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Flora y Samuel: vidas paralelas

Flora Tristán y Simón Rodríguez, dos personajes históricos que incidieron en la vida de Simón Bolívar de distintas maneras.
La educadora Iluska Salazar nos presenta una hermosa semblanza de las vidas paralelas entre la revolucionaria francesa Flora Tristán y uno de los precursores y líder ideológico de la independencia de Venezuela y América del Sur, Don Simón Rodríguez.

Iluska Salazar

Especial para la Revista Caracola de la autora y del periódico ‘Para leer en la cola’ 

“Me he llevado de Londres un sonido que la visión del infortunio hará vibrar siempre en mí, sonido que me recuerda al pobre proletario inglés oprimido, aplastado por el rico”

Flora Tristán

En sus andares por Europa y América, llenos de sueños y nostalgias Flora (1803-1844) y Samuel (1769-1854) dibujan con sus plumas las miserias del capitalismo que crecía al compás de las máquinas de vapor, la explotación de la fuerza de trabajo de las obreras y de los obreros, de las mujeres. Los nadies, los hijos de nadie, los ningunos, los ninguneados, de nuestro Galeano.

Compartieron un pensamiento, una vida y una praxis militante, ambos inquietos, tuvieron a la Europa y a la América en sus análisis y en sus acciones. Es posible comprenderlos como vidas paralelas, que el gran filósofo y biógrafo griego Plutarco las enuncia como vidas comparadas, en las que se tocan tiempos a que la atinada crítica y la historia no alcanzan. Diría yo, cual Plutarco: Paréceme pues, que Samuel hace juego con Flora por muchas notas de semejanza: por ser uno y otra de origen ilegítimo y oscuro, con fama de que eran hijos de dioses, el uno y la otra piensan en Nuestra América y en la Europa, concurre también en los dos la apuesta por los oprimidos de la tierra y la necesidad de construir una nueva sociedad. Y ni uno ni otra evitaron el infortunio…

Desde esta mirada intercambiaron sentimientos, ideas, escritos. Eran autores y actores de una filosofía transformadora y no contemplativa, que posteriormente sería presentada como la necesaria opción por Engels y Marx, en la Tesis XI sobre Feuerbach y otros escritos filosóficos: “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”.

Placa en homenaje a Flora Tristán en París.

 

Flora y Samuel fueron amigos compuestos, que al decir de Samuel son quienes comparten dos o más cualidades, en su caso, lo Físico porque eran inquietos, perseverantes, activos e infatigables; lo Mental porque los movían las ideas de la transformación social, la lucha contra la explotación de los oprimidos y la importancia de la educación para el logro de la emancipación y lo Moral porque sus sentidos e ideas se movían hacia un mismo fin.

Flora en sus recuerdos de niña, a través de su madre, se conectaría por vez primera con los dos Simones: Simón Rodríguez y Simón Bolívar. En carta escrita a Laisney de Tristán, en 1804, Simón Bolívar le recuerda que cuando se despidió de ella en Bilbao, abatido de tristeza por la muerte de su esposa María Teresa Rodríguez del Toro, iría a reunirse con Simón Rodríguez, de quien esperaba su mayor comprensión, y le confiesa que no la encontró, porque éste tenía toda su atención absorbida por sus actividades en el laboratorio de ciencias. Pero cuando posteriormente cae abatido de la tristeza, su amigo le reconvino con dulzura que no se dejase morir. “Ud. sabe con qué persuasiva seducción habla este hombre…”.

En sus escritos elevan sus denuncias contra el capitalismo y anuncian la conquista de otra sociedad, no capitalista. Diría Samuel, porque la Europa y los Estados Unidos no son los modelos a seguir en Nuestra América, y llama a los americanos a seguir un camino original de justicia y equidad. Sobresalen en sus ideas la propuesta del socialismo, pero no desde un punto de vista utópico. “No es sueño ni delirio…ni el lugar donde esto se haga será imaginario…su utopía será, en realidad, la América ”.

Flora, observa y describe de modo exhaustivo, los lugares, lo que la gente dice, lo que la gente hace y sus costumbres, tiembla, se indigna y nos hace indignarnos por las injusticias que pesaban sobre los trabajadores, las mujeres, las niñas y los niños.

Flora Tristán en un mitin en París arenga a las mujeres para su emancipación.

Flora con gran agudeza señala que en Inglaterra “no hay casi ningún objeto para el uso del hombre que no sea hecho por las máquinas en las grandes manufacturas, y el trabajo que ellas dejan hacer al obrero exige tan poca habilidad que el primer llegado es útil para cualquier cosa”.

A lo que añade que cuando la competencia continental comienza a desarrollarse, se reducen los salarios, y en este estado de cosas el obrero se encuentra enteramente al arbitrio del capitalista fabricante; que puede por largo tiempo satisfacer la demanda sin cambiar la ley del obrero.

Ya había advertido Samuel en 1828, que la causa verdadera, la causa de todos los males que afligen a la clase obrera es la miseria, porque por ella se ve condenada a pudrirse en la ignorancia; y a causa de la ignorancia, está condenada a perpetuidad a pudrirse en el embrutecimiento y la esclavitud.

Flora y Samuel se unen en el tiempo y en el espacio para denunciar la alienación del obrero generada por la embrutecedora división del trabajo, y diría Samuel, que “si por tener tijeras superfinas y baratas hemos de reducir al estado de máquinas a los que las hacen, más valdría cortarnos las uñas con los dientes”, mientras Flora sentencia que los progresos tan inmensos en la fabricación han aniquilado la inteligencia para reducir al obrero a no ser sino un engranaje de máquinas.

Después de 23 años, Samuel dejará la Europa y regresará a América para reunirse con Bolívar para buscar, no su protección, si no que hiciera valer sus ideas a favor de la causa. Flora viajará a Arequipa en 1834, para reencontrar su identidad y aliviar su penosa vida, aspiraciones frustradas pero traducidas en fuerza para alimentar su lucha por la emancipación de las mujeres, y de las obreras y obreros. Para este año, se imprimiría en Concepción de Chile, la introducción del Tratado sobre las Luces y Virtudes Sociales, que con otras secciones añadidas se reimprimiría en Valparaíso en 1840.

Sociedades Americanas y Luces y Virtudes recogen el pensamiento político-educativo de Simón Rodríguez sobre la Educación Popular y la organización de las Nuevas Repúblicas.

En Arequipa y en Lima se entrecruzarán los pensamientos de Flora y Samuel, para quien más cuenta tenía entender a un indio que comprender a Ovidio. Era la América el lugar expedito para conformar una nueva sociedad, señalando que la época posterior a la independencia sería el tiempo crítico de las revoluciones, y que el carácter que tome la contienda por ejercer posiciones de poder será el acto político que le preceda. “¡Cuánto trastorno! … ¡Cuánta sangre!…para conseguir tan poco!…y, ¡cuán lastimoso no sería el perder tantos sacrificios!

Caricatura de Flora Tristán, luchadora femenina insigne.

 

Desde América diría Samuel, en 1828, que la unidad de los oprimidos requería del conocimiento que cada uno tiene de sus verdaderos intereses, y para adquirir este conocimiento debería haber Escuelas en las Repúblicas para todos porque todos eran ciudadanos. Pero, advierte que todavía no se ha escrito para educar a los pueblos que se erigieron en naciones. Aclara, que en Europa hay escuela para todos, pero en ninguna parte se habla de Educación Social, la educación para la formación de republicanos. A su vez, Flora clama por la educación para las niñas y los niños. Propone construir varios edificios (Palacios de la UNIÓN OBRERA), igualmente repartidos por toda Francia, para educar a los niños de ambos sexos, desde los seis a los dieciocho años, y se acogería a los obreros lisiados o heridos y a los ancianos.

Flora en similitud con Samuel al no conseguir que le editaran La Unión Obrera, en 1843, lo hace por suscripción, recorriendo las calles de París y tocando las puertas de amigos y conocidos. Así ocurrió con La Defensa de Bolívar en 1828, documento que corrió manuscrito dado que las circunstancias no eran favorables en el Perú para publicar un artículo que comprometiera al autor con ese Gobierno. Una década después, en la Unión Obrera, Flora realizará la propuesta de organización de la clase obrera bajo el llamado (mayúsculas suyas) “LA UNIÓN UNIVERSAL DE LOS OBREROS Y LAS OBRERAS”. Y declara que viene a proponer una unión general de los obreros y obreras, sin distinción de oficios, una unión que tendría por objetivo CONSTITUIR LA CLASE OBRERA. Es importante acotar que este libro fue publicado por primera vez en 1977. Llama la atención la invisibilización del pensamiento y acción de Samuel y Flora por más de un siglo.

Será al calor de la revolución bolivariana considerada además feminista y a la luz del avance del socialismo en el mundo donde ambos sean rescatados.

La propuesta de La Unión Obrera de Flora sustentada sobre la base de la necesidad de la unión de obreras y obreros para su constitución como clase y del carácter internacional de la revolución, se convertiría décadas más tarde, en la génesis de la I Internacional de Trabajadores fundada en Londres en 1864, que agrupó a sindicalistas ingleses, anarquistas y socialistas franceses e italianos republicanos, con el propósito de instaurar la organización política del proletariado en Europa y el resto del mundo.

“Agrupémonos todos

en la lucha final

el género humano

es la Internacional”.

Flora utiliza en su escritura los resaltados, las letras mayúsculas, la repetición de frases para orientar a los lectores sobre los aspectos que considera de gran importancia en el texto escrito, y además en su lenguaje invita a la acción y a la lucha para situar a la clase obrera en una posición social que la ponga en condiciones de reclamar su derecho al trabajo, su derecho a la instrucción, y su derecho a la representación frente al país.

Samuel utiliza corchetes, llaves y otros símbolos que nos recuerdan las tecnologías para las presentaciones de hoy. En un bello lenguaje García Bacca dice al respecto, que la Página, las páginas así escritas por Samuel, ascienden en la originalidad de una partitura musical: notas de diversa duración, ocupando algunos compases enteros, en vacío o en silencio, o acompañadas de otras, con indicaciones de ritmo y énfasis. Flora y Samuel se conectan íntimamente con los sentimientos y en cada lectura nos abren múltiples lecturas y nuevas interpretaciones. Es interesante acotar que Samuel Robinson trabajó de tipógrafo en Baltimore (1798-1801) y Flora trabajó como obrera en una litografía en París.

Plaza de armas y catedral de Arequipa en un día festivo. Mediados del siglo XIX. Acuarela de J. Predengast.

Samuel y Flora tienen como referente de sus escritos a los oprimidos, que en Nuestra América eran los indios, los negros y las mujeres y en Europa los campesinos, las obreras, los obreros y las mujeres. Flora marcará un hito en la lucha feminista al considerar a la mujer en vinculo necesario con la emancipación de la clase obrera porque “–La ley que esclaviza a las mujeres y las priva de instrucción les oprime a ustedes, hombres proletarios”.

Devela la lógica del capital que reemplaza a los obreros de los talleres para sustituirlos por mujeres que producen más de prisa y a menores salarios y a su vez reemplaza a las mujeres por niñas y niños vilmente explotados.

Por eso, enfatiza Flora que la clase obrera tiene ahora que unirse y asumir su propia lucha emancipadora y advierte que la clase burguesa victoriosa, una vez que ha sucedido a la clase de los nobles, aunque reconociera formalmente la igualdad de derechos para todos, de hecho acaparó para ella todos los beneficios y las ventajas de esta conquista.

Ahora a las obreras y obreros les corresponde constituirse como clase -diríamos partera de la nueva sociedad-, Y además, establece como necesaria la unidad obrera internacional como opción para la hegemonía y lograr la defensa de los derechos al trabajo y a la organización.

Para Flora la lucha sería pacífica y moral, inspirada en “el amor por la humanidad” y basada “en la educación, rescatando la generosidad y la solidaridad con los humildes.” En contraposición anota Samuel que “…el bien se obtiene por medios violentos, como el mal se hace por usurpación: todavía no se conoce otro soberano que la fuerza”. Es de gran significación la distinción de las obreras y los obreros como los productores de riquezas.

El pensamiento y la acción de Flora y Samuel reúnen importantes similitudes en su línea de tiempo y espacio, y en lo sustantivo tienen una poderosa significación y resonancia hoy en Nuestra América. Ambos forman parte del legado del pensamiento socialista en el mundo, y muy especialmente en la Revolución Bolivariana.

 

 

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