LOS SENDEROS DE LA MENTE TRAMAN LO MEJOR DE LA VIDA

Oscar José Rodríguez Pérez

Cortesía de la página La Guarida del Druida para la Revista Caracola

La mayoría de personas del planeta no sabe que la sociedad occidental vive una catástrofe y hoy es una enferma llena de sociedades colapsadas sin ninguna esperanza de volver a esplendores antiguos, ni futuros. Todo el estamento forjado desde la Grecia antigua, que pasa por los imperios romano y medieval, la esperanza francesa, el socialismo real, la pesadilla fascista, las democracias al estilo de vida estadounidense, hasta llegar a estos últimos resquicios bélicos del basurero armamentista gringo-europeo, se ha venido abajo; apenas subsisten imposturas de un poder sostenido en la amenaza de guerra y el economicismo más brutal.
En una investigación mostrada desde la década de los años 70, materializada en el libro «El Punto Crucial» por el físico austríaco Fritjof Capra, se sistematizan las claves esenciales de este descalabro terminal del pensamiento occidental del mundo. Allí están expuestos los nudos críticos planetarios, la grave asfixia espiritual del ser humano, el análisis de los tránsitos civilizatorios, el desnudo de la antigua visión que se hizo hegemónica, explotadora y dominante, el demacrado teatro de la ciencia, la perdición del modelo biomédico con su imposibilidad de ofrecer salud, la impostura del economicismo y sobre todo la esterilidad definitiva del patriarcado. ¿Por qué ocurrió esta debacle definitiva? ¿Cuáles son los indicadores de este derrumbe? ¿Dónde están las señales y dónde las alternativas? En un esfuerzo artístico independiente, Bernt Capra produjo el filme Senderos de la Mente (1990) para colocar algunas de las expectativas mostradas por Fritjof Capra en un libro que le sirvió para ser guionista y viceversa. 
LA CRISIS ES PARADIGMÁTICA
Los hallazgos tecnológicos trascendentales trajeron consigo al ser humano-humana, una visión particular del mundo. Aquellas y aquellos dedicados a la caza y recolección en los albores de la humanidad, sufrieron una conmoción de su visión selvática ante la posibilidad de sedentarizarse con la agricultura, igual sacudida pasó a los agraristas cuando llega la máquina de vapor con la revolución industrial, lo mismo nos sucede desde el siglo XX cuando nos saluda el átomo desde los estudios de la física y el mundo subatómico se visibiliza, golpeando nuestro industrialismo. Esta mirada sirve de encuentro al político Jack Edward (Sam Waterston), al escritor Thomas Harriman (John Heard) y la científica Sofía Hoffman (Liv Ullman) quienes se encuentran en un castillo medieval de Francia por crisis distinta: la del político son las ideas, la del poeta son las interpretaciones, la de la científica es la praxis.
Sofía propone un «cambio de visión». Ya las leyes trazadas por Renato Descartes e Isaac Newton no pueden medir ni mucho menos interpretar las visiones del siglo XXI. Descartes y Newton columbraron una realidad medible, comprobable a través de coordenadas numéricas, tiempos exactos y leyes imperecederas que han gobernado desde un paradigma llamado positivista que generó creencias, conceptos, definiciones, interpretaciones, prejuicios sólo posibles de utilizar en el mundo macro, visible, para comprobar fragmentos de la realidad. Todo el pensamiento, conocimiento, aprendizaje de occidente ha sido erigido sobre la base de una visión fragmentadora.
Jack sufre un colapso en su vida política y busca la compañía de su amigo poeta Thomas, para explicarse el conflicto de sus ideas. Al coincidir con Sofía se colocan en la posibilidad de abrirse a una realidad, hasta ese momento, vedada por sus propias visiones positivistas. Sofía les plantea el desafío de ver a su alrededor dejando de lado las apariencias. Ahora les señalaba lo tomado por insignificante, lo pequeño, lo subatómico, lo que no se puede medir con el compás cartesiano-newtoniano.
LA AGONÍA DEL PATRIARCADO

Cuando Sofía, Sam y Thomas ingresan en la habitación donde se encuentra una inmensa máquina antigua, hay allí una pareja de jóvenes que juegan a la tortura; ella está acostada, atada sobre un riel dando alaridos mientras él aplica fuerza y maltrato a su cuerpo. Los jóvenes salen apresurados de su aventura cuando entra el trío. Aprovecha Sofía esta incidencia para explicar a sus nuevos amigos acerca del dominio del patriarcado, la imposición machista y las torturas infringidas a las mujeres de la época medieval, acusadas de brujas por practicar curaciones por medios de la naturaleza. Allí sobresale el recuerdo de Francis Bacon, del cual se oculta su participación en ese martirio sobre las mujeres: —«A la naturaleza hay que torturarla para arrancarle los secretos» decía. Mirar el mundo a través de una máquina, provocó la interpretación de la realidad a través de sus mecanismos, de allí que desde una visión patriarcal, el cuerpo humano, las relaciones con la mujer, la realidad misma sean reducidas a un mecanismo de reloj, de máquina: mecanicismo— dice Sofía.

El patriarcado impuso la visión pasional, objetiva, fragmentadora y expansiva predominante en lo masculino y suprimió la visión arraigal, integradora, sedentaria, intuitiva predominante en lo femenino. La preponderancia de la visión del hombre en la cultura occidental ha generado el belicismo que hoy conocemos, la división social del trabajo que opta por la acumulación de riquezas, la obtención del poder a toda costa, la voracidad del mercado, la discriminación de la mujer. La visión occidental que hoy colapsa en medio de atroces guerras y desmedidas acciones del mercado ha optado por la visión del patriarca macho, arrasador, impositivo que solo busca el poder a cualquier costo. Ante la perplejidad de sus interlocutores, Sofía propone integrar la visión de lo femenino, para armonizar la visión desde lo masculino.
¿Y DÓNDE ESTÁ LA ESPERANZA?
Al explicar la dualidad de la «partícula» subatómica que se comporta como «onda», Sofía devela la categoría «complejidad» que debe ser incorporada a la visión emergente o nueva visión para la comprensión de múltiples realidades. Todo se relaciona con todo. La realidad «tiende a ser» y se despliega en un sinfín de «probabilidades». Entre asombrados y maravillados Sam y Thomas inician su comprensión de la incidencia de humanos-humanas como partícipes de una realidad que pueden trasformar al verla de manera diferente a la aprendida desde el paradigma en crisis. Entonces, llega la maravillosa constatación: ¿Todos estamos vinculados, relacionados? «Sí»— responde Sofía— «Somos un tramado de relaciones en una danza cósmica».
Para subyugar pueblos, los poderes hegemónicos ya han incorporado esta compresión desde la manipulación del átomo para fines guerreristas, pero se ven imposibilitados de acceder a estadios trascendentes (más allá del bélico), debido a que los interpretan desde su formación positivista, patriarcal, manipuladora, economicista. Es imprescindible y urgente incorporar esta visión emergente, en función del fortalecimiento de las luchas de los pueblos, para marcar espacios de diferenciación del viejo paradigma y desplazarlo (simbiosis) de sus fracasos definitivos.  
Como mediador entre el político y la científico, Thomas recita el poema «Los Enigmas» del poeta chileno Pablo Neruda, teniendo como piso las olas del mar, para dejarnos la esperanza en la sensibilidad profunda, la espiritualidad cósmica, la creatividad humana, la ecología planetaria, la ancestralidad con su dualidad hombre-mujer y el regreso del lenguaje de las piedras, en la fecundidad del pensamiento que honra el título del filme en castellano: «Lo Mejor de la Vida».Y en la más bella humildad, donde al fin y al cabo somos una especie más que debe respeto al planeta, Neruda nos dice: «Anduve como vosotros escarbando /la estrella interminable, / y en mi red, en la noche, me desperté desnudo, / única presa, pez encerrado en el viento».

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