BUENO ¿Y AHORA QUÉ ESCRIBO?

Javier Del Valle Monagas Maita

Exclusivo para la Revista Caracola

El Derecho Internacional es demolido franca y abiertamente. Ya no hay respeto por las apariencias, ni a la actas constitutivas de las organizaciones internacionales que deberían garantizar las condiciones jurídicas que sirvan para sostener la paz y el respeto entre las naciones.  Los leguyelismos destituyen presidentes legítimos, imponen dictaduras, encarcelan inocentes, liberan culpables, despojan naciones de sus fondos económicos, bienes industriales, garantías económicas, derechos colectivos a la salud, educación, viviendas, alimentos, la defensa legitima y colmando con el abuso, destruyendo el democrático derecho d los pueblos a elegir sus gobiernos.

 

Ahora los presidentes son legales, si el monigote impuesto en el gobierno del país opresor omnipotente lo reconoce ¿Qué es eso de pueblos auto determinados? Eso pasó de moda. La nueva rectoría legal que se sostiene sobre Haarp, Bombas electromagnéticas, mini bombas atómicas, drones asesinos, ejércitos de delincuentes organizados como mercenarios paramilitares y sicarios, amén de súper aviones y comandos estratégicos que atacan con enfermedades incurables sin que la ciencia quiera enterarse, gracias a científicos pagados, cuyos conocimientos son celebrados en masivas masacres resultantes de sus logros científicos en laboratorios del gobierno rector global del norte de occidental.

http://www.armas-electronicas.net/armas-no-letales-que-matan-acoso-detectado-por-un-holter/

https://actualidad.rt.com/actualidad/172339-armas-electromagneticas-avanzadas-eeuu

El tutelaje forzoso, es la nueva pauta que dicta el neo orden nacional e internacional.  Las legislaciones son sustituidas por la fuerza de los fusiles y cañones, que son auxiliares de los caprichos económicos, políticos, geoestratégicos de gobiernos particulares, cuyas legislaciones nacionales tienen más valor que la tradicional legislatura internacional-nacional.  So pena de ser invadidos, demolidos, desangrados y expoliados sin derecho al pataleo tradicional si no se acata… Una nueva modalidad de relaciones diplomáticas internacionales, avanza: o te sometes o te someto.

Un presidente entrega a un connacional violando sus leyes nacionales a una justicia sin legalidad jurídica, si no, de fuerza. Un estado opresor, entra en una embajada, saca a la fuerza a un rehén ante la mirada impávida y titubeante de un público nacional e internacional, que mira, se sorprende y no sabe cómo actuar ¿Pero por qué me sorprende eso, si acabo de decir que la ley del matón ha sustituido el Derecho Internacional? ¡Ah! La mala costumbre venezolana de rebelarse y reaccionar ante la injusticia. Es que no termino de digerir ese neo orden jurídico compulsivo.

¿Qué motor mental me impulsa a escribir estas cosas, si no sabía qué escribir? ¡Ah! Debe ser ese virus reinante en mi VENEZUELA HISTÓRICA. Ese virus que propagó aquel glorioso hombre llamado “el Libertador Simón Bolívar”. Que con su rebeldía, dio al traste con el mayor imperio del siglo XIX. Mismo virus, que luego impulsó a otro gigante rebelde en Canadá, se opusiera en solitario, a un proyecto de colonización llamado ALCA, y que pocos años después lo enterraría definitivamente en la ciudad de Mar del Plata, en Argentina. Ocasionándole al beodo presidente de entonces, en la nación opresora del norte occidental. Una gran diarrea de cólera y física-material-fecal.

Hoy nuevamente ese virus rebelde, nos impulsa en Venezuela, a dar cara de confrontación a otro imperio que da por hecho la instauración de su nuevo orden legal, económico, político, social, electoral, y armado en el orbe.

Nos negamos a aceptar que una dictadura mundial se imponga, sin dar batalla.  Es más, no es que nos negamos por negarnos. Es que no soportamos esa imposición forzosa. Y estamos dispuestos a vencerla. Repito, a vencerla. Retomando las palabras de nuestro prócer heroico José Félix Ribas: “No podemos optar entre vencer o morir. Necesario es vencer”. 

Me disculpan,  lo que ocurre, es que no sé qué escribir hoy. Y, como los dedos tienen más fuerza de voluntad que mi intelecto, acaban venciendo e imponiendo su dinámica. Tal vez en otra oportunidad tenga material para escribir con el intelecto. Sin la dictadura de los dedos.

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