organizaciones no tenían aún claro lo que venía aconteciendo en Venezuela, algunos incluso habían conspirado contra el alzamiento.

En el XXIV encuentro del Foro de Sao Paulo que se celebró en La Habana, estuvieron presentes el Presidente de Cuba, Díaz Canel, el Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, el Comandante Raúl Castro, Secretario General del Partido Comunista de Cuba, y el Presidente de Bolivia, Evo Morales.

En aquellos momentos había mucha confusión en el liderazgo de la izquierda latinoamericana, en parte por la poca o nula difusión que tuvieron los acontecimientos del 4 de febrero a nivel internacional; el manejo maniqueo, sesgado, distorsionado de esos hechos mediáticamente. Los factores de poder imperiales, sobre todo a nivel de las medios de información en el continente y más allá, tenían claro el gravísimo peligro que significó aquel alzamiento para el sistema capitalista, el modelo petrolero/rentista y el aún vivo Pacto de Punto Fijo en Venezuela, evidentemente herido de muerte por los dos hechos estelares, el alzamiento anti neoliberal del 27/28 de febrero de 1989 con el Caracazo, y su cabeza política, el alzamiento insurreccional militar del 4 de Febrero. Más aún, el miedo, terror más bien, que les producía la figura mítica de Hugo Chávez, un líder que crecía en el alma del pueblo.

Muchos representantes de esos partidos nos acosaban a preguntas sobre los acontecimientos, muy pocos creían que Chávez y sus camaradas de lucha eran la expresión de militares revolucionarios y de una nueva estirpe de militares que creían en su pueblo. Dimos no pocos debates aclarando esas situaciones, sobre todo ante la agresividad de los camaradas argentinos, chilenos y uruguayos que sufrieron aquellas terribles represiones y crímenes de los militares de sus países, del siniestro Plan Cóndor, donde la estela de los Videla, los Pinochet y otros de la corte de fascistas genocidas del Cono Sur.

 

Hicimos lo que pudimos en aquellas condiciones donde buena parte de esa izquierda estaba herida, derrotada incluso, por la represión militar; pero un hecho si fue cierto, nos batimos por la futura Revolución Bolivariana y aprovechamos aquellos espacios para introducir una cuña en la confusión y el desconcierto de muchos camaradas, aclararles hasta donde eso era posible, conscientes que pasarían algunos años, cinco por lo menos, para que Chávez y el MVR adoptaran la línea de participar en el proceso electoral de 1998 donde el Comandante triunfó largamente con millones de votos, donde se desmoronaron los nefastos y corruptos partidos del punto fijismo, AD, Copei, su candidato “Frijolito”, como bautizara Chávez al aristócrata oligarca Salas Römer, el gran derrotado en aquella ocasión.

Quise traer a colación estos recuerdos y aquellos hechos políticos prácticamente desconocidos por las fuerzas revolucionarias y el movimiento popular venezolano, ahora que se acaba de celebrar exitosamente en La Habana la edición 24 del Foro de Sao Paulo. El MPDIN tenía, en su visión estratégica, meridianamente claro que el futuro de Venezuela y su pueblo estaba marcado por profundos cambios nacionalista y antimperialistas, que Chávez y la gesta militar del 4 de Febrero de 1992 estaban abriendo en el país unas compuertas que habían estado férreamente cerradas por las clases dominantes y el imperialismo prácticamente desde la gesta nacional de independencia.

Que ese movimiento del 4F estaba llamado a recoger buena parte de las luchas libertarias que en las diferentes épocas habían desarrollado las vanguardias políticas y el pueblo venezolano de cada época histórica, de las jornadas antigomecista y antimperialistas de 1936/1937 bajo el régimen anticomunista y represivo de López Contreras. Las jornadas de defensa del gobierno democrático del general Isaías Medina Angarita, derrocado por Betancourt y los militares felones en 1945. Las luchas contra el dictador Pérez Jiménez. La frustrada esperanza popular de la victoria cívico/militar del 23 de enero, cuando se derroca el dictador, victoria arrebatada por la oligarburguesía, los partidos del Pacto de Punto Fijo y el imperialismo. La guerra civil desatada por Betancourt y AD/Copei contra el movimiento popular y la gesta de la lucha armada de la década del 60’, como respuesta a la guerra desatada por Betancourt/imperialismo yanqui contra el pueblo. Todo eso, hasta la insurrección popular contra el hambre y el neoliberalismo de febrero de 1989 y el colofón, el alzamiento dl 4F.

Una foto histórica. El fraterno abrazo entre dos líderes estelares de América. La primera visita del Comandante Hugo Chávez a Cuba y su memorable encuentro con Fidel.

Recuerdo que los camaradas cubanos y el Comandante Fidel Castro en particular, seguían atentamente el curso de aquellos debates y discusiones donde se abordaba el tema venezolano y el alzamiento militar chavista. La enorme visión estratégica de Fidel intuía la trascendencia de los hechos ocurridos el 4 de febrero de 1992 y vislumbrava la fuerza de la personalidad de Hugo Chávez y el papel que jugaría en los próximos años en Venezuela y Latinoamérica y el Caribe, tan así fue que lo fue a recibir al areopuerto cuando Chávez fue a Cuba por primera vez, después de salir de la cárcel. En una reunión no muy numerosa, en el Foro, Fidel se acercó y preguntó, dirigiéndose a mí, sobre la situación en Venezuela después de los acontecimientos del 4 de febrero y cómo veía el pueblo venezolano al líder de la rebelión, Hugo Chávez.

Sirva esta remembranza para ubicar parte de la lucha que desarrollamos en aquellos ya lejanos años que tuvo su importancia política porque dimos unas batallas de ideas políticas ante el conglomerado revolucionario más importante de América Latina y el Caribe totalmente escéptico sobre el Chávez. Nuestra identidad con el Comandante Hugo Chávez estaba sellada desde el mismo 4F donde hicimos un modesto aporte a esa gesta. (24/07/18) (humbertocaracola@gmail.com) (@hgcaracola) (revistacaracola.com.ve)

 

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