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Opinión 

¡A ganar Miranda!

El estratégico estado Miranda, uno de los más importantes de Venezuela, de los de mayor extensión, tierras óptimas para la agricultura, de una riqueza cultural incomparable, de condiciones turísticas óptimas y una población aguerrida e incomparable, está en el objetivo estratégico de la Revolución Bolivariana pata recuperarlo el próximo 15 de octubre con las obras que ha ido construyendo el gobierno revolucionario y con un candidato excepcional, Héctor Rodríguez, joven aguerrido, carismático y con una sólida formación política y académica y una disposición a trabajar junto al pueblo para sacarlo de la parálisis, pobreza y criminalidad en la que lo sumió el decadente burgués Capriles Radonski.
Miguel Ugas, el aguerrido comunicador social que pone su pluma al servicio de los mejores causas populares, hace un análisis sobre la importancia de las elecciones a gobernadores, desenmascara la falsía del gobenador invisible, el tal Capriles, y orienta a los lectores.

Miguel Ugas *

Especial para la Revista Caracola

Estando ya despejado el escenario electoral para las elecciones de gobernador, a realizarse, el venidero 15 de octubre, luce imprescindible hacer una evaluación de  las posibilidades de triunfo de las fuerzas patrióticas bolivarianas planteadas en la presente realidad política mirandina y que, sin dudas, es de suma necesidad se concreten positivamente para poder superar la situación de desatención en la que está sumergida la población del estado Miranda, producto del desgobierno del flaco-fiasco Capriles.

Fiasco opositor 

Que la gestión del flaco Capriles resultó un fiasco es más que notorio, fueron 8 años perdidos en los que cuesta ubicar una obra, una sola obra, material o espiritual, destinada a elevar y dignificar la vida ciudadana de los mirandinos y mirandinas y no precisamente por falta de recursos pues en sus dos períodos dispuso de la bicoca de  más de 16 mil millones de dólares que resultaron difuminados en los meandros de la burocracia, la ineficacia y la corrupción. Capriles, así como malgastó los recursos del estado, despilfarró el capital político que en un momento dispuso, dedicado como estuvo a guarimbear el orden constitucional en función de su obsesiva terquedad de alcanzar, a como diese lugar, la presidencia de la República, ello, en aras de su manifiesto propósito clasista de retomar el poder político de la nación, supeditándolo a los intereses de la élite local tradicional y de los círculos financieros internacionales, principalmente, estadounidenses.

Desatención total en materia de seguridad (Miranda queda convertido en el estado más inseguro del país), falta de mantenimiento de la infraestructura, desestimulo a la economía productiva y pronunciado deterioro de los servicios públicos,  fue el sello  de la gestión Capriles al frente de la gobernación, siendo, tal vez, su demostrada   incapacidad en estimular en el conjunto de la colectividad mirandina una visión cohesionadora y esperanza progresista de futuro lo que más marca el signo de su deplorable pasantía por la Casa Amarilla de Los Teques.

Derrota opositora 

Al fracaso de Capriles en la gobernación hay que sumar la ostensible derrota sufrida por la derecha opositora proimperialista en su desesperado intento de derrocar al gobierno constitucional del presidente Nicolás Maduro.

Como es público y notorio, el estado Miranda fue trocado en plataforma operativa para el desarrollo de los planes conspirativos de la derecha antipatriótica y antinacional, creándole a la base social oposicionista mirandina la falsa expectativa de la inminencia de la salida del presidente Maduro de Miraflores; creencia que al no ser correspondida con la realidad- y más, por el contrario, con la afirmación que ha tenido el gobierno bolivariano a través de la consistente elección e instauración soberana de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC)-, ha tendido a generar, como en efecto se observa, en un amplio fragmento de la población opositora, un franco sentimiento de frustración y de desconocimiento hacia su errática dirección política, que, comprensiblemente, ha de derivar en una postura apática y abstencionista frente a las venideras elecciones del próximo domingo 15 de octubre.

Prurito guarimbérico 

A la pésima gestión de Capriles habría que agregar el lamentable desenvolvimiento de los alcaldes opositores en el Área Metropolitana Mirandina de Caracas y en los Altos Mirandinos que tampoco supieron ocuparse de las funciones inherentes a sus cargos como administradores de sus respectivos Municipios y antes, por el contrario, se dedicaron, también, al perdulario ejercicio de pretender el derrocamiento del gobierno constitucional, condenable actitud que ocasionó que dos de ellos (Muchacho- Chacao y Smolansky-El hatillo) ante la gravedad de los hechos acontecidos en sus jurisdicciones fuesen sentenciados a 15 meses de prisión por el Tribunal Supremo de Justicia (razón por la cual se fueron de fuga) y los otros cuatro fueron conminados a deponer la insidiosa práctica.

Y es el caso que uno de estos últimos, Carlos Ocaríz, es el candidato que presenta la oposición para aspirar a mantener el control de esta importante gobernación, pero con el hándicap que trae tanto por su triste gestión en el Municipio Sucre como por el prurito guarimbérico y subversivo que lo reviste, luce poco probable, a nuestro entender, que pueda materializar tal aspiración; aunque al contar con el apoyo de los llamados poderes fácticos (grupos empresariales, jerarquía eclesiástica, el sionismo, la mediática privada, la omnipresente embajada yanqui, etc.), todo indica que la pelea electoral no será tan fácil como pelar una mandarina, pues, cuenta, además, con la potente arma de la guerra económica que los empresarios inescrupulosos tienen desatada en contra del bravo pueblo.

La pelea es peleando 

Sí, la pelea es peleando, las fuerzas bolivarianas, a diferencia del adversario se encuentran altamente moralizadas, por un lado, con el esplendoroso reciente éxito de la elección de la ANC que arrojaron, en el estado Miranda, el auspicioso resultado de más de750 mil votos,-unos cuantos de los cuales votantes opositores que reaccionaron hastiados por el acoso a que fueron sometidos por las guarimbas, particularmente, en los municipios metropolitanos-, y por la respuesta del pueblo patriótico que lejos de amedrentarse ante las ominosas amenazas de Donald Trump se ha cohesionado en torno al liderazgo del país con decidida postura nacionalista y claridad antiimperialista y, por otro lado, está el hecho contundente de que tienen como abanderado para la gobernación a un candidato extraordinario como Héctor Rodríguez, carismático, inteligente y dotado de una alta sensibilidad social.

Los caciques Gucaipuro y Terepaima dieron el primer grito de independencia en contra de invasor imperialista español que pusieron su planta insolente en lo que sería Venezuela el seis de enero de 1562. Hoy de nuevo Guacaipuro llama a los mirandinos desde el fondo de la historia para unir y cohesionar a todos en la lucha por el poder político y la goberrnación del Estado.

Mirando al Futuro 

Héctor Rodríguez, conocedor como el que más de la realidad del estado, ha presentado una propuesta de gobierno, Mirando al Futuro, construida con la participación de los más destacados profesionales y de voceros de todas las comunidades mirandinas, concebida en cuatro dimensiones de trabajo, a saber: Seguridad y Paz Ciudadana, para garantizar el derecho de los mirandinos y mirandinas a disfrutar una vida segura y en paz; Economía Productiva, para desarrollar las potencialidades económicas del estado y podamos todos disfrutar de una vida próspera basada en el trabajo productivo; Desarrollo Social y Misiones de Chávez, para generar la mayor suma de felicidad posible para todos los mirandinos y mirandinas; y Derecho a la Ciudad, para transformar los espacios urbanos y servicios públicos para el disfrute de la vida colectiva y el desarrollo pleno de las personas en armonía con la naturaleza.

Sí, con Héctor Rodríguez vamos a ganar Miranda. Mirando al Futuro para el beneficio del pueblo. 

*miguelugas@gmail.com

 

 

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