Opinión 

La abstención y las encuestadoras

Así se expresaba el pueblo durante la campaña, las pintas en las barriadas humildes.
Agudo análisis de nuestro colaborador Oscar Bravo sobre los errores de las encuestadoras en la reciente campaña electoral para elegir presidente de la República.

Oscar Bravo

Exclusivo del autor para la Revista Caracola

Los resultados electorales del 20 de mayo de 2018, siguen generando diferentes tipos de lecturas e interpretaciones, en donde la altísima abstención que ronda el 54%, presentan una multiplicidad causal, para lograr identificar los factores que incidieron a que tantas personas hayan decidido no ir a votar…

Sin embargo, quisiera comenzar por el desacertado papel realizado por las encuestadoras que durante la pre-campaña y la campaña propiamente dicha, presentaron sus estudios de opinión, para señalar sus resultados, tendencias y pronósticos, que en algunos casos…por ejemplo, la empresa Datanalisis aseguraba que el candidato Falcón le ganaba a Maduro con 10 % de ventaja, y al final pierde por  47 puntos!…

La otra significativa situación es que la inmensa mayoría de las encuestas decían que había una intencionalidad del voto que rondaba el 65% y 70%, es decir, votarían alrededor de 14 millones de electoras y electores y que entre 6 y 7 millones de personas iban a dejar de votar…la gran pregunta: ¿Qué pasó con ese pronóstico? Por que las encuestadoras se equivocaron de esa manera? ¿Si la participación fue de 46%, porqué la diferencia fue de más de 20 puntos porcentuales?…si dejaron de votar 11 millones de electoras y electores, es porque estamos hablando de 4 millones de personas más que no fueron a votar!…

Esa abstención la están interpretando como “la gran ganadora”, pero ¿como puede ganar una figura optativa electoral que no estaba compitiendo?…el ganador fue el presidente Maduro, porque estuvo en competencia, y obtuvo más votos que los otros candidatos, ya que los resultados electorales se miden es por los votos validos, y no por la cantidad de personas que no votan…ya que no existe ninguna legislación jurídica-electoral en el mundo en la cual la abstención tenga un papel protagónico, que diga por ejemplo, “si en los resultados electorales, la abstención obtiene más del 50% del padrón electoral, ese proceso electoral quedará nulo y tendrán que repetirse las elecciones en los siguientes 6 meses”…

Tres candidatos, uno solo victorioso, Nicolás Maduro con el 67% de los votos.

Una de las particularidades de la abstención, es que para poder determinar el porqué no fueron a votar 11 millones de personas, habría que entrevistarlas a todas y preguntarles, para saber las razones que tuvieron para abstenerse…sin embargo podemos hacer una triada para caracterizarla: 1.- las personas que pueden votar, pero les da igual votar o no votar, 2.- Las personas que pueden votar, pero no quieren votar, 3.- las personas que quieren votar, pero no pudieron hacerlo…

Lo que si es determinante es evaluar la abstención de acuerdo a las especificidades históricas, ya que las elecciones del domingo 20 de mayo, se realizaron bajo un fuego cruzado: altísima especulación, amenazas, sanciones, bloqueo económico-financiero, guerra mediática y una presión internacional nunca antes vista, en  contra del  sistema electoral venezolano…

Hay otras lecturas sobre el impacto de la abstención con respecto a los resultados electorales, ya que un sector político de la oposición intentó boicotear las elecciones, llamando a no votar…y ¿Qué se puede lograr con una baja participación? que pierde fuerza la legitimidad de origen del ganador, pero desde el punto jurídico, los resultados son totalmente legales, y eso no impide la proclamación, la juramentación y el ejercicio pleno de las funciones y competencias inherentes al cargo de elección popular que estaba en competencia electoral…

Por lo tanto, la abstención es un comportamiento político basado  en la opacidad, ya que es una omisión política,  que se caracteriza por  una  falta de claridad para saber los motivos que tienen las personas para no votar, aunque hay que decir de manera precisa y contundente, que votar en Venezuela es un derecho y no es obligatorio…

Lo que si es un hecho real y concreto, es que llamar a la abstención es un error político, porque jamás ha favorecido a los sectores que lo promueven…

Politólogo.

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