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Denuncia Cuba: El Gobierno de Estados Unidos recurre a métodos coercitivos del pasado

El presidente norteamericano, llevado de la mano por el senador delincuente Narco Rubio, reunido en Miami con la hez del terrorismo anticubano, cometió el gravísimo error de echar para atrás lo acordado entre el presidente Obama y el presidente Raúl Castro. Error que los productores de Texas, por ejemplo, le van a cobrar por tirar por la borda la inversión millonaria de las exportaciones alimentarias a Cuba por no menos de 5 mil millones de dólares. El 75% del pueblo norteamericano reprueba esa torpe y bárbara medida.

Denuncia Cuba: El Gobierno de Estados Unidos recurre a métodos coercitivos del pasado, al adoptar medidas de recrudecimiento del bloqueo económico

LA HABANA, 16 jun (Caracola Press Service CPS) – El Gobierno del Presidente Raúl Castro dio este viernes una primera respuesta a la desacertadas declaraciones del presidente norteamericano, Donald Trump, señalando que la nueva política exterior estadounidense hacia Cuba representan un retroceso entre los dos países, no obstante el gobierno cubano sigue abierto al diálogo y el respeto y a cooperar mutuamente.

En un discurso en la ciudad de Miami, el presidente Trump revirtió parte de la distensión alcanzada por el presidente Barack Obama y endureció la posición norteamericana volviendo a etapas de la guerra fría y sigjuiendo los lineamientos de la contrarrevolución de origen cubano que tiene 57 años tratando de derrocar a la Revolución Cubana.

Refiriéndose despectivamente al “gobierno de los Castros” y desdeñando deliberadamente nombrar a Cuba, irrespetando al muy digno pueblo cubano, Trump arremete contra la Isla de la dignidad y vuelve al pasado, a lo que sensatamente denunció Obama 50 años de una política errada por parte de los Estados Unidos.

“Nuevamente el Gobierno de Estados Unidos recurre a métodos coercitivos del pasado, al adoptar medidas de recrudecimiento del bloqueo (…) que no sólo provoca daños y privaciones al pueblo cubano”, señaló un comunicado del Gobierno Revolucionario leído difundido este día en la televisión estatal y que aparecerá mañana sábado en la prensa nacional.

Entre las absurdas medidas tomadas por Trump está el de limitar los viajes de los ciudadanos norteamericanos a la isla e impuso restricciones para las empresas que hacen negocios con entidades y empresas cubanas.

“El Gobierno de Cuba reitera su voluntad de continuar el diálogo respetuoso y la cooperación en temas de interés mutuo, así como la negociación de los asuntos bilaterales pendientes”, sostuvo el Gobierno cubano”.

“En los dos últimos años se ha demostrado que los dos países (…) pueden cooperar y convivir civilizadamente, respetando las diferencias y promoviendo todo aquello que beneficie a ambas naciones y pueblos, pero no debe esperarse que para ello Cuba realice concesiones inherentes a su soberanía e independencia, ni acepte condicionamientos de ninguna índole”, se lee en la Declaración.

Cuba ratifica su posición de dignidad y de defensa de la soberanía e independencia al respecto señaló que, “Los cambios que sean necesarios en Cuba, como los realizados desde 1959 y los que estamos acometiendo ahora como parte del proceso de actualización de nuestro modelo económico y social, los seguirá decidiendo soberanamente el pueblo cubano”.

PRESIDENTE DE VENEZUELA DENUNCIA AGRESIÓN NORTEAMERICANA A CUBA

CARACAS, 16 jun (Caracola Press Service CPS) –El Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, criticó duramente al presidente norteamericano Donald Trump que en un discurso en Miami agredió simultáneamente a Cuba y a Venezuela, complaciendo a los sectores gusanos cubano-mayameros y a la contrarrevolución terrorista venezolana que conspiran por derrocar el gobierno venezolano.

El Presidente Maduro reiteró el apoyo del pueblo y el gobierno venezolano a la Revolución Cubana, al presidente Raúl Castro e hizo un llamado a los pueblos del mundo a cerrar filas nuevamente en defensa de Cuba y su pueblo ante las nuevas arremetidas que anuncia el presidente norteamericano. Fustigó el anunció de recrudecer el bloqueo que universalmente ha sido condenado durante 20 años en la ONU por el 98% de las naciones.

Escuche las declaraciones del Presidente veneolano.

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Declaración del Gobierno Revolucionario de Cuba ante las decisiones del presidente norteamericano Donald Trump que retoman la confrontación contra la Isla

El Presidente de Cuba, Comandante Raúl Castro, y el norteamericano, Barack Obama, sellan con un apretón de manos en Panamá, durante la VII Cumbre de las Américas, el inicio de la relaciones entre las dos naciones, después de 57 años de ruptura. Hoy el presidente Trump tira por la borda ese efuerzo tan importante para hacerle el juego al terrorismo contrarrevolucionario del batistato decimonónico.

El 16 de junio de 2017, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en un discurso cargado de una retórica hostil, que rememoró los tiempos de la confrontación abierta con nuestro país, pronunciado en un teatro de Miami, anunció la política de su gobierno hacia Cuba que revierte avances alcanzados en los dos últimos años, después que el 17 de diciembre de 2014 los presidentes Raúl Castro Ruz y Barack Obama dieran a conocer la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas e iniciar un proceso hacia la normalización de los vínculos bilaterales.

En lo que constituye un retroceso en las relaciones entre los dos países, Trump pronunció un discurso y firmó en el propio acto una directiva de política denominada “Memorando Presidencial de Seguridad Nacional sobre el Fortalecimiento de la Política de los Estados Unidos hacia Cuba” disponiendo la eliminación de los intercambios educacionales “pueblo a pueblo” a título individual y una mayor fiscalización de los viajeros estadounidenses a Cuba, así como la prohibición de las transacciones económicas, comerciales y financieras de compañías norteamericanas con empresas cubanas vinculadas con las Fuerzas Armadas Revolucionarias y los servicios de inteligencia y seguridad, todo ello con el pretendido objetivo de privarnos de ingresos. El mandatario estadounidense justificó esta política con supuestas preocupaciones sobre la situación de los derechos humanos en Cuba y la necesidad de aplicar rigurosamente las leyes del bloqueo, condicionando su levantamiento, así como cualquier mejoría en las relaciones bilaterales, a que nuestro país realice cambios inherentes a su ordenamiento constitucional.

Trump derogó asimismo la Directiva Presidencial de Política “Normalización de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba”, emitida por el presidente Obama el 14 de octubre de 2016, la cual aunque no ocultaba el carácter injerencista de la política estadounidense, ni el objetivo de hacer avanzar sus intereses en la consecución de cambios en el orden económico, político y social de nuestro país, había reconocido la independencia, la soberanía y la autodeterminación de Cuba y al gobierno cubano como un interlocutor legítimo e igual, así como los beneficios que reportaría a ambos países y pueblos una relación de convivencia civilizada dentro de las grandes diferencias que existen entre los dos gobiernos. También admitía que el bloqueo era una política obsoleta y que debía ser eliminado.

Nuevamente el Gobierno de los Estados Unidos recurre a métodos coercitivos del pasado, al adoptar medidas de recrudecimiento del bloqueo, en vigor desde febrero de 1962, que no solo provoca daños y privaciones al pueblo cubano y constituye un innegable obstáculo al desarrollo de nuestra economía, sino que afecta también la soberanía y los intereses de otros países, concitando el rechazo internacional.

De nevo la oligarquía norteamericana retrocede y vuelve al macarthismo de los años 50′, al anticomunismoy a la guerra fría que impulsaron los gobiernos norteamericanos después de finalizada la II Guerra Mundial y tumba todo lo acordado por el gobierno de Obama con Cuba hace apenas dos años.

Las medidas anunciadas imponen trabas adicionales a las muy restringidas oportunidades que el sector empresarial estadounidense tenía para comerciar e invertir en Cuba.

A su vez, restringen aún más el derecho de los ciudadanos estadounidenses de visitar nuestro país, ya limitado por la obligación de usar licencias discriminatorias, en momentos en que el Congreso de los Estados Unidos, como reflejo del sentir de amplios sectores de esa sociedad, reclama no solo que se ponga fin a la prohibición de viajar, sino también que se eliminen las restricciones al comercio con Cuba.

Los anuncios del presidente Trump contradicen el apoyo mayoritario de la opinión pública estadounidense, incluyendo el de la emigración cubana en ese país, al levantamiento total del bloqueo y a las relaciones normales entre Cuba y los Estados Unidos.

En su lugar, el Presidente estadounidense, otra vez mal asesorado, toma decisiones que favorecen los intereses políticos de una minoría extremista de origen cubano del estado de Florida, que por motivaciones mezquinas no desiste de su pretensión de castigar a Cuba y a su pueblo, por ejercer el derecho legítimo y soberano de ser libre y haber tomado las riendas de su propio destino.

Posteriormente haremos un análisis más profundo del alcance y las implicaciones de este anuncio.

Cuba no es la islita frágil que supone Trump, si no que le pregunte a los jefes militares y políticos de la Sudáfrica del aparheit, de la estruendosa derrota militar sufrida en Angola a manos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, derrota que aceleró la caída del régimen racista, la liberación de Nelson Mandela, el nacimiento de Namibia libre y anti racista. Que deje Trump en Cuba lo que está quieto porque la derrota deja un sabor muy amargo, como ocurrió en Playa Girón, ¿recuerdan?

El Gobierno de Cuba denuncia las nuevas medidas de endurecimiento del bloqueo, que están destinadas a fracasar como se ha demostrado repetidamente en el pasado, y que no lograrán su propósito de debilitar a la Revolución ni doblegar al pueblo cubano, cuya resistencia a las agresiones de cualquier tipo y origen ha sido probada a lo largo de casi seis décadas.

El Gobierno de Cuba rechaza la manipulación con fines políticos y el doble rasero en el tratamiento del tema de los derechos humanos. El pueblo cubano disfruta de derechos y libertades fundamentales, y exhibe logros de los que se siente orgulloso y que son una quimera para muchos países del mundo, incluyendo a los propios Estados Unidos, como el derecho a la salud, la educación, la seguridad social, el salario igual por trabajo igual, los derechos de los niños, y el derecho a la alimentación, la paz y al desarrollo. Con sus modestos recursos, Cuba ha contribuido también a la mejoría de los derechos humanos en muchos lugares del mundo, a pesar de las limitaciones que le impone su condición de país bloqueado.

Los Estados Unidos no están en condiciones de darnos lecciones. Tenemos serias preocupaciones por el respeto y las garantías de los derechos humanos en ese país, donde hay numerosos casos de asesinatos, brutalidad y abusos policiales, en particular contra la población afroamericana; se viola el derecho a la vida como resultado de las muertes por armas de fuego; se explota el trabajo infantil y existen graves manifestaciones de discriminación racial; se amenaza con imponer más restricciones a los servicios de salud, que dejarían a 23 millones de personas sin seguro médico; existe la desigualdad salarial entre hombres y mujeres; se margina a emigrantes y refugiados, en particular los procedentes de países islámicos; se pretende levantar muros que denigran a vecinos; y se abandonan los compromisos internacionales para preservar el medio ambiente y enfrentar el cambio climático.

Asimismo, son motivo de preocupación las violaciones de los derechos humanos cometidas por los Estados Unidos en otros países, como las detenciones arbitrarias de decenas de presos en el territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval de Guantánamo en Cuba, donde incluso se ha torturado; las ejecuciones extrajudiciales y las muertes de civiles causadas por bombas y el empleo de drones; y las guerras desatadas contra diversos países como Irak, sustentadas en mentiras sobre la posesión de armas de exterminio masivo, con consecuencias nefastas para la paz, la seguridad y la estabilidad de la región del Medio Oriente.

Recordamos que Cuba es Estado Parte de 44 instrumentos internacionales sobre los derechos humanos, mientras que los Estados Unidos lo es solo de 18, por lo que tenemos mucho que mostrar, opinar, y defender.

El Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro repudió la agresión del presidente norteamericano a Cuba y se solidarizó con el Presidente Raúl Castro nítidamente.

Al confirmar la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas, Cuba y los Estados Unidos ratificaron la intención de desarrollar vínculos respetuosos y de cooperación entre ambos pueblos y gobiernos, basados en los principios y propósitos consagrados en la Carta de las Naciones Unidas. En su Declaración, emitida el 1 de julio de 2015, el Gobierno Revolucionario de Cuba reafirmó que “estas relaciones deberán cimentarse en el respeto absoluto a nuestra independencia y soberanía; el derecho inalienable de todo Estado a elegir el sistema político, económico, social y cultural, sin injerencia de ninguna forma; y la igualdad soberana y la reciprocidad, que constituyen principios irrenunciables del Derecho Internacional”, tal como refrendó la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada por los Jefes de Estado y Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), en su II Cumbre, en La Habana. Cuba no ha renunciado a estos principios ni renunciará jamás.

El Gobierno de Cuba reitera su voluntad de continuar el diálogo respetuoso y la cooperación en temas de interés mutuo, así como la negociación de los asuntos bilaterales pendientes con el Gobierno de los Estados Unidos. En los dos últimos años se ha demostrado que los dos países, como ha expresado reiteradamente el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, pueden cooperar y convivir civilizadamente, respetando las diferencias y promoviendo todo aquello que beneficie a ambas naciones y pueblos, pero no debe esperarse que para ello Cuba realice concesiones inherentes a su soberanía e independencia, ni acepte condicionamientos de ninguna índole.

Cualquier estrategia dirigida a cambiar el sistema político, económico y social en Cuba, ya sea la que pretenda lograrlo a través de presiones e imposiciones, o empleando métodos más sutiles, estará condenada al fracaso.

Los cambios que sean necesarios en Cuba, como los realizados desde 1959 y los que estamos acometiendo ahora como parte del proceso de actualización de nuestro modelo económico y social, los seguirá decidiendo soberanamente el pueblo cubano.

Como hemos hecho desde el triunfo del 1º de enero de 1959, asumiremos cualquier riesgo y continuaremos firmes y seguros en la construcción de una nación soberana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible.

La Habana, 16 de junio de 2017.

 

 

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