Opinión Trincheras de Ideas 

De paros y sabotajes del transporte, pretextos para nuevas guarimbas

Los caraqueños o los residentes de cualquier ciudad o población venezolana tienen que pasar horas esperando un transporte que no llega y tienen que irse a pie caminando muchos kilómetros para llegar a sus hogares o a los centros de trabajo.

Trincheras de Ideas

Humberto Gómez García

Ya es un lugar común ver legiones de personas por las principales avenidas de Caracas caminando en busca de sus hogares y no precisamente para hacer ejercicios sino obligados por la ausencia de transporte colectivo, de camionetas que no se paran a recoger los pasajeros, que sacan violentamente de las unidades a los adultos mayores cuando estos pagan con un billete de a mil y no de cinco mil que es la tarifa por ellos impuesta, o cuando dejan varados a los estudiantes. A eso se agrega la decisión “soberana” de las líneas de transporte o los dueños de las camionetas de fracturar o segmentar las rutas para cobrar tres o más veces el pasaje en función de sus ambiciosos intereses capitalistas de querer enriquecerse súbitamente, en un cerrar de ojos. Es decir, anarquizan las rutas porque no hay, o no se ve, gobierno que controle tamaña irregularidad. No es una crítica por hacerla porque ya ha pasado más de un mes de las elecciones presidenciales y más de 6 meses de las elecciones de Alcaldes y Alcaldesas y más allá de algunas declaraciones la situación del transporte empeora.

Evidentemente los cambios de tácticas de la contrarrevolución, de la derecha fascista y la oligarquía en los planes subversivos para lograr el derrocamiento de Maduro han ido cambiando. Uno es, indiscutiblemente, con el transporte público donde la gran mayoría de las unidades está en manos privadas. Desde la década de los 70’, durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, comenzó el proceso de privatización del transporte público y el tremendo negocio de importar camionetas y vendérselas a privados. Aquellas rutas como las Circunvalaciones 1, 2, 3, 4 y 5, en manos del Estado, que recorrían la ciudad capital de extremo a extremo por los cuatro puntos cardinales, que costaban tan solo Bs. 0,25, de improviso desaparecieron para dar paso a las super incómodas camionetas donde el pasajero tenía que doblarse para poder caminar. El negocio trasnacional del transporte estaba hecho, a su vez surgía una oligarquía transportista que hoy está más fortalecida porque es intocable.

Después vinieron los autobusetes y comenzó la guerra de las rutas y el gran negocio donde “empresarios” tenían decenas de vehículos y contrataban choferes, “avances” que les pagaban altas sumas acordadas por el manejo de sus unidades, porque esa es la otra, el pingüe negocio que es tener una camioneta de pasajeros, los altísimos ingresos que ello genera. Cuantiosas fortunas se hicieron a partir de allí y desde los diferentes gobiernos y aun no ha parado, Fontur es un desaguadero donde se realizan negociados a costilla del pueblo. Para no ir muy lejos, ¿quién autorizó que los autobuses Youtong se las vendieran a propietarios privados, para colmo forman muchas de esas unidades parte de la conspiración, sus “propietarios” las esconden mientras cambian los dólares que les entrega la contrarrevolución.

¿Cuál es la realidad del transporte público en este momento?

Ante la ausencia de busetas cuando llega una el usuario se desespera porque tiene que irse, entonces se atropella, empujan a los más débiles, anicanas, ancianos, niños, mujeres embarazadas. Una actitud anárquica, no hay disciplina, el que tiene más tiempo esperando muchas veces no se va y el “vivo” le quita la oportunidadf. La unidad va repleta de pasajeros y van literalmente guindando en la puerta de entrada al vehículo.

“Por su conducta y hechos los reconoceréis” dice el proverbio. Y no hay dudas que el transporte metropolitano y en todos los estados está metido de lleno y hasta el fondo en la conspiración para derrocar el gobierno lo mismo que los comerciantes. Su ausencia en las elecciones presidenciales del 20 de mayo fue tan evidente que según cálculos conservadores de analistas eso produjo una forzada abstención que se puede remontar al millón y medio a dos millones de votos porque los electores no pudieron trasladarse a los centros de votación.

Pero el sabotaje no fue ese día o los posteriores, ya meses atrás se venía desarrollando. Muchas veces se argüía la carencia de repuestos, cauchos, baterías, aceite, etc. lo cual era y es cierto, pero el gobierno ha hecho importantes esfuerzos por dotar de esos repuestos a los transportistas, pero eso no corrigió la endemia del ausentismo de los vehículos, incluso no pocos choferes, cual vulgares y asquerosos bachaqueros, recibieron los repuestos y los revendieron a precios super especulativos a sus propios compañeros o a empresarios del ramo.

Hay, no tenemos duda, una conducta egoísta, carente de moral, de sensibilidad, ambición desmedida, baste ver el maltrato e irrespeto a los viejitos y viejitas, a los adultos mayores, a los escolares, niños y adolescentes. El único objetivo de estos choferes y dueños de las camionetas, desclasados sociales, lumpen, es la obtención del mayor beneficio económico. Nunca se había visto tanto egoísmo y miseria humana en un sector de nuestro pueblo, tanto individualismo. El venezolano no es así, al contrario siempre ha sido solidario, humanista, cooperador.

¿QUÉ ES LO QUE ESTÁ PLANTEADO HACER, QUÉ POLÍTICAS DEBEN IMPULSAR EL GOBIERNO NACIONAL, REGIONAL Y MUNICIPAL DE INMEDIATO?

Debe haber una política que parta de la consideración que el transporte público, al igual que la telefonía, la electricidad, el agua, son bienes estratégicos que no deben estar en manos privadas o de particulares como, en el caso del transporte viene ocurriendo desde hace unos 43 años cuando menos. Definir ese planteamiento de corte nacionalista puede permitir establecer una política de soberanía con el transporte público, lo cual, desde nuestro punto de vista, no niega la participación de cooperativas y otras formas de organización en empresas mixtas, lo que debe quedar descartado es permitir que individuos (empresarios o grupos de empresarios) participen como individualidades o a través de empleados testaferros.

El Gobernador Lacava agarró el toro por los cachos y dio un paso decisivo para comenzar a solucionar el grave problema del transporte en el estado Carabobo, enfrentando las mafias que ya están amenazando con quemar los autobuses de Trans Drácula. Les recomendamos no jueguen con candela que Drácula les va a chupar hasta el alma.

Si existe la empresa que fabrica autobuses Yountong el gobierno debe definir una línea de prioridades y hacer un esfuerzo para dotar, por ejemplo, a Caracas y el área metropolitana de por los menos 3.000 vehículos hasta alcanzar una cuota que vaya siendo un parque automotriz óptimo. Adquirir en el exterior unidades autobuseras como acaba de ocurrir en Miranda que inauguró una flota de 1500 autobuses para todo el estado.

A las líneas cuyos socios rompan las normas y ordenanzas de rutas, precios adoptados por los Concejos Municipales y la Alcaldías, quitarles las concesiones, incluso a los conductores más atrabiliarios, reincidentes, nacionalizarles la unidad y traspasarla a los concejos comunales y a las comunas. Quitarles los autobuses Youtang que se les ha entregado a transportista que los esconden y no prestan el servicio porque están recibiendo dólares de la conspiración norteamericana y de los partidos fascistas.

En el marco de la emergencia y el arreciamiento de la guerra de los transportistas contra el pueblo el gobierno central tiene que tomar medidas drásticas y contundentes, sacar a la calle, ¡YA!, sin más dilación, de los ministerios e instituciones una cuota importantes de autobuses que allí tienen y ponerlos a circular por las diferentes rutas de las Caracas y otras ciudades, si es preciso que los manejen personal del Ejército como ocurrio a `principios de año con el paro de enero. No es posible que se acepte como normal el que nuestro pueblo tenga que caminar varios kilómetros diariamente para ir a sus trabajos, a sus casas, personas mayores no pocas veces y mal alimentadas. Hay una sobre saturación de personas y sobre peso de los vagones del Metro y del tren Caracas-El Tuy, que el pueblo lo toma para tratar de resolver su desplazamiento. Puede presumirse que muchos de esos vagones se dañen y no hay parque para reponerlos en lo inmediato. Si eso ocurre las cosas van a empeorar.

Las rutas troncales deben fortalecerse con más unidades. Los Concejos Comunales y las Comunas deben tener un papel protagónico en este proceso de nacionalización del transporte popular. Que se sienta el poder popular y se le transfiera poder.

Hay iniciativas como las del Gobernador del estado Carabobo, quien viene habilitando autobuses usados que estaban en instituciones públicas y los ha puesto al servicio de la población o algunos los ha traído del exterior. Igualmente la iniciativa del Gobernador del estado Miranda, quién abrió rutas de autobuses para los Teques y otras poblaciones, con la adquisición de ¡1500 autobuses comprados en el exterior! ¡Ese es el ejemplo que debe seguir el gobierno nacional. Actuar ya y sin dilación para que la situación no se descomponga socialmente. Ya es bastante calamitosa con el problema de la comida y la usura de los precios.

Hay que tener claro que toda esa política del sabotaje al transporte busca crear condiciones, junto a la oleada de paros planteada por el tema de los bajos salarios, crea una situación para el reinicio de las guarimbas con otras modalidades, la movilización de trabajadores que luchan por sus justas reivindicaciomes económicas, para “calentar la calle” e impulsar una nueva variedad de guarimbas como antesala de acciones terroristas violentas por los grupos paramilitares que se sienten estimulados por lo que está ocurriendo en Nicaragua con la guarimba terrorista II. Hay que estar muy alertas porque de nuevo la vioplencia terrorista está revoloteando. (28/06/18) (humbertocaracola@gmail.com) (@hgcaracola) (revistacaracola.com.ve)

 

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