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Cuba-EE.UU.: de Obama a Trump

 

El 21 de marzo de 2016, hace año y medio, el presidente norteamericano Barack Obama visitó Cuba después de casi 60 años de relaciones diplomáticas suspendidas. Se creía que ante la autocrítica presidencial norteamericana de que sus políticas fueron erradas se iniciaría un período de relaciones en paz entre las dos naciones, respetando el derecho a la auto determinación, la independencia y la soberanía de cada nación. Poco duró la esperanza del pueblo cubano. Llegó a la presidencia norteamericana el fascismo sin mucho disimulo, Un Trump desquiciado que arremete contra Cuba a la mejor usanza de la guerra fría y pretende echar para atrás todo lo avanzado siguiendo los dictados del Pentagono, de la CIA y los cavernícolas del Departamento de Estado. (AP Photo/Pablo Martinez Monsivais)

Agapito Mañón

Especial para la Revista Caracola 

Cuando Obama y Raúl anunciaron el 17 de diciembre de 2014 el inicio del proceso de normalización de las relaciones bilaterales entre Cuba y Estados Unidos, el exilio conservador tildó a Obama de traidor. Jamás aprobó ninguna de las decisiones ejecutivas que abrían una perspectiva nueva en las relaciones entre los dos vecinos. Cundió el odio y el escepticismo total que caracteriza la diezmada octogenaria reacción mayamera.

El colmo para el exilio fue escuchar, casi perplejos, el reconocimiento de Obama: “es claro que el aislamiento de Estados Unidos de Cuba ha fracasado en lograr nuestro objetivo de promover el surgimiento de una Cuba democrática, próspera y estable”, y expresó además que “No podemos seguir haciendo lo mismo y esperar un resultado diferente. No sirve a los intereses de Estados Unidos o al pueblo cubano tratar de llevar a Cuba al colapso”.

Raúl Castro agradeció el “apoyo del Vaticano, y especialmente del Papa Francisco, al mejoramiento de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, igualmente al gobierno de Canadá, por las facilidades creadas para el diálogo de alto nivel entre ambos país”, al tiempo que destacó que “decisión del presidente Obama merece el respeto y el reconocimiento de nuestro pueblo”. Dijo, además que el restablecimiento de las relaciones diplomáticas “no quiere decir que lo principal se haya resuelto. El bloqueo económico, comercial y financiero que ha provoca enormes daños humanos y económicos a nuestros país debe cesar”.

Sin dudas, la llegada al poder de Trump coloca el tema cubano devuelta en una perspectiva de retroceso que ya había comprometido de candidato en una visita a La Florida, reunido con miembros de la Brigada 25-06 de mercenarios en la invasión de Bahía de Cochinos, Playa Girón, Cuba, en abril de 1961, que fue derrotada en pocas horas por el Ejército Rebelde.

La fuerte determinación del lobby del exilio cubano de apoyar a Trump, después de la pérdida del candidato ideal Marcos Rubio se resolvió con los apoyos logrados en Miami de parte de los ultraconservadores. El exilio se frota las manos porque acaricia la idea de aprovechar el escenario actual muy similar a cuando Cuba quedó sola después de la desaparición de la URSS y el campo socialista. La situación venezolana los hace pensar que el régimen cubano puede caer como consecuencia de lo que ocurra en Venezuela, uno de sus principales aliadas.

“Un nuevo capítulo de la serie “El Maine acústico” viene de la mano de la agencia estadounidense de prensa AP. Sus periodistas aportan una pieza clave en este rompecabezas: las primeras víctimas de la supuesta arma sónica cubana pertenecían al servicio de espionaje de los EE.UU”- señaló el periodista uruguayo About Fernando Ravsberg.

También a este escenario hay que sumar la anunciada salida del poder de Raúl Castro y el fallecimiento de Fidel que coloca al liderazgo histórico fuera de la elite del poder real en Cuba. A lo que suman horas adivinando quiénes sustituirán a Raúl y si este permanecerá o no al frente del Partido Comunista. Un ejercicio propio de desconocedores del funcionamiento de los órganos de gobierno del Estado cubano y del poder político. Tratamiento parecido ocurrió cuando Fidel dejó el cargo.

De allí que el objetivo principal sea utilizar cualquier pretexto para postergar la normalización entre Cuba y los Estados Unidos, como el supuesto ataque utilizando una tecnología que solo ellos fabrican que produce trastorno auditivos a los diplomáticos, algo similar a la utilizada por las fuerzas armadas de Honduras, suministrada por los asesores norteamericanos, en contra de los asilados durante el golpe Estado en la embajada de Venezuela en Tegucigalpa, que causaron importantes daños a las personas que residían en esa zona y al anillo humano que apoyaba y protegía la sede diplomática ante el asedio de las fuerzas represivas golpistas.

Resulta irresponsable pensar que Cuba esté detrás de una agresión que daña los alcances de una relación que puede beneficiar sus relaciones internacionales y económicas como inicio del levantamiento de del embargo. También llama la atención que los enemigos de las relaciones entre ambas naciones exijan tanta prontitud en los resultados de las investigaciones. ¿Qué intereses y quiénes tienen miedo que descubran a los verdaderos culpables de la agresión si es que existió? ¿Por qué están tan seguros de lo que están denunciando?

Al mismo tiempo el lobby cubano del exilio intenta frenar las relaciones económicas más consolidadas como los viajes de estadounidenses, las vistas de cruceros y el turismo, entre otras, que aportan recursos a las empresas de la isla. Por eso, vemos con sospecha que la reacción a las supuestas afecciones a diplomáticos producidas por ataques sónicos tengan como solución al problema, casi cerrar la embajada en La Habana colocando al mínimo las relaciones bilaterales. Y sobre todo la advertencia para que los estadounidenses se mantengan alejados de Cuba.

Los voceros del exilio ya comienzan a exigir la reciprocidad con los diplomáticos cubanos en Washington para minimizar o cerrar la embajada cubana en la capital estadounidense. No hay dudas y esto lo hace ambiguo que la agresión a los diplomáticos pesan más que todo el contexto por el que el gobierno de Obama decidió impulsar las relaciones bilaterales y los dividendos positivos alcanzados en poco tiempo para ambos países después de iniciar la relación en los temas estratégicos de interés mutuo.

Pero el mundo no es el mismo después de las intervenciones en Libia y Siria por lo que Cuba está evaluando muy bien los pasos que la colocan en el viejo escenario de la guerra fría entre potencias. Dudo que China y Rusia permitan una agresión a Venezuela y dejen sola a Cuba ante la evidente manera de someterla que calcula Estados Unidos y la minoritaria ultraconservadora clase política de Miami.

Poco a poco se esclarece el panorama que surgió con la llegada de Trump al poder con relación a Cuba. Lo que vemos está ocurriendo es la materialización de las promesas electorales que endurecerán como nunca para lograr nuevamente el “respeto” al exilio del gobierno y de la sociedad norteamericana, perdida por la acción del anterior gobierno estadounidense que los “excluyó” en las negociaciones con el gobierno cubano. Porque de manera equivocada el exilio cree que Estados Unidos tiene que hacer coincidir con ellos sus objetivos por encima de los intereses de esa nación con relación a Cuba y el resto del Mundo.

El exilio conservador comete varios errores de cálculo importantes: pensar que puede permear y de cierta manera controlar la reacción de la mayoría de la comunidad de cubanos en Estados Unidos; también intentar imponerse ante la sociedad estadounidense que los ve como una minoría de intrusos que desvirtúan los intereses de esa nación; otro aspecto es lo impopular de esas medidas al interior de la isla, aspecto que fortalece al gobierno revolucionario y sobre todo causa molestias en las relaciones internacionales.

Resulta sospechosa la reacción de Trump y del Secretario de Estado que coinciden con Marco Rubio y el exilio. Nunca los Estados Unidos han cerrado una embajada por ataques considerados menores como el que describen ocurrió en La Habana. Un ejemplo, es la muerte del embajador de Estados Unidos en Libia, Chris Stevens y de otros tres empleados estadounidenses de la embajada, en un ataque que hombres armados lanzaron contra el consulado de ese país en Bengasi. Pero la embajada en Trípoli no cerró ante un hecho tan extremo. Entonces, ¿por qué cerrar la de la Habana?

Otra acción extrema de relaciones públicas del exilio cubano que demuestra el interés en contribuir a caotizar la vida en Cuba es la actitud negativa de oponerse al envío o propiciar ayuda humanitaria a la Isla tras el paso del huracán Irma, utilizando como argucia que el régimen “vende los donativos”, “no los acepta o los utiliza con fines políticos”. Otro argumento es oponerse a que el gobierno cubano envíe ayuda a otros países del Caribe que al igual que la Isla fueron devastados por el paso de los huracanes y a las víctimas del terremoto en México.

La historia de los Estados Unidos en la colocación de pretextos no es nueva y Cuba tiene un pasado triste en su historia común. Recordemos El Maine, el 15 de febrero de 1898, una explosión a bordo produjo el hundimiento del acorazado y con él la ocupación militar de Cuba hasta 1902 y la Enmienda Platt, hasta 1933. Ojalá no estemos ante otra patraña que ponga en juego la tranquilidad y la soberanía de Cuba.

Fuentes:

https://www.telesurtv.net/news/Obama-reconoce-fracaso-del-bloqueo-a-Cuba-20141217-0067.html

https://www.cibercuba.com/noticias/2017-09-30-u192519-e192519-eeuu-avisa-no-habra-reuniones-bilaterales-cuba-isla

https://www.cibercuba.com/noticias/2017-09-29-u141144-e129488-dirigentes-exilio-cubano-muestran-su-apoyo-nuevas-medidas-eeuu

http://www.elnuevoherald.com/noticias/estados-unidos/article176082941.html

agapitoman1926@yahoo.com

 

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