EE.UU. en Venezuela

En octubre de 1818 el Libertador Simón Bolívar mandó a detener y apresar en el río Orinoco tres barcos de bandera norteamericano, cargados de armas y pertrechos para el ejército español. Esa fue la primera intervención del país del norte en Venezuela. Bolívar los paró en seco y con formeza le diijo al embajador yanqui: “No permitiré se ultraje ni desprecie al Gobierno y los derechos de Venezuela.(…) Lo mismo es para Venezuela combatir contra España que contra el mundo entero, si todo el mundo la ofende”.    

Freddy J. Melo

Exclusivo del autor para la Revista Caracola 

Las intervenciones usenses en Venezuela se marcan desde los comienzos del S. XX, cuando ya el capitalismo centrado en Wall Street ha madurado y trascendido a su fase imperialista; pero son la continuación de una conducta que viene heredada del imperio inglés y cuyas manifestaciones iniciales arrancan contra Nuestramérica en el S. XIX, v. gr. la actitud insidiosa contra el Libertador y la Independencia (casos de las fragatas gringas[1] y del Congreso Anfictiónico); la invasión de la República de La Florida, que  había sido liberada y creada por nuestras armas; el desmembramiento brutal de México, y la intromisión pirata en la guerra independentista de Cuba.              

Directamente contra nuestra patria, veamos:

1902-1903 (Gobierno de Cipriano Castro): Apoyo al bloqueo europeo por cobro de deudas.. 1908: Ruptura de relaciones, maquinación del golpe de J. V. Gómez y sostén de su brutal tiranía. 1945-1948: Derrocamientos de los presidentes Isaías Medina y Rómulo Gallegos, lo cual desembocaría en la dictadura de Pérez Jiménez, década de terror, latrocinio y entrega al dominio imperial. 1958: Desvirtuación del gran movimiento civil-militar del 23 de enero e inicio del cuadragenio adecopeyano, que en todos aquellos aspectos dejaría en pañales a su antecesor. 

Con Gómez se inician:

Apoderamiento del petróleo a precios viles; quema del gas en los mechurrios; saqueo del hierro y otros recursos naturales; penetración en la incipiente industria y control esencial del comercio; liquidación de los ferrocarriles para imponer el automóvil, más costoso e inferior como medio de carga y transporte, pero mucho más sustancioso para las ganancias de los consorcios. 

A lo largo del siglo XX:

Manejo de la oligarquía, sus gobiernos y sus políticos, intelectuales, militares, policías y medios desnacionalizados. Avasallamiento cultural. Conversión de Venezuela en semicolonia, y durante la “guerra fría”, en peón pugnaz al servicio del imperio. “Ayuda técnica” dirigida a impedir cualquier posibilidad de desarrollo independiente. A fines de la cuarta república, pretensión de privatizar Pdvsa y, más aún, de suprimir la reserva venezolana del subsuelo, lo cual equivaldría a una segunda muerte del Libertador, quien consagró ese derecho.

Y en eso, como Fidel, llegó Chávez, lo cual 

Significó para la voracidad imperial:

Pérdidas enormes en lo político y lo económico, adiós al petróleo y las materias primas semirregaladas, disminución de la influencia cultural, salida de la Misión Militar, la Dea y otras agencias de intervención. 

Y para nuestro pueblo:

Encuentro con un líder de excepción, recuperación de una Fuerza Armada patriótica, respeto del espacio aéreo y marítimo, puesta en evidencia de los minisantanderes, restauración del sentido de Patria y del amor a Bolívar, empoderamiento para rescatar su soberanía y orientar su búsqueda de la mayor suma de felicidad posible. 

Y sobre todo, el ejemplo:

Un pueblo acometiendo un proceso de liberación de modo pacífico y democrático, la política bolivariana de unidad continental desplegándose, la conciencia antimperialista y anticapitalista creciendo. Chávez se convierte en el principal enemigo, dando un descanso a Fidel. 

La repuesta imperial:

Hostilidad y acoso permanente, buscando destruir a Chávez (ahora a Maduro) y al proceso revolucionario; organización y azuzamiento contra este –y contra todo intento independentista en la zona– de las instituciones, gobiernos y movimientos reaccionarios del mundo, incluyendo la intensificación de la militarización de Colombia, la vuelta de la IV Flota al Caribe y la elaboración de planes de guerra multilateral, especialmente psico-mediática, económica y de terror; financiamiento, articulación y dirección de la acción política de los desplazados furibundos, que renuncian a toda ética patriótica; satanización, paros, golpe de abril, golpe petrolero, guarimbas, negación de todo, apoteosis de la mentira, locura criminal de hoy.

Golpe de abril:

Envío como agregados militares de los expertos golpistas Ronald Mc Cammon y James Rodgers, quienes estuvieron durante el desarrollo de la asonada en Fuerte Tiuna, donde los vio al lado de varios facciosos el general García Carneiro; Charles Shapiro, pájaro de cuentas en Chile y Centroamérica, enviado como embajador; viajes de políticos y militares a Washington y a Madrid, con el gobierno Aznar (asnal) metido hasta los tuétanos y nuestro embajador, general Salazar, a su servicio: Carmona el Breve se manda a hacer con sastre madrileño la banda presidencial; instrumentos de guerra gringos en posiciones de intervención: dos helicópteros en Maiquetía, tres naves en aguas territoriales, un avión en La Orchila; los primeros felicitadores fueron los embajadores de USA y España. (Véanse declaraciones oficiales gringas y testimonios mediáticos).

En la actualidad el imperio ha instrumentado el gang de Lima (dejando en cueros la desvergüenza y miseria histórica de esas oligarquías) y tomado abiertamente el mando para una ofensiva furiosa y desesperada. El cipayaje nativo bufa, agrede y finge fuerzas que no tiene pero que ha comprometido con el amo. El cual agarra de ese lodo a un fulano sin fuelle, lo unge “presidente” y lo pone de mascarón en la operación de potenciar su guerra psicológica, desatando un ejercicio de terror con el que pretende rendir a nuestro Presidente, nuestra Fuerza Armada y nuestro Pueblo. Tarea imposible en esta Patria de libertadores y libertadoras.

Los pueblos del mundo y la mayor parte de los gobiernos apoyan nuestro derecho, y de ellos, a la autodeterminación, condenan la amenaza de guerra y claman por la paz, en la cual, precisamente, se basa la política del Gobierno bolivariano, que invariablemente plantea el diálogo entre venezolanos como la única forma civilizada de resolver los problemas internos. “Paz para los crepúsculos que vienen”: o el bravo pueblo los volverá a derrotar.

[1] Rememoro lo de las fragatas para transcribir la respuesta de Bolívar (Angostura, octubre de 1818) al agente de USA, Mr. J. B. Irvine, en frase que constituye mandato imperecedero para todo compatriota biennacido: No permitiré se ultraje ni desprecie al Gobierno y los derechos de Venezuela. Defendiéndolos contra España ha desaparecido una gran parte de nuestra población y el resto que queda ansía por merecer igual suerte. Lo mismo es para Venezuela combatir contra España que contra el mundo entero, si todo el mundo la ofende.

 

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