Nota de Prensa Opinión 

En Cordillera de la Costa habitan anfibios y reptiles exclusivos de Venezuela


Especial de la Coordinación de Prensa y Divulgación Científica del IVIC para la Revista Caracola

Lic. Armando De Sa

 

 

 

De las 20 especies de anfibios y reptiles registradas recientemente en los valles altos de Carabobo, al menos 15 son endémicas, es decir, viven y se reproducen solo en las condiciones propias y únicas de esos ambientes de la cordillera de La Costa venezolana.

Luego de realizar una evaluación ecológica en las montañas carabobeñas, se registraron 11 especies de anfibios, de las cuales solo dos existen en otras regiones del país (el sapo común Rhinella marina y la rana platanera Hypsiboas crepitans). El resto de las ranas recolectadas son exclusivas del sistema costero del norte del país.

Una situación similar se observó con los reptiles, pues 6 de las 9 especies encontradas son características de La Costa; solo las lagartijas Anolis planiceps y Polychrus marmoratus y la falsa mapanare Leptodeira annulata se encuentran ampliamente distribuidas en territorio nacional.

“Los reptiles, por lo general, tienen distribuciones más amplias y son menos vulnerables. Los anfibios que están asociados a microhábitats específicos y tienen baja capacidad de dispersión, son muy vulnerables a las alteraciones de los medios acuático y terrestre y a las condiciones climáticas”, explicó la investigadora del Centro de Ecología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic), Josefa Celsa Señaris.

Según la especialista, esta comunidad de anfibios y reptiles (denominada herpetofauna) fue inventariada el pasado mes de enero en los sectores El Peñón, La Marquera y San Isidro de Carabobo. Para ello, se utilizó la metodología del Programa de Evaluación Rápida (RAP) de la organización ambiental sin fines de lucro Conservación Internacional.

El estudio también permitió confirmar la desaparición del sapito arlequín Atelopus cruciger en los valles altos de Carabobo, cuyo último ejemplar fue recolectado en el norte de Bejuma en el año 1986. Este animal se extinguió posiblemente por la quitridiomicosis, infección cutánea producida por el hongo Batrachochytrium dendrobatidis y principal acusado de inducir la muerte de muchos anfibios en el mundo. Actualmente, de todos los anfibios observados en el RAP, solo la ranita niñera Mannophryne tiene la patología.

La iniciativa forma parte de un proyecto desarrollado por el Instituto Venezolano Alemán de Ciencias Ecológicas Aplicadas (Ivacea) y la Fundación La Salle de Ciencias Naturales, apoyado por el Programa de Pequeñas Donaciones del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (Fmam) del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud). Además, contó con el auspicio de la empresa Esri de Venezuela, la Alcaldía deñ municipio Montalbán de Carabobo y la Fundación Hoffmann Salud Integral.

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