Denuncia Contundente Opinión 

LA CARA ¿OCULTA? DE LA “CRISIS DEL TRANSPORTE”

Los ancianos y ancianas, adultos mayores, son los que están sufriendo más la crisis del transporte creada por las mafias de choferes y dueños de unidades. Por lo regular no les paran la unidad para que se monten. Les quieren cobrar el pasaje completo, Los irrespetan, amenazan, les dicen groserías.

Prof. Manuel José Montañez Lanza M.Sc

Exclusivo del autor para la Revista Caracola

Este comentario circula en las redes sociales. Expresa la realidad que se vive en la calle. Las mafias del transporte tras el inicio de la reconversión han ordenado empeorar el servicio de transporte urbano y nacional.

Tengo rato sosteniendo que las acciones de los transportistas son abiertamente insurreccionales. Le retiraron el derecho a la gratuidad del transporte superficial a la tercera edad, suben las tarifas a discreción, contratan a los antiguos atracadores de busetas como colectores para extorsionar a los pasajeros y empujarlos contra la acera – si lo consideran necesario – sin importar edad o género.

Dicen a voz en grito que ellos hacen lo que les da la gana y que a quien no le guste, que se vaya a “quejar con Maduro”.

Es tan poca la autoridad gubernamental demostrada en los últimos años que se dan el lujo de restregárnoslo en la cara.

Después de la puesta en marcha del Plan de Recuperación Económica y que las autoridades firmaran con ese mal llamado gremio – mafia es la calificación adecuada – la escasez de unidades de transporte superficial se agravó a dimensiones casi apocalípticas. Tras el anuncio gubernamental del aumento del pasaje a 1 Bolívar Soberano a partir del primero de septiembre, comenzaron a cobrar 0,20 y algunos más descarados el Bolívar Soberano que para el momento en que estoy escribiendo este post aún no aplica.

No conforme con ello, las pocas unidades que prestaban el servicio desaparecieron por ¿arte de magia?.

Una vecina desentrañó el misterio de la desaparición de las camionetas de la línea Paraíso- Montalbán – Esquina de Salas.

Las busetas circulan de manera fluida hacia La India, pero no regresan hacia el centro. La avenida Páez de El paraíso queda abarrotada de usuarios en las paradas pudiendo permanecer en las mismas entre 45 minutos y una hora. Algunos caminan hasta San Martín para agarrar el metro y otros caminan hasta la Paz La India. Allí, detrás del centro comercial Galerías Paraíso se forma una cola descomunal de pasajeros esperando abordar alguna unidad que vaya por la ruta antes mencionada.

Más abajo, hay un sujeto llamado “El Fiscal” que decide cuántas unidades van a prestar la ruta permisada cobrando el bolívar soberano que aún no estaba autorizado. “Suelta dos” – grita el sujeto – y le lanzan a la multitud un par de chancros con ruedas. El resto de la flota está una cuadra más arriba y te lleva hasta la Esquina de Salas metiéndose por la Paz y la avenida San Martín, violando la ruta permisada, y cobrando 5 Bs Soberanos.

Los alcahuetes, los apurados y los privilegiados que pueden pagar ese monto se suben en ellas.

Esas unidades sí salen fluidas y a cada rato.

En las paradas de autobuses, busetas, carritos por puesto de Caracas y de todo el pais, la gente se atropella para tomar el autobús que, ¡por fin!, llegó a la parada.

No obstante, esa tarifa no te salva de los maltratos de los colectores y choferes. Sacan a empujones a las personas de la tercera edad que pretenden pagar medio pasaje.

Mi vecina estaba entre los apurados y se subió en una de esas. El chofer empezó a boconear que lo autorizado por el gobierno no les alcanza y que van a empezar a cobrar 2 Bs soberanos a partir del primero de septiembre en la ruta “popular” (en otras palabras, la fraccionada y en la que te sueltan 2 camionetas cada media hora o 45 minutos abarrotadas desde La India). Me imagino que la ruta pirata de 5 BsS la subirán a 10BsS (un millón de los viejos) que esa es la tarifa que el malandro del volante dijo que iban a terminar cobrando.

Mientras tanto, las autoridades competentes asumen el tema del transporte colectivo como la entrañable Burundanga que popularizó Celia Cruz: “Songo le dio a Borondongo, Borondongo le dio a Bernabé, Bernabé le metió a Muchilanga…” y se pelotean la responsabilidad de meterle un parado a estos delincuentes que nos tienen, además de secuestrados en nuestras casas, vejados y humillados a unos niveles dignos de prisión gringa de alta seguridad.

Esas mismas autoridades que hablan de guerra y golpe continuado y se hacen los locos ante una conducta abiertamente insurreccional. Esta semana recogieron el transporte superficial y hubo apagones que paralizaron el servicio del Metro de Caracas dejando a la capital de la República sin transporte colectivo.

En medio del sabotaje de las camioneticas y apagones, Ramos Allup asiste a unas asambleas de vecinos en diferentes sectores clase media de Caracas tristemente célebres por la violencia de las guarimbas. A buen entendedor pocas palabras.

¿Qué intereses habrá detrás de no expropiarles las rutas a esos tipejos y establecer un transporte colectivo de calidad en manos de las Alcaldías como ocurre en casi todas las ciudades del mundo?

Definitivamente, el enemigo todavía sigue dentro o la miopía de quienes tienen camionetotas asignadas y propias, no les deja ver el candelero que podría encenderse.

Nota. Nos solicitan hacer llegar ese documento a las autoridades competentes.

 

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