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Opinión 

Asamblea Constituyente con Poder Constituyente

Dijo el Libertador Simón Bolívar en el Congreso de Angostura: el Poder Constituyente “es el pueblo que quiere, el pueblo que obra y el pueblo que puede”.
El valiente intelectual y revolucionario José Gregorio Linares apunta certeramente con su fusil de ideas a los enemigos de ese pueblo de donde él proviene y al cual defiende.

José Gregorio Linares

Exclusivo para la Revista Caracola 

A lo largo de la historia de Venezuela ha habido asambleas constituyentes que no son expresión del Poder Constituyente. Estuvieron conformadas por élites que decían representar los intereses del pueblo, pero en cuya composición los sectores oprimidos no aparecían ni participaban. Allí solo había consejeros palaciegos, emisarios de compañías privadas, lobbystas de consorcios trasnacionales, dirigentes de partidos políticos, constitucionalistas descontinuados y espadachines de la palabra. Estas asambleas no expresaban los intereses de la Patria, sino de sectores de clase privilegiados o de grupos que aspiraban a alcanzar prerrogativas. Los debates, si es que los hubo, se realizaban en cenáculos cerrados adonde no llegaba la luz del saber popular ni se irradiaba la pasión por la Patria. Sus integrantes no conocían las necesidades del pueblo ni de la Nación. Las discusiones se limitaban a aspectos puramente formales: la división territorial, el período de gobierno del Presidente, el situado constitucional, el número de curules, etc. En todas se invocaban principios genéricos, que eran rápidamente despachados y con los cuales todos estaban de acuerdo (la libertad, la igualdad, la democracia, la justicia) pero sobre los cuales cada sector tenía una visión distinta.

El único propósito de estas “asambleas constituyentes” era redactar una nueva constitución, que había de hacerse a la medida de las ambiciones de cada sector político o de alguna potencia foránea. Miraban el presente y su entorno inmediato; pero no iban más allá en el tiempo ni en el espacio: no se planteaban construir un proyecto nacional de largo plazo que garantizara el desarrollo autosustentable, resguardara los intereses de las mayorías y fuese parte de un plan de emancipación e integración latinoamericano.

El maleficio anticonstituyente de la derecha extrema no ha sido exorcizado. La maldad del fascismo, del imperialismo, acechan al llamado hecho por Nicolás Maduro a una constituyente originaria. Sólo el pueblo puede derrotar, con sus exorcismos de concienia patria y defensa de la soberanía, que no pasen las fuerzas oscuras de la contrarrevolución y del imperialismo.

El maleficio no ha sido exorcizado. Cada vez que convocan a una Asamblea Nacional Constituyente corremos el riesgo de que en ella no esté presente el Poder Constituyente y que el resultado sea simplemente una nueva constitución que representará a una élite y durará tanto como la correlación de fuerzas lo permita. Para evitar que esto ocurra, debemos garantizar en la próxima Asamblea Nacional Constituyente la presencia activa y protagónica del Poder Constituyente. De lo contrario estaremos cambiando las formas mas no las dinámicas sociales ni los contenidos sustantivos. Ahora bien, ¿qué es el Poder Constituyente?

Para decirlo en palabras del Libertador, el Poder Constituyente “es el pueblo que quiere, el pueblo que obra y el pueblo que puede”. Es vocero de la Revolución en constante proceso de nacimiento y cambio. Supone una continua transformación a partir de una dialogicidad de los oprimidos con sus circunstancias y con las utopías que los alientan. Forma parte de los movimientos sociales que se plantean construir el poder popular. Expresa a la gente que busca soluciones y respuestas ante sus necesidades materiales, culturales y espirituales. Es pueblo que cuando adquiere conciencia de clase, de ciudadanía y de patria asume todos los riesgos, supera cualquier contrariedad, alcanza lo que se propone. No se rinde, no claudica, no se vende.

El Poder Constituyente vislumbra que, como decía Simón Rodríguez, los seres humanos  “no han venido al mundo, para entredestruirse sino para entreayudarse”. Promueve que la conciencia de clase, la sensibilidad, y las variadas formas de organización, surjan y se renueven en contacto con la realidad, y no se decreten ni impongan desde ningún centro de poder desvinculado del movimiento real. Es la vida en constante desafío a las ideologías que promueven la muerte y la desesperanza; por ende va creando sus propios mecanismos de resistencia y renovación. Expresa en la lucha diaria por el vivir bien. El Poder constituyente es una marea creciente de entusiasmo, reflexión y prácticas creadoras que se propone construir vida y a la vez impedir que los poderosos la destruyan. El Poder constituyente es la sabia que nutre la Asamblea Constituyente. Expresa la íntima convicción de que como decía Vallejo “Todo acto o voz genial viene del pueblo”. Entonces, ¡Que el Poder Constituyente sea el protagonista de la Asamblea Constituyente!

 

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