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Opinión 

Amenaza y esperanza

El prusiano Carl von Clausewitz define la guerra como “la continuación de la política por otros medios”.

Alí Rojas Olaya

Exclusivo del autor para la Revista Caracola

En Polemología, ciencia que estudia la guerra, el prusiano Carl von Clausewitz define ésta como “la continuación de la política por otros medios”. En este sentido Allen Dulles explica, ciento treinta y un años después en “El arte de la inteligencia”, que Estados Unidos al poseer “el 50% de la riqueza del mundo, pero sólo el 6% de su población”, debe “mantener esta posición de disparidad sin detrimento” de la seguridad de su país. Esto avala el desarrollo en Nuestra América de la guerra total: económica, financiera, cultural, mediática, curricular y psicológica.

La agresión estadounidense nace desde el momento en que se funda el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos el 10 de noviembre de 1775, casi ocho meses antes de la “sustitución” de Inglaterra el 4 de julio 1776. Su peligro lo decreta en 1786 Thomas Jefferson: “Nuestra Confederación debe ser considerada como el nido desde el cual toda América, así la del Norte como la del Sur, habrá de ser poblada. Mas cuidémonos de creer que interesa a este gran continente expulsar a los españoles. Por el momento aquellos países se encuentran en las mejores manos, y sólo temo que éstas resulten demasiado débiles para mantenerlos sujetos hasta que nuestra población haya crecido lo suficiente para írselos arrebatando pedazo a pedazo”.

Para el Libertador Simón Bolívar la guerra es lucha de clases. Su ejército lo conforman indios, zambos, afrodescendientes, comuneros, guerreras. Combate la esclavitud, reparte tierras entre indígenas, defiende la libertad, la justicia, lo grande y lo hermoso. Por su parte Simón Rodríguez devela la naturaleza de la sociedad estadounidense: “los angloamericanos presentan la rareza de un hombre mostrando con una mano, a los reyes el gorro de la libertad, y con la otra, levantando un garrote sobre un negro, que tienen arrodillado a sus pies”.

El temor al Bolivarianismo cobra vigencia con el decreto de Obama. Somos una amenaza a esta guerra total porque representamos otro proyecto de sociedad: la sensibilidad frente a la indolencia, la economía social frente a la “sed insaciable de riqueza”, los poderes creadores del pueblo frente a la mercantilización contracultural, los medios de comunicación alternativos ante el emporio de la mentira, el currículo de la indignación frente a la neocolonización educativa. Para nosotros, como dice Rodríguez, las naciones han de luchar en todos los terrenos porque mientras se  lucha “su espíritu, como el de los hombres, nunca muere”.

 

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