Opinión 

Memorias de un escuálido en decadencia / La carne

Roberto Malaver                                                                                                                                                                                                                                                                                Especial del autor para la Revista Caracola|  

¡Se ruega no tocar la carne por razones de higiene! Los estamos volviendo locos. Parece que vamos a ganar una. Los compañeros de la rosca de la carne están duros ahí, y quieren verle el hueso al gobierno. Así que lo que no pudo el huevo ni la gallina la Jabada, lo va a lograr la vaca. No hay que olvidar al compañero José Ángel Ciliberto, ministro del compañero Pérez, a quien Dios tenga en la gloria bien gordo y lleno de vida, cuando dijo que “al venezolano le gusta comer carne tres veces al día”. Ahora se jodieron, porque carne no hay. La comadre María dice que cada vez que suben los precios a ella se le pone la carne de gallina, y mi compadre Manuel le dice que ojala pusiera un huevo, para ver si comen algo, porque carne, no hay. Así que los vaqueros nuestros están a punto de tomar el poder por el rabo, quién lo iba a decir.

Cada vez que salimos con una vaina, el dictador nos contesta con otra y nos pone a correr, allí nos tiene con ese peo de la gasolina, y que hay que sacar el carnet de la patria para tener el subsidio, y todos salimos en cambote a hacer la última cola para sacar ese carnet, y a lo mejor ahora también se traen unas vacas lecheras y nos dicen que para comprar carne lo tenemos que hacer con el carnet de la patria y nos vuelven a joder, pero esta vez los llevamos al matadero. Los tenemos locos, no saben qué hacer. El gremio avícola dice que pueden producir 50 mil toneladas de pollo al mes, pero la gente no puede estar comiendo pollo todos los días porque les da una vaina, y a lo mejor en vez de hablar cacarean, aunque eso es lo que hacen muchos compañeros nuestros, que andan por allí cacareando una serie de pendejadas que nadie las cree. Y ahora que The New York Time le dijo al compañero Trump que se dejara de vainas, y cuidadito compay, gallo, cuidadito con Venezuela, el dictador aprovechó y se fue para un bosque de la china donde un chinito se perdió. Y nosotros, sabiendo que la carne es débil, esperamos que tenga fuerza para salir del régimen.

 

También dijo el vice presidente para la economía, la sociología y la astrología, que habrá pollos para todos, pero de la carne no hablan, porque saben que esos ganaderos nuestros se las saben todas, donde ponen la vaca ponen el precio, y no van a aceptarle al gobierno vender una vaca a precio de gallina flaca. Es que desde la cuarta república la rosca más fuerte era la rosca de la carne, y esta es una demostración más de que esa rosca sigue viva en el poder, y eso que el dictador anterior trajo vacas de Uruguay y de un montón de lugares comunes, y eso que el campo está brindando aromas y colores, pero vacas no hay.

El papá de Margot llegó diciendo: “Acabo de ver una mujer, ¡Dios mío! Qué clase. Qué cuerpo. Qué carne, qué carne, carne, carne” Y se fue al cuarto y le metió ese coñazo a la puerta tan duro que la vecina gritó: “Se acabó el mundo, carajo”

  • La vaca Mariposa tuvo un terné.- Me canta Margot

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