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DIÁLOGO: ¿REFORMA O REVOLUCIÓN?

El dóllar, moneda maldita, arma del imperialismo yanqui para sojuzgar y dominar pueblos. Tiene los días contados porque la crisis capitalista se agudiza cada vez más.
Otto Vander Velde Quijada, revolucionario íntegro, líder revolucionario y Secretario General del PRT, hace un agudo y profundo análisis sobre la política del Diálogo que impulsa el gobierno revolucionario.

Otto Van Der Velde Quijada

Especial del autor para la Revista Caracola

(Trabajo para el debate y la difusión)

Una abstención relativamente alta, pero heterogénea: seis millones y tanto de votos a favor del candidato Nicolás Maduro, trancaron coyunturalmente el paso al nuevo plan de la derecha local y del imperialismo norteamericano-europeo, cuyo objetivo es salir <de cualquier forma> del proceso revolucionario venezolano y del propio presidente reelegido. Como se ha dicho, el gobierno bolivariano no tiene ahora excusa alguna para no actuar contra el boicot de la derecha interna, de los monopolios capitalistas, del imperialismo norteamericano y sus arrastrados socios ingleses, franceses y alemanes.

Pero en esta oportunidad, tanto el voto como la abstención, tienen lecturas políticas especiales. No sólo es el voto electoralmente mecánico, institucionalista, sino la pugna ideológica y las líneas tácticas detrás de las elecciones de mayo. Estratégicamente el problema se concentra ahora en si se asume una línea perpetua de reforma capitalista o si el movimiento revolucionario venezolano hace en verdad la revolución socialista y antiimperialista de la que tantas cosas se anuncian.

Aparte de la insípida y aburrida línea “independiente” de algunos <ni-ni> extraterrestres, o de aquellos que siguieron dócilmente la línea imperialista de la abstención e incluso descontando a los ingenuos creyentes izquierdosos de que la abstención y el voto nulo son <voto crítico> decisivo -una opinión no menos erráticas en cuanto a la táctica de clase necesaria ahora- los resultados del 20 de mayo presentan hechos verdaderamente de fondo.

En las corrientes participativas y exceptuando los modestísimos números de los dos candidatos de la derecha, se cohesionan, a favor de Nicolás Maduro y por diversos motivos, no sólo el voto militante partidista, los del propio candidato, el voto por ideología y el automatismo electoral de muchos votantes, sino particularmente el novedoso voto de conciencia crítica u <apoyo crítico>, venido de los partidos revolucionarios, de las masas obrero-campesinas y comunales de avanzadas.

Se trata de la conciencia del no volver atrás a pesar de los errores y extravíos internos. Gente que sabe diferenciar los enemigos principales de los problemas tácticos, que ya no da cheques en blanco y se pronuncia en defensa de las conquistas sociales e ideológicas logradas por una alianza política, dispareja, pero alianza al fin, entre las corrientes nacional bolivarianas del chavismo y las corrientes del socialismo revolucionario, cuyo esfuerzo común apunta a bloquear el paso del peligroso capital imperialista y sus seguidores locales. En este ángulo se ubica la posición del Partido Revolucionario de los Trabajadores y otras organizaciones marxistas leninistas de Venezuela.

La garra imperial avanza para destruir a Venezuela y su Revolución.

Cientos de miles de votos en favor del candidato Maduro fluyeron en esa dirección. El <voto crítico> tiene que ver con el alto a la ofensiva del gran capital monopolista que opera en Venezuela y su implacable plan hiperinflacionario, propulsor del desabastecimiento, de la anarquía y del boicot conspirativo permanente; pero también tiene que ver con la defensa ideológica y de organización de masas, fruto de la unidad del movimiento revolucionario de marxistas, nacionalistas,  y vanguardias de masas.

Así mismo, por idénticas razones, dicho <voto crítico> se relaciona con el fortalecimiento y enfrentamiento interno a las fracciones reformistas dentro del Estado-gobierno o fuera de él, que empujan las decisiones progresistas del pueblo hacia el colaboracionismo, los compromisos y el plan neoliberal de privatizaciones total o parcial de las empresas estratégicas petrolera, eléctricas, mineras etc. El voto crítico fortalece el debate interno en función de desorganizar y debilitar:

(1) A los grupos de derecha organizados dentro del Estado, encargados de paralizar la aplicación de las leyes contra las mafias monopolistas privadas que controlan la distribución de alimentos y que, según el artículo 113 de la Constitución Bolivariana, deben ser disueltas

(2) Que se aplique igual medida contra los monopolios del transporte privado que atropellan vilmente al pueblo y que pueden ser neutralizados tras una acción elemental de gobierno, incluso ya aplicada por el presidente Chávez en períodos de contingencia. Esta acción legal, urgente, debe movilizar todo el transporte público e institucional para quebrar el paro virtual del transporte privado, que fragua, en combinación con la ultraderecha un paro nacional, objetivo ejercitado por las mafias privadas del transporte el mismo 20 de mayo sin que el gobierno moviera un dedo para neutralizarla. En previsión de dicho plan, el gobierno bolivariano debe poner en circulación todas las unidades institucionales del Estado, PDVSA, ministerios, ejército etc. y acto seguido ejecutar una estrategia para estatizar el transporte a nivel nacional.

(3) Estatizar y luego socializar el sistema bancario, de seguros y laboratorios, capital que diezma la vida del pueblo trabajador, represa el salario y trafica con el efectivo. Así mismo hay que pasar a control obrero real, no formal, la dirección de PDVSA y las empresas básicas.

(4) Planificar una congelación de precios equilibrada en relación a la canasta básica, al miso tiempo una represión a fondo, con rigor y autoridad, contra la anarquía, el contrabando, los bachaqueros y grupos paramilitares, que contemple una estricta política de fronteras, especialmente la de Colombia. Un mal precedente es que a nombre de un diálogo incierto e incumplido mil veces por la burguesía, se liberen a decenas de terroristas enjuiciados por sus acciones sangrientas, activistas, libertos que, en la calle, reforzarán las filas militantes de la derecha, envalentonando sus posiciones políticas.

En fin, ¿Que se plantea realmente? Pues bien que para salir verdaderamente de la crisis capitalista, evitar la demagogia electoralista, la desmoralización y la charlatanería, antivalores que crean un gran escepticismo de masas, es necesario una política integral en relación al capitalismo de Estado y al capital monopolista, factores que en el último medio siglo se han vuelto absolutamente ineficiente y anacrónico. La respuesta correcta es la propuesta marxista del movimiento revolucionario, recogidas por las corrientes nacional democráticas del PSUV en su III Congreso, es decir, socializar los medios de producción del gran capital de la ciudad y el campo. Las condiciones generales están dadas para alcanzar dicho objetivo.

Recordemos además que algo parecido refería Chávez y las corrientes consecuentes del chavismo. En concreto, esto significa fundar un nuevo Estado proletario de obreros, campesino y comunas. Más de 6 millones de voto duros a favor y en contra de la decisión de Trump de acabar militarmente con el gobierno bolivariano y el proceso revolucionario, obligan a ello. No hacerlo es complicidad, no hay otra salida para salir del caos capitalista venezolano.

Solo una respuesta integral en esa dirección podrá vencer estratégicamente la peligrosa ofensiva político-militar del gobierno coaligado de Trump-Santos-Uribe y la OTAN, cuyo programa apunta a revivir el ALCA a través del Pacto neoliberal del Pacífico, mediatizar MERCOSUR, aislar a Venezuela, dividirla y liquidar a sangre y fuego el proceso social venezolano.

La derecha global trabaja sin tapujo para recuperar el <patrio trasero> norteamericano; frenar la ola de protestas populares en favor del cambio histórico que estremece a muchos países del área. Una santa alianza para expropiar a Latinoamérica y el Caribe de sus recursos naturales, petroleros, acuíferos, mineros y alimentario, se ha sellado para oxigenar el mercado de un sistema imperialista internacional en evidente decadencia política.

En fin, la burguesía pretende reanimar la política neoliberal de los años noventa, que fracasó en el pasado gracias a las luchas combinadas de socialistas y nacionalistas revolucionario. El capitalismo  conspira, hace su esfuerzo, aunque sin mucho éxito hasta ahora, a pesar de Trump y sus golpes reaccionarios en Haití, Honduras, Brasil, Argentina, la OEA con el apoyo rastacuero de Colombia, Perú, Chile y otros caimanes de la charca neoliberal latinoamericana.

Fedecamaras siempre ha conspirado contra la Revolución. En abril de 2002 se alió con la pútrida CTV para derrocar a Chávez, hoy de nuevo conspira y desata la atroz guerra económica. ¿Vale la pena conversar con los enemigos consuetudianarios del pueblo?

En defensa de nuestra posición preguntamos ¿Qué tiene que ver el diálogo con FEDECAMARAS-VENAMCHAM y sus socios con la superación de la crisis capitalista y el burocratismo? Sencillamente nada, al contrario, la empeora. ¿Van a modificar su actitud el capital monopolista? ¿Van acaso los bancos a dejar de extorsionar a los usuarios, aplicando la dictadura financiera del corralito contra el salario y los ahorros del pueblo? ¿Van a ser honrados y colaboradores con el gobierno de Maduro los connotados golpistas del 2002-2003? ¿Aumentaran la producción transformados en demócratas ejemplares? ¿No explotaran más a los obreros ni esquilmaran a los campesinos? ¿Rechazarán, acaso, el jugoso subsidio del Estado? ¿Abastecerán a precios justos la canasta básica? ¿Cumplirán su juramento los Scotet, los Mendoza, los Estanga y demás componentes de la gran burguesía venezolana?

La burguesía no va a cambiar camaradas ¿Qué garantía hay de ello? En medio siglo, ninguna. De acuerdo las autorizadas cifras de la profesora Pascualina Curcio, la burguesía monopólica, transnacional y propia, es decir, FEDECAMARAS-VENAMCHAM, solamente desde el 2003 hasta el 2014 recibió la bicoca de 329.726 millones de dólares subsidiados por el gobierno bolivariano (¡!) y ajustes de precios “controlados” en cifras superiores a 35.000% (PC. UN, 20 de mayo)

¿Cuáles han sido los resultados? Simplemente el caos económico y anárquico actual ¿Dónde está la eficiencia de semejante parasitismo capitalista? ¿Dónde productividad y precios justos del capital monopolista criollo y extranjero? ¿Acaso han cumplido estos sus compromisos de los diálogos anteriores? ¿A cuánto ascienden las cifras de nuevos empleos en los gremios de FEDECAMARAS-VENAMCHAM y cuál su aporte al PIB?  ¿Dónde está la eficiencia del transporte privado? ¿En qué galpón están las medicinas importadas y las fabricadas por las transnacionales?

En tal caso el gobierno bolivariano debe comenzar su plan, dialogando en serio, sin discursos, en concreto, con los obreros, campesinos y comunidades que lo han electo y sostenido en el poder durante 20 años. Hablar con el pueblo de abajo que ha regado generosamente su sangre contra el golpismo, las guarimbas, el magnicidas y otras acciones de la derecha, para salvar y sostener este proceso revolucionario y los sucesivos gobiernos chavistas. Dialogar con las masas no con los golpistas y señores de la guerra. Por ello afirmamos que no hay salida reformista ni conciliadora para la crisis estructural del capitalismo en Venezuela, que es falsa la política de unidad con el gran empresariado y la nefasta burocracia interna so pretexto de la productividad y la paz (de los sepulcros).  Que la salida popular real y segura es profundizar el proceso revolucionario con las medidas propuestas, alcanzar el verdadero socialismo, industrializar y revolucionar agrícolamente el país, aunque haya que sacrificarse y seguir peleando por ello ¡Todo el poder para el gobierno obrero-comunal y campesino!

ottovandervelde@yahoo.es

 

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