Crónicas del Olvido / RÓMULO GALLEGOS: EL MUNDO INCONCLUSO

Doña Bárbara, la más importante obra literaria del escritor venezolano Rómulo Gallegos, que está cumpliendo 90 años de haber sido publicada.

  (A propósito de los 90 años de “Doña Bárbara”)

Alberto Hernández

“Un bongo remonta el Arauca bordeando las barrancas de la margen derecha (…) ¡Llanura venezolana! ¡Propicia para el esfuerzo, como lo fue para la hazaña, tierra de horizontes abiertos, donde una raza buena, ama, sufre y espera!”.

“Doña Bárbara” / Rómulo Gallegos

1.-

Alfa y omega, principio y fin de “Doña Bárbara” en el epígrafe, en el enunciado de esta crónica que celebra los 90 años de aquella aventura de Gallegos al estado Apure, quien buscaba un país, un símbolo, el perfil de una nacionalidad que no termina de cuajar.

Comienzo y fin de una ficción que se hace realidad cada vez que se registra la historia de este país que –reitero– no termina de ser una Nación, de un país que, como dicen las últimas líneas/ consignas/ pancarta de la obra, es tierra de “horizontes abiertos”, plena de significados, de luces y sombras, de desvaríos y reflejos. De un afincado creer que nos infunde temor o develación de nuestra descendencia anímica: “donde una raza buena, ama, sufre y espera”.

Maya Schärer-Nussberger escribió “Rómulo Gallegos: El mundo inconcluso” (Monte Ávila Editores, Caracas, 1979), largo estudio en el que navega por estas páginas que forman parte de nuestros más reveladores encuentros con mitos, ritos y leyendas acerca de una narrativa política, histórica o sociológica que sigue confrontando la base de quienes vivimos en esta estropeada alineación de complejos.

 2.-

Juan Liscano, el encargado de la presentación del libro, señala que Picón Salas afirmó que la obra cimera de Gallegos “contenía una clave simbólica; un críptico “más allá” de la descripción de la Naturaleza y el retrato de los personajes”. El poeta Liscano llegó a decir que “las penetrantes intuiciones poéticas vinculadas con el sueño, el mito, los arquetipos, los símbolos” forman parte tanto de la mencionada novela apureña como de las posteriores, “Cantaclaro” y “Canaima”.

Si bien es cierto que ya no se escribe como Gallegos porque el país ha cambiado, el campo ha cambiado, ahora son pueblos y ciudades los terrenos hollados otrora por caballos y carretas, “las metáforas y las imágenes no han envejecido, ni la relación de éstas con arquetipos y símbolos universales, despojados de su envoltura inmediata”, han sido separados de su origen. Es decir, “Doña Bárbara” sigue siendo un referente literario en tanto novela de país, de tesis, de interrogación, que nos define como parte del “plasma psíquico” junguiano, según palabras de Liscano, autor de “Rómulo Gallegos y su tiempo” (Monte Ávila Editores, Caracas, 1969).

Rómulo Gallegos le habla a su pueblo cuando aún era presidente, antes de ser derrocado por Carlos Delgado Chalbaud y Marcos Pérez Jiménez.

3.-

La primera parte de este libro está dedicada a estudiar el perfil de un personaje que podría ser la imagen o reflejo de los que vendrían en las novelas futuras de gallegos: Reinaldo Solar, nombre que le da título a una novela poco leída u olvidada por la fuerza telúrica de “Doña Bárbara”. Pero es este personaje el que sirve de molde para la “fábrica” de arquetipos que don Rómulo se empeñó en crear en su mundo literario.

La autora de este importante estudio afirma que Solar es “una voz pronunciada por otro” (…) “una criatura literaria” (…) “un ser hablado” (…) y “Dicho de otro modo, si el personaje es un “ser hablado”, también lo es el lector”.

El mismo Gallegos formulaba teoría en su primeriza estación literaria. La búsqueda permanente del ser, el afán ontológico del narrador avanza hacia una “sombra proyectada” hasta hacerse “figura proyectada por otros”. De manera que, sostiene Schärer-Nussberger, “Reinaldo Solar en sí no es nadie”. La angustia de Gallegos, pedagógica y filosófica, determinante, lo inclina a trabajar en función de “no saber quién” lo habla, quien lo crea, quien “lo pronuncia”. Y así lo hace ver la ensayista.

Y arriba a “Doña Bárbara”, la casi centenaria novela que aún forma parte en algunos círculos como referente cultural, más que literario.

De ella, en el capítulo “Civilización y barbarie”, la autora suiza añade que “la búsqueda de si rebasa los límites de una mera interrogación narcisista y que tiende a adquirir las dimensiones de una empresa civilizadora”.

El mismo Gallegos, en un artículo calzado por él y citado en el libro que comentamos, afirma:

“No soy un simple creador de casos humanos, puramente, que tanto pueden producirse en mi tierra como en cualquiera otra (…), sino que apunto hacia lo genérico característico que como venezolano me duela o me complazca. O sea: no soy un artista puro que observa, combina y construye, por pura o simple necesidad creadora, para añadirle a la realidad una forma más que puede ser objeto de contemplación”. 

Es decir, no hacía arte por el arte. Gallegos escribía por motivaciones sociológicas, políticas o antropológicas, lo que ofrecía placer porque se trataba del país que debía proteger, amar y enseñar. Las líneas finales de “Doña Bárbara” así lo advierten.

La obra comienza con un viaje épico y termina con otro viaje ético.

La actriz venezolana Marina Baura interpretó para la Tve el papel de Doña Bárbara, acaparando entonces la audiencia nacional, en un libreto que fue bastante fiel del original.

4.-

Gallegos va más allá de la simplificación amparada por la crítica, y es más allá porque es profundizada por Schärer-Nussberger al sostener que “En realidad debemos hablar de un verdadero desplazamiento del concepto de barbarie en la visión de Gallegos, de una transformación o de un traslado de la barbarie primitiva a una barbarie civilizada”.

Los personajes del narrador venezolano se sitúan entre dos realidades: la que se admite como paisaje sicológico y la realidad virtual representada, según la autora, en Marisela, y una realidad levitante en Lorenzo Barquero, quien se mueve en “una especie de sonambulismo que, -particularmente en el caso de Marisela-, les permite también moverse sin peligro en aquel ámbito hostil”.

“Doña Bárbara”, como toda la obra de Rómulo Gallegos, se inscribe en una atmósfera no terminada, en un “mundo inconcluso”, porque al ser la narrativa de un país, de una Nación borrosa, queda para ser completada por narrativas posteriores. Gallegos es el comienzo de una época, pero también su finiquitador.

Principio y fin. La relación campo/ciudad, barbarie o civilización. Machismo, el alfa femenino y la convicción letrada de Santos Luzardo.

Edición de lujo de la novela Doña Bárbara.

Un mundo por terminar, por construir, por volver a ser amasado desde estas líneas casi al final de la novela:

La noticia corre de boca en boca: ha desaparecido la cacica del Arauca.

Se supone que se haya arrojado al tremedal, porque hacia allá la vieron dirigirse, con la sombra de una trágica resolución en el rostro; pero también se habla de un bongo que bajaba por el Arauca y en el cual alguien creyó ver una mujer…”

La famosa novela de Rómulo Gallegos, Doña Bárbara, ha sido llevada al cine y a la televisión en varias oportunidades. Su extraordinaria historia ha sido interpretada para el cine por la legendaria actriz mexicana María Félix, y las actrices venezolanas Marina Baura y Edith González en versiones de la novela para la televisión venezolana.

Y así quedó instalada la leyenda de la “Doña” y la del mundo nuevo que aparecía en el horizonte. El mundo que no tiene fronteras. Así quedó –desde las páginas de un libro- la marca para identificar la tierra por venir.

 

 

 

 

 

 

 

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Alberto Hernández, poeta, narrador y periodista, Fue secretario de redacción del diario El Periodiquito. Egresado del Pedagógico de Maracay con estudios de postgrado en Literatura Latinoamericana en la Universidad Simón Bolívar. Fundador de la revista literaria Umbra, colaborador en revistas y periódicos nacionales y extranjeros. Ha publicado un importante número de poemarios: La mofa del musgo (1980), Última instancia (1985) ; Párpado de insolación (1989),  Ojos de afuera (1989), ganadora del 1r Premio del II Concurso Literario Ipasme. Nortes ( 1991), Intentos y el exilio(1996), libro ganador del Premio de la II Bienal Nueva Esparta. Bestias de superficie (1998,) premio de Poesía del Ateneo de El Tigre y diario Antorcha 1992, traducido al árabe por Abdul Zagbour en 2005. Poética del desatino (2001). En boca ajena, Antología poética 1980-2001 (México, 2001). Tierra de la que soy, Universidad de Nueva York (2002). Nortes/ Norths (Universidad de Nueva York, 2002); El poema de la ciudad (2003). Ha escrito también cuentos como Fragmentos de la misma memoria (1994). Cortoletraje (1999) y Virginidades y otros desafíos.  (Universidad de Nueva York, 2000). Cuenta también con libros de ensayos literarios y crónicas. Publica el blog Puertas de Gallina. Parte de su obra ha sido traducida al árabe, italiano, portugués e inglés.

Blog: Alberto Hernández: textos, crónicas, poesía y otros asuntos

 

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