Opinión 

A propósito del Día del Periodista ¿Cuál es la verdad de Kalinina Ortega?

Luisana Colomine                                                                                              Especial de la autora para la Revista Caracola

6 de julio de 2018.- Quién sabe en qué pensaba la periodista Kalinina Ortega el día aquel que desapareció. La mañana del 4 de octubre de 2016, ella salió de su casa en San Bernardino, donde vive sola, y más nunca volvió. Su recuerdo dolorosamente se va esfumando. Su obra, su legado, quedan recogidos en los cientos de noticias, entrevistas y artículos que escribió para varios medios de comunicación durante más de 20 años de servicio.

En el diario El Nacional inauguró la fuente de Educación Universitaria y creó en 1975 la columna dominical “Cátedra en la calle”, donde desgranaba cada semana los aspectos más relevantes del sistema educativo venezolano. Siendo ella pilar fundamental en ese medio, en dos años solo han publicado una nota informativa sobre su desaparición.

Nadeztha Ortega, hermana menor de la comunicadora, se vino de Puerto La Cruz cuando se enteró de la noticia para asumir personalmente su búsqueda junto a otros dos hermanos. Todos los días va al Cicpc y allí la respuesta es “¿Y tú la has buscado?”. Fue a canales de televisión. Habló con Douglas Rico, el jefe del Cicpc. Cuatro inspectores han asumido el caso sin ningún resultado. La familia no tiene acceso al expediente sino la abogada amiga de Kalinina que denunció el hecho.

“Siempre andamos buscando, con su foto en la cartera. Últimamente nos han dicho que vayamos a La Peste, en el Cementerio General del Sur. Una vez a la semana voy a la morgue de Bello Monte y también a la de Vargas, en Punta de Mulatos. Hemos recorrido hospitales”, dice ella con los ojos llorosos…

“Mi hermana toda la vida ha sido comunista y ha hecho labor social” refiere Nadeztha y habla en tiempo presente como si “Kali” estuviese a punto de regresar en cualquier momento. Hablamos en la sala de la casa que la periodista habita desde hace casi 40 años, en San Bernardino. Un espacio de dos plantas lleno de recuerdos, fotos, libros, premios. La comunicadora creó la Fundación Kalinina Ortega “FUNKALOR” con la misión de generar proyectos para atender necesidades comunitarias, elaborar diagnósticos de las principales variables comunicacionales, culturales y económicas de la zona y planificar políticas sociales. Muy conocida en San Bernardino donde el Comité de Adultas y Adultos Mayores “Manolo El Cochero” hacen un llamado a las autoridades “para que se avoquen a encontrar a nuestra Kalinina”.

  • Pienso que no se ha hecho lo suficiente – afirma Ortega– yo agradezco a los periodistas que han estado pendientes, a Carlos Croes, al constituyente Isaías Rodríguez que hizo gestiones ante el Fiscal Tarek William aunque éste nunca nos llamó. Nosotros pedimos que hagan más, que la encuentren…Nosotros nos sentimos solos, desamparados.
La hermana de Kalinina Ortega, Nadestha Ortega, conversa con la periodista Kalinina Ortega sobre la extraña desaparición de su hermana desde 2016.

“Es muy difícil tener un familiar desaparecido porque todos los días es una incertidumbre. Es no saber cómo está, si come, si duerme, si está enferma, si está viva o muerta. Es horrible. Nosotros sabemos que el Cicpc tiene mucho trabajo, lo entendemos, pero el deber de ellos es buscarla, investigar y francamente no sabemos qué es lo que han hecho. Le pido al presidente Maduro que nos ayude.

En Venezuela estos casos se rigen por el Código Civil. Cuando la persona desaparecida es menor a 70 años se esperan 10 años para declarar legalmente el fallecimiento y si es mayor, cinco años. Kalinina contaba 76 años al momento de su desaparición. Su pensión de vejez fue suspendida pero el caso está en un limbo jurídico para los familiares.

Periodismo con entrega

“El mejor oficio del mundo” Kalinina Ortega lo ejerció con tal entrega que de su cobertura periodística al anteproyecto de Ley de Educación Superior, la editorial Ateneo le publicó un libro titulado “¿El Fin De La Comedia?”, en coautoría con el hoy fugitivo Miguel Henrique Otero, en 1986.

En ese trabajo la periodista retrata con estadísticas el drama de la educación en la Venezuela de los 80’. “Marginalidad, alcoholismo, desnutrición y depresión moral afectan a la educación en todo su proceso”, escribió. “Son las consecuencias más evidentes de la población menos atendida”. Un país donde se estimaba que un millón de venezolanos de entre 18 y 24 años, estaban fuera del sistema educativo, y que los bachilleres sin acceso a la educación superior pasaban de 60 mil. Ya desde entonces, en plena “IV República”, ella afirmaba en su certero diagnóstico, que “nuestra educación superior vive una etapa preagónica”. Fue la Venezuela que le tocó reseñar (y lo hizo con valentía y perspectiva crítica) a la insigne Kalinina Ortega, simplemente “K.O”, y quien en su cuenta de tuiter se define sin tapujos como “Mujer, Periodista (retirada), Metodóloga, luchadora social, Comunista y Chavista, amante de esta tierra venezolana…”

Escribo este pequeño homenaje a propósito del Día del Periodista, por un reconocimiento de la Fundación Premio Nacional de Periodismo que nunca llegó, y también porque es mi forma de luchar contra el olvido: escribir de lo que nadie escribe porque, como dice Ludovico Silva “El periodismo tiene una misión activa que consiste en actualizar o dar vida a asuntos aparentemente muertos”.

Me reencontré con Kalinina en sus escritos, en su austera casita de San Bernardino, donde todo sigue como ella lo dejó; en la palabra entrecortada de su hermana Nadeztha; en sus fotos amarillas al lado de presidentes y políticos famosos; o compartiendo sonriente con Miguel Otero Silva y Héctor Mujica.

En uno de los capítulos de su libro dedica espacio a la “Búsqueda de la verdad”, una expresión rechazada por considerar que no reflejaba a los tiempos modernos y fue sustituida por “desarrollo del conocimiento” que sí se ajustaba a la universidad de aquel momento. Kalinina defendió la búsqueda de la verdad con argumentos imbatibles: “La verdad – dice- aunque relativa y probabilística le pone un fin al acto del hombre” “Son esas verdades que se traducen en los 60 mil proletarios desempleados egresados de las universidades; en el niño cuya soledad no tiene plataforma informativa ni es tema predominante en la discusión política; en el asedio permanente que hace de nuestra sociedad un modelo de corrupción; en el fracaso de una educación que ya ni siquiera es garante de la más mínima movilidad social”

“Cuando el hombre no sabe qué buscar como verdad, dudará siempre del rol por cumplir en su espacio social (…) Renunciar a la búsqueda de la verdad, por absurda que nos parezca, es renunciar al ejercicio de la vida”.

En nombre de esa verdad, esperamos conocer algún día la de Kalinina Ortega. Sin perder la fe le decimos, donde quiera que esté: “Feliz Día del Periodista, K.O”

 

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