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Opinión 

EL CARCAMAL UROSA

El cardenal Urosa tiene el reto ante el cardenal Porras para ver quién es más derechista, anti comunista, y golpista.

Sergio Briceño García*

Exclusivo para la Revista Caracola

Este carcamal Urosa se comporta más parecido a un jerarca del Ku Klux Klan en Venezuela  que a un cardenal  de la Iglesia Católica. Él y su conferencia del mal no dedicaron  ni una  plegaria por el descanso en paz de  la piel negra en llamas  de Orlando Figuera, el joven a quien un grupo de personas violentas vinculadas con la oposición apuñaló y prendió fuego el pasado 20 de mayo en Altamira, municipio Chacao, estado Miranda.  El carcamal ultraderechista con sotana justifica el odio y la degeneración de los fascio de combate  a quienes estimula con  su posición golpista,  los  ayuda con la logística que les presta la iglesia y los alienta espiritualmente con su protagonismo subversivo  al servicio de los gobiernos extranjeros serviles a Donald Trump.

Ideología Política.

El modo de pensar del carcamal Urosa se llama fascismo clerical o clerofascismo. Este movimiento político de ultraderecha anticomunista  tuvo su preponderancia histórica  en la Italia de Musolini, en la Alemania de Hitler y en la España de Franco. Contra la República española se alzaron en la guerra civil los curas,  las monjas y la jerarquía católica aliada a  la oligarquía  y al nazismo para imponer al fascismo en el poder. Esa idea de creer  en un Dios supuestamente al servicio de la contrarrevolución  no penetrará en Venezuela porque aquí la mayoría del pueblo cristiano está consustanciado con la teoría de la revolución bolivariana, socialista, antimperialista y profundamente chavista.

Antecedente Latinoamericano.

Así me escribe  mi dilecto amigo Alberto Nágera, desde México, después de leer un artículo mío sobre el tema. Nágera es un destacado profesor universitario mexicano y martiano de gran reconocimiento internacional.

“Un episodio más en esta historia negra del poder de la Iglesia católica lo fue la llamada “Cristiada” o “Guerra cristera” la cual tuvo lugar en México de 1927 a 1929, aunque sólo ocupó territorios de algunos estados de la República como Jalisco, Michoacán y Guanajuato. La Constitución promulgada en febrero de 1917 (Art. 130) reducía el poder eclesiástico a: 1. no detentar bienes ni propiedades, 2. llevar a cabo sus ritos y servicios religiosos en sus espacios apropiados (iglesias, templos, santuarios, etc.), es decir, no en la vía pública, y, 3. no incursionar en la política nacional.

Cuando el Presidente Plutarco Elías Calles, ya en 1924, quiso poner en práctica este precepto constitucional reglamentando lo mandatado, los obispos protestaron, ordenaron a los párrocos y sacerdotes cerrar las iglesias y limitar los oficios religiosos.

El clima de confrontación llegó al límite cuando algunos obispos alentaron levantamientos armados en algunos poblados llamando a “defender la religión y la fe”, algunos sacerdotes de plano dirigieron gavillas armadas tomando el fusil contra las tropas del ejercito nacional. Con la frase “¡Viva Cristo Rey!” muchos engañados ciudadanos mexicanos murieron en campos de batalla, otros fueron encarcelados.

A las motivaciones de la rabieta fascista eclesial estaba también el hecho de que el Art. 3o. señalaba que la educación en México debía ser laica, científica, alejada de prejuicios, pública y gratuita, y se prohibía la educación confesional que la iglesia impartía en sus colegios desde la Colonia. Al final, el Vaticano intervino secretamente y se llegaron a arreglos cupulares lo que desencantó a mucha gente realmente fanática católica, el conflicto dejó miles de muertos y rencores encendidos por una propaganda anticomunista proyectada por la iglesia y los sectores más retrógradas de la sociedad, hacendados y antiguas familias ricas conservadoras.

El gobierno aceptó ser tolerante en la medida en que no se incurriera en violaciones a la Constitución, se permitió que en algunos casos se llevaran a cabo rituales, oficios, peregrinaciones y procesiones públicas, etc. Pero la participación en política y el derecho a tener propiedades se mantuvo. No fue sino hasta los inicios de la década de 1990 que el presidente Carlos Salinas de Gortari (neoliberal) reestableció las relaciones diplomáticas con el Vaticano pues se habían roto desde la época del Presidente Juárez, también se introdujeron modificaciones constitucionales y la iglesia recobró la posibilidad de tener bienes y propiedades, de nuevo poco a poco los obispos y curas ya se entrometen de manera beligerante en asuntos de política nacional.”

Cronología de la incursión religiosa en la desestabilización del sistema democrático

Sorpresivamente el cura golpista, abiertamente derechista y enemigo del pueblo, Baltazar Porras, fue nombrado Cardenal por el Papa bueno, Francisco. ¿Qué fuerzas torvas y oscuras de El Vaticano movieron sus tenebrosos hilos y “vendieron” a este pérfido personaje, golpista permanente y probable agente de la CIA al Papa para que lo ungieran como Cardenal, alto nombramiento que no merece?

La postura del carcamal Urosa se evidenció tras el golpe de Estado perpetrado contra Chávez el 11 de abril de 2002. Para ese entonces, el obispo dijo sentirse satisfecho por la acción inconstitucional que protagonizaron los empresarios, partidos opositores y cúpulas sindicales con el aval de la Iglesia.

“El prelado carabobeño, expresó satisfacción por la culminación del gobierno de Hugo Chávez Frías, el cual calificó de verdadera pesadilla para Venezuela”, reseñó Notitarde el 13 de abril de 2002. Y es que la actuación de la Iglesia en el golpe fue más que activa. El cardenal Ignacio Velasco firmó el decreto del dictador Pedro Carmona en nombre del clero, mientras que Luis Ugalde bendijo un mes antes la alianza de Fedecámaras y de la CTV en la Quinta La Esmeralda para derrocar al presidente constitucional.

Ante la política de diálogo entre el gobierno y la oposición propuesta por el Presidente Maduro con el respaldo del Papa Francisco el carcamal Urosa con sus obispos movieron y lo siguen haciendo, todas sus influencias en el Vaticano en contra del éxito de esta iniciativa pacificadora.

El carcamal Urosa fue el líder político de la iglesia católica quien asumió la responsabilidad de justificar con sus bendiciones  las  acciones violentas de los faccio de combate contra los órganos de seguridad del estado, los bienes públicos y las personas durante más tres meses que duró  la arremetida subversiva contra el gobierno de Nicolás Maduro.

Durante el llamado plebiscito de la oposición que en realidad formaba parte  de un golpe de estado en desarrollo, finalmente frustrado,   el carcamal Urosa  puso a la orden de los conspiradores la logística y  los espacios de la Iglesia para sus fines anticonstitucionales.

El mismo 16 de julio el carcamal montó en la iglesia del Carmen y  en la casa parroquial de  Catia un show propagandístico en combinación con la CIA y el imperialismo. Se prestó para que la oposición llevara gente a la iglesia El Carmen  para hacer creer que en la popular zona de Caracas había muchos votantes del llamado plebiscito. El jefe de Gobierno de Distrito Capital, Antonio Benavides Torres,  dijo: “Esa acción generó un hecho violento que dejó una mujer fallecida y varios heridos. Rechazamos de manera contundente este acto de violencia“, sentenció.

Después del mandato popular  de los 8.089.320  patriotas que votamos, para elegir a los constituyentes, el carcamal Urosa desconoció olímpicamente el poder originario de la Asamblea Nacional Constituyente poniéndose en sintonía con Trump, enemigo de Venezuela,  a  quien obedece más que al Papa Francisco.

Cumplidas  las primeras acciones tomadas por la Asamblea Nacional Constituyente se produce el  6 de agosto el ataque paramilitar al Fuerte Paramacay  con la colaboración de la iglesia católica. Al efecto la Iguana TV dice: “A través de un video realizado por la periodista de teleSUR Madelein García, se puntualizó que los paramilitares, luego de grabar el mensaje, se refugiaron dentro de la instalación religiosa hasta las 3:00 de la madrugada, hora en la que intentaron realizar su plan. Este centro diocesano está siendo investigado para determinar su complicidad en el caso; también en el audiovisual presentado por García se observa como en la institución  católica fueron encontrados panfletos de la denominada “operación David”, invitando a la fuerza armada y funcionarios policiales a revelarse en contra del Gobierno Bolivariano.”  Hay concordancia entre esta acción mercenaria y la dirección política golpista asumida por el carcamal Urosa y demás obispos serviles al imperialismo quienes no dudarían en bendecir desde su iglesia la invasión militar anunciada por el payaso de Donald Trump la cual ni el mismo Papa Francisco aprobaría.

Propuesta a la Asamblea Nacional Constituyente.

   En consideración al daño que le hace al ordenamiento legal venezolano, a la democracia participativa y protagónica, a la soberanía nacional, a la independencia y a la paz de la República la intromisión del poder eclesiástico en la diatriba política,  se propone a la Asamblea Nacional Constituyente prohibir a la  iglesia católica y a cualquier otra institución religiosa incursionar en la vida política nacional y limitar sus actividades eclesiásticas  a cumplir exclusivamente con su misión espiritual alejada de la conspiración golpista y del fascismo clerical.

   Atención especial merece la necesidad de un acto constitucional que repudie, condene y penalice en Venezuela la práctica del fascismo, que sirve de fundamento a los crímenes de odio,  por ser  ésta una doctrina extraña a nuestra identidad nacional, a nuestros valores patrios y a la concepción humanista de Bolívar y Chávez contenida en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

*Profesor de Filosofía de la Educación jubilado de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL) . Ex Director  Ejecutivo Fundador de la Casa de Nuestra América José Martí.

 

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