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Carta de Julio Cortazar a Edith Aron (La Maga)

La Maga. Foto de Melisa Osorio. Modelo Florence@MC2.
Julio Cortazar y su Rayuela.

“Me gustaría que alguna vez se haya acordado de mi, como yo me he acordado mucho aquí, cada vez que el recuerdo de aquel tiempo me volvía como un aire fresco”.

JC

Estimados Amigos: Hoy compartimos con ustedes esta carta que Julio Cortazar le dirigió a Edith Aron, la mujer que sirvió de inspiración al personaje de La Maga de esa famosa novela llamada Rayuela. Hace tiempo que la imagen de la carta circula por la red pero hasta hoy solo se conseguían fragmentos de esta misiva, porque nadie se había tomado el trabajo de transcribirla. A partir de hoy todos ustedes tienen la epístola integramente transcrita  para su disfrute.Deseamos le saquen todo el provecho posible a esta carta

Enviado por: Richard Montenegro <rickmontene@yahoo.es>

 

Agosto de 1951.

 

La Maga de Cortázar, por Gato Barato Darwin.

No se si se acuerda todavía del largo, flaco, feo y aburrido compañero que usted acepto para pasear algunas veces por París, para ir a escuchar a Bach a la sala del Conservatorio, para visitar Versalles, para ver un eclipse de Luna en el parvis de de Notre Dame, para botar al Sena un barquito de papel, para usarle un pulover verde (que todavía guarda su perfume, aunque los sentidos no lo perciban). Yo soy otra vez ese, el hombre que le dijo, al despedirse de usted delante del Flore, que volvería a París en dos años. Voy a volver antes, estaré allá en Noviembre de este año. Y desde ahora pienso, Edith, en el gusto de volverla a encontrar, y al mismo tiempo tengo un poco de miedo de que usted este ya muy cambiada, sea una parisiense completa, hablando el lenguaje de la ciudad, y los hábitos de la ciudad, y todo eso que yo tendré que ir aprendiendo poco a poco, con cuanto trabajo.

Tengo además miedo de que a usted no le divierta la posibilidad de verme, que al contrario le fastidie este recuerdo de Buenos Aires -ya que yo soy un poco Buenos Aires, eso que usted dejo atrás -. Por eso le pido desde ahora, y se lo pido por escrito porque me es mas fácil, que no vaya a crearse problemas de “buena educación” cuando yo la busque en París. Si usted esta ya en un orden satisfactorio de cosas, le pido que me lo diga sin rodeos. Por que no? Seria mucho peor disimular el aburrimiento.

Si le choca este tono un poco vehemente, le pido perdón. Sobre todo cuando nunca le escribí una sola linea, ni hice nada por comunicarme con usted.
La verdad es que deseaba volver, no escribir; arreglar mis cosas para volver a París, y allí, un buen día, encontrármela, y seguir siendo buenos camaradas como antes. A usted no le reprocho que no me haya escrito. Me parece perfectamente natural. Demasiado intensamente estará viviendo para dedicarse a las pálidas tareas epistolares. Pero me gustaría que alguna vez se haya acordado de mi, como yo me he acordado mucho aquí, cada vez que el recuerdo de aquel tiempo me volvía como un aire fresco.

Facsímil de la Carta que desde Buenos Aires le envía el gran escritor Julio Cortázar a la que después sería un personaje clave en su laureada novela Rayuela, Edith Aron. Precisamente aquí presentamos el texto completo.

Creo que estaré en París en la primera semana de Noviembre. Gane una de las becas del gobierno francés, y probablemente iré a alojarme a la Cite universitaire. Por lo demás, estoy quemando aquí las naves, y tengo la firme intención de quedarme en París. Algunos amigos que tengo me buscan en estos momentos algún trabajo para completar mi presupuesto ( las becas son miserables y no alcanzan para nada ) ; espero podre irme arreglando.

Le podría contar muchas cosas, pero tal vez sea más grato hacerlo Con toda franqueza le digo que me fue bastante mal con sus amigos. Por supuesto que Miss Mayer fue gentilisima, pero Gerber y yo no sintonizamos, y mucho menos con Zubrisky. Cumplí con sus encargos, repartí las postales y lo que usted me había dado, y me volví a mi rincón. Es evidente que no siempre se puede simpatizar con una persona por intermedio de otra. La simpatía es cosa directa y personal.

Por correo aparte le mando un libro de cuentos que he publicado en estos meses. Ya me dirá si le gusta. Jorge D’Urbano me dijo que le había encontrado en París, y que usted estaba bien. Pero como no agrego nada mas, supuse que no había ningún mensaje especial para mi. (Esto explica un poco el tono inicial de esta carta, que hace reír ahora que la releo).

En fin, me gustaría verla y que usted este igualita, y que todavía vaya a Chantecler a escuchar suites de Bach. Me gustaría que siga siendo brusca, complicada, irónica, entusiasta, y que un día pueda prestarle un pulover o que usted pueda prestármelo a mi – aunque esto último va a ser trágico, porque apenas me va a llegar al estómago.

Querida Edith, no se enoje por esta carta o si se enoja, que sea un enojo bonito y que pase pronto. Me gustaría que le gustara – vea como repito Las palabras , y eso que mi maestra de quinto grado se mataba corrigiéndome el vocabulario y enseñándome sinónimos-, me agradaría que le agradara alguno de mis cuentos. Si usted ya no esta en la dirección donde le mando mi carta, y con todo se le hacen llegar, ?sera buena y me mandara su dirección para que yo, una tarde, lleno de alegría, pueda…? ( !Suspenso! Lo que quiero decir es que me gustaría encontrar la casa vacía, o que usted se mudó a Burdeos, o a Lyon, o que vive en la tour d’Olivier de Clisson, que tanto me gusta).- ¿Verdad que me va a mandar su dirección, si ha cambiado?

                   Firma de Julio Cortázar

 

 

 

 

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